18 de septiembre de 2007

MI CARTAGENA

Mi hogar está al fondo de los mares del Sur, donde se cruzan el Meridiano 33 y el Paralelo 71. Vivo a orillas del misterioso mar interior, en Cartagena el mar frente a Santiago; son aguas de un azul eléctrico a esta hora del día, son aguas olorosas a algas todo el año y luego de las tempestades se arrastran como un manto que se extiende más allá del horizonte, hacia las fuentes del océano que se pierde en la salida antártica hacia el mundo exterior, sobre mi cabeza.
Al sur está la tierra de los Hiperbóreos, limitada en su perímetro por el río océano donde los peligros de navegación por los restos del continente hundido están señalados con verdaderas columnas de diamante que brotan de los hielos antárticos, señalando una entrada al Reino Interior, entre el Cabo de Hornos y la Tierra de O’Higgins. Al norte de nosotros mismos, subiendo en la distancia están los montes sagrados andinos, cuya fuerza reposa en el silencio. Después de siete años de navegar por las tinieblas, en un mar sumamente agitado, vimos una isla que flotaba como elevada por la bruma, que se transformaba en tal espesa niebla que parecía brotar sobre un infranqueable muro de metal y piedra escarpada y desnuda. Era como un monte oscuro por la distancia y me pareció tan alto como no había visto nunca otro alguno. Un ruido sordo pegaba contra los arrecifes y la alta resaca dejaba oír sus lapidarios gruñidos contra nosotros. El barco parecía hundirse tan bajo a ratos, que subía a penas sobre el nivel del mar. En un instante, como si arrancara de la tierra que veíamos, un torbellino sacudió la nave por la proa, la hizo girar con tal brusquedad que se levantó la popa en alto, mientras la proa se hundía y el mar se cerraba sobre nosotros.
Anclamos en esta playa de hermosas aguas bravas, sin embargo con accesibles acantilados en forma de herradura y abrigada del viento. Aquí hice mi hogar. Luego de realizar en el inmediato bosque de eucaliptos los ritos y las oraciones en honor de los muertos como el otro Waldemar iba indicando, vimos aparecer una multitud de sombras entre sutiles reflejos de los que fueron en vida ancianos, mujeres y hombres, jóvenes y niños que nos abrían paso en silencio y con cierta actitud reverente, hasta que cruzamos a la zona de luz que marcaba la entrada a la Caleta de los Pescadores de San Pedro de Cartagena. En las puertas de la ciudad, en una inscripción en la piedra, tallamos: "Quien ha llegado aquí, puede llegar a cualquier lugar que exista o no exista”.
Una vez que anclamos, y rescatamos el barco extrañamente intacto, tampoco supimos la dirección que nos trajo aquí; aún cuando tuvimos un deseo manifiesto de explicarnos las rutas de navegación, no supimos decir qué tipo de energía hizo moverse al barco por sí mismo, como un animal vivo, indicándonos solo el rumbo que seguía en un sistema de coordenadas radiales que, después supimos, tenía como centro de referencia el Oráculo de Cartagena. Este Oráculo, ahora sé, cuando estoy junto a él, es en apariencia nada más una bola de cristal que tiene en sus manos la estatua de San Pedro, patrono de Cartagena; parece otro artificio, pero refleja en el mar que lo rodea todas las cosas como sucedieron, como están sucediendo y como han de ocurrir. Al parecer, por los comentarios rutinarios intentando convencerme de que no sucede nada, delatado por el tono levemente preocupado del otro Waldemar ante mi respuesta al hecho magnífico, al fin dijo:
-Es que no cualquiera puede ver los reflejos en el agua sin temer descontrolarse para siempre. Muy poco más se sabe.
-Pero, físicamente ¿donde en realidad estamos? -dije.
-Estamos en un sitio que es todos los sitios a la vez y ninguno. Poco tiempo después de la caída del país Antártico, cuando los habitantes del Reino Interior lo absorbieron entre las aguas detenidas en los hielos más colosales del mar, varios pueblos se esparcieron por estos mares del sur. Algunos huyeron a las islas Polinesias frente a nosotros que veo desde mi ventana, ellos son los constructores de los moais cuya alma preserva el pueblo Rapa Nui. Otro grupo se quedó a nuestras espaldas, en el valle más fértil, ahí levantaron su ciudad: Santiago de Chile. De los que escaparon con vida cuando cayó la segunda luna y quebró los continentes, simplemente llegaron del mar a estas playas en sus cóncavas naves, esperando volver a sus sitios de origen. Arribaron de muchos lugares; algunos vinieron del país de los Cardófagos, que se alimentan principalmente del fruto de cierto cardo, cuyas semillas trajeron, esparcieron aquí sus sembradíos, y quien lo prueba se olvida de su patria. Otros lograron llegar hasta aquí debiendo cruzar el triste país de los Muertos, en los confines del océano de profunda corriente, donde el sol resplandeciente jamás ilumina con sus rayos; debieron cruzar la zona del sueño y rodear la cueva desde la cual se puede descender al Reino del Mar. Los que logran, cuando más, cruzar sin novedad luego zozobran con sus naves intactas en estas aguas bravas del Sur, aunque algunos, como los que trajeron el Oráculo de Cartagena en un tiempo olvidado, son naturalmente empujados hacia acá por el Hacedor de Caminos. Nada más se sabe -terminó el otro.
Aquí se dice de nuestros mayores que llegaron en el tiempo del hundimiento de las aguas, que corresponde al tiempo anterior a la época del bronce, metal procedente de la aleación del estaño, del cobre y de minerales más comunes en esta zona como el plomo y la plata. El estaño lo tomaban fácilmente los antiguos y con él fabricaban espejos, recipientes pequeños destinados a contener perfumes o medicamentos y también para soldar y afirmar sus construcciones. Para conseguir cobre simplemente lo excavaban de los caminos que cruzan todas las entradas a los Andes chilenos, que vemos en la distancia si volvemos la vista contra el mar. El oro no era importante porque sus alquimistas tenían también la receta para hacerlo, pero al ver la codicia por este metal que demostraron los invasores europeos del siglo XVI, la receta fue tan ocultada que terminó por perderse. Sin embargo, aún hoy, en recuerdo de los antiguos que poblaron esta zona se cultivan rarísimas especies como la canela y el clavo, el sándalo y la mirra, que se aprecian más que el oro. Aquí, en estas aguas a orillas del mar vive la maravillosa borrachilla, el pez dorado iluminador de la mente que se alimenta del peyote del mar que arrancan del fondo escondido las aguas bravas.
Ayer se dejó caer la tarde con un gran viento, súbito como un ancla cae en las aguas. El mar onduló su vientre por encima de los botes y remolcadores, y andaba como queriéndose engullir la caleta de los pescadores de San Pedro. Muy luego el cielo se quebró en rayos y truenos. Dos vapores en la distancia de las aguas se estremecían con sus sirenas al aire. Los lanchones buscaron protección hacía la raya del horizonte, confundida con nubes tempestuosas que los fundieron en la oscuridad del mar. Gaviotas y alcatraces gritaban desde los acantilados. Las lobas marinas lanzaban al viento su canto largo como si estuvieran pariendo. Con la entrada de la noche, que se vino temprano, súbitamente se dejó caer el aguacero, y los caminos de Cartagena, que desembocan todos en el mar, se transformaron en peligrosos ríos. Sábanas de agua de cielo cubrieron el pavimento y las veredas, y parecía que las aguas bravas también andaban queriendo salirse del mar.
Y tanto duró la tenaz lluvia que el corazón se apropió de todos. Nos fuimos los que estábamos a mirar de la terraza la población de los pescadores arriba de los acantilados...
-Los cauces arrastrarán sus casas tan frágiles. No resistirán -dijo alguien.
-¡Resistirán! -afirmó enérgico otro. Y todos estuvimos de acuerdo, aunque nuestro corazón estaba sobrecogido. Vi cómo la naturaleza desatada sacudía persistente los techos y barría las calles de todo. Vi como quien esperaba un milagro o un hecho distinto les despertara del sueño malo con viento en el mar. El temporal ya era un gigante, brutal. Vi que la bajada blanca a la Caleta era como un canal desbocado abriéndose en todos sentidos. En el mar, los botes que no alcanzaron a sacarse, como caballos espantados, aparecían y desaparecían entre las olas, algunos queriéndose estrellar sin compasión en las rocas que crecen del mar. Vimos justo el momento en que la proa del bote con piso transparente se hundió en las aguas para siempre, no pudo soltarse mar afuera y afrontó su destino. Los mares del sur estaban furiosos y temimos en un momento que brotara el gran tentáculo de que hablan, la gran lengua del mar que absorbe poblados enteros. Cartagena se hundía por los cuatro costados. En sus cerros y a orillas de los acantilados, en todos los patios los árboles milenarios y los nuevos barrían el planeta con sus melenas desatadas.
Un rayo partía en dos nuestro pequeño mundo cuando vimos que algunas mujeres con niños en brazos y los pescadores que estaban en tierra abandonaban sus casas, a punto de desprender el viento de sus cimientos y precipitarlas al mar, bien podía desencadenarse una tragedia, y buscaron refugio en el corredor techado de la Junta de vecinos y otros en el gimnasio del Club Deportivo, en las casas más seguras y se dispuso todo y las hileras de niños, mujeres y hombres fueron cruzando las calles de agua hacia el refugio ocasional, con sus cosa más imprescindibles, siempre silenciosos, como repitiendo un rito largamente en práctica, envueltos en una tristeza larga. Vi algunas mujeres apuntando sus ojos implorantes al mar sordo iracundo elevado por el viento. Y todos los que estábamos más protegidos recibimos amigos, y llegaron los Pakarati, que ni siquiera en su Isla de Pascua están acostumbrados a que les entren las aguas bravas por los cuatro costados, y nos contaron de Rapa Nui y enfrentamos la tragedia con un poco de música. Vi niños a salvo del viento y del agua, y dos de los más pequeños dormitaban acurrucados en el regazo de sus madres jóvenes, que estaban iluminadas y sus ojos eran de lapislázuli enmarcados en la tez fina con el cabello en desorden bajando a sus hombros. También los mayores en voz alta nos guiaron en un Padrenuestro por los pescadores a quienes el temporal les salió al encuentro en su faena del día.
Luego se metieron en las santas cuestiones que vienen acá abajo con los temporales, que camas secas y un ulpo con leche para los niños, el pan amasado, que el carbón no se moje, el mate que corre. Que fuimos y vinimos. El viento prosiguió toda la noche y al amanecer su concierto silbante y los árboles, deshojados y transparentes como fantasmas, parecían elevados al cielo. Las araucarias y eucaliptos, sin embargo, apenas se ven despojados de unas hojas. También las cercas han capeado bien el temporal. Con las primeras luces de este día las aguas bravas se compadecieron de sus hijos, y un arco iris de paz se quedó dormido sobre las algas. Las mujeres miraron a sus hijos como una sola alma y se abrazaron, luego volvieron a sus casas y ninguna estaba destruida. En la distancia de plata junto al sol poco a poco se fue apareciendo algo semejante a un collar de hielos, eran los pescadores, salvos todos, con sus lanchones cóncavos intactos del mal tiempo, casi al ras del agua por el peso de la pesca abundante. Vienen los botes cargados de peces de plata, en un ras entre todos ayudamos, los sacamos en vilo de las aguas y son recibidos con aplausos. Noto la luz tenue del Oráculo de Cartagena posado en las manos junto al corazón de la estatua de San Pedro que anuncia su caleta. Las gaviotas y los alcatraces se lanzan en picada y sacan del mar peces que parecen danzar en el aire, aún vivos, para luego engullirlos de un bocado. Los lobos marinos y sus familias están alborotados comiendo la pesca submarina que se vino abundante. El cielo está tan claro que parece transparente. Y el aire tiene un aroma que más no quiero yo ni el otro Waldemar.

13 de junio de 2007

DE LA ESFERA MARAVILLOSA

Va aquí este fragmento de mi libro “En Voz de Borges” como humilde presente para usted, María Kodama, a su enorme gentileza. He recibido su regalo inesperado y único: el ejemplar número 165 de 190 del poema “El Gaucho” del maestro Borges, con cincografías originales de Juan Carlos Liberti y Federico Martino, numeradas y firmadas por sus autores (ed. Emecé, abril de 1981). Hermoso regalo que me enorgullece: yo a penas puedo dedicar a usted estas líneas.

Jorge Luis Borges en su obra literaria intuye, y cree como Shakespeare, que la mujer y el hombre son un sueño y que de ese ensoñar como un reflejo se desprende la vida, que es una obra de arte. Lucrecio hace varios siglos predicó que desde donde uno está, parte el universo. Porque el ser humano, siendo un punto de contacto entre dos mundos, el material y el espiritual, por lo mismo contiene a ambos mundos y es en sí principio y final, Infierno y Paraíso. Borges cita en su cuento El Simurgh y el Aguila a Plotino (Eneadas, V, 8.4.): "Todo, en el cielo inteligible; está en todas partes. Cualquier cosa es todas las cosas. El sol es todas las estrellas y cada estrella es todas las estrellas y el sol". En su relato La inmortalidad, dice: "Si el tiempo es infinito, en cualquier instante estamos en el centro del tiempo. Si el Universo es infinito, el Universo es una esfera cuya circunferencia está en todas partes y el centro en ninguna. ¿Por qué no decir que este momento tiene tras de sí un pasado infinito, un ayer infinito, y por qué no pensar que este pasado pasa también por este presente?. En cualquier momento estamos en el centro de una línea infinita, y en cualquier lugar del centro infinito estamos en el centro del espacio, ya que el espacio y el tiempo son infinitos".
La lucidez con que Borges exploró la incertidumbre de la vida humana enfrentada ante la eternidad, le merece un lugar propio junto a Homero y Milton, los otros dos sabios ilustres que, como él, también fueron ciegos. La perpleja búsqueda de la luz del viejo Borges concluyó el 14 de junio de 1986, días antes de cumplir 87 años, cuando develó en Ginebra la incógnita de la muerte. Se fue a la hora cuando aún no hay colores. Fue el mejor amigo de sus amigos y creía que -como Europa- algún día Latinoamérica será una patria común: "pues han de desaparecer definitivamente las fronteras". No se consideró muy importante, intuía que la gloria de un poeta depende de la excitación o la apatía de las generaciones de hombres anónimos que la ponen a prueba en la soledad de sus bibliotecas. Pensaba que las ideas no son eternas como el mármol, sino inmortales como el bosque o el río. Fue uno de los escritores más revolucionarios del siglo XX; se burló de las religiones imperantes y de casi todas las naciones, de la idea de patria y de Dios, y se rió a carcajadas del yo, a cuyo culto se dedicó este siglo. Para él, Judas fue el verdadero redentor, porque se hizo traidor solo para que el cielo pudiera cumplir su profecía. Dijo que el género humano se divide en románticos e imbéciles, y declaró conocer ambos lados. Lector infatigable, consideraba que nada más extraordinario le había ocurrido que los libros conocidos: "Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mi me enorgullecen las que he leído".
Empezó, como todos los artistas, siendo un genio. Luego se resignó a ser Borges. Esperó siempre la muerte, pero en verdad nunca estuvo en sus planes: "Tengo ochenta y siete años y nunca he muerto, por ende, no estoy acostumbrado a hacer algo que nunca he hecho". En los tiempos que vendrán, cuando alguien que aún no ha nacido se acerque al siglo XX a través de su obra literaria, lo hará sabiendo que toca a un mago mayor del arte ("Caramba -hubiera dicho-. ¿Le parece?. ¿Y si se dan cuenta que soy un impostor?").
Borges logró conjeturar, para rememorar su verbo favorito, la Biblioteca de Babel, donde, entre millones de otros libros, yace oculto el tomo infinito, eterno, el libro de arena que leyó y pudo describirnos; porque cada vez que leemos una página suya, esa página es otra, es siempre una nueva voz la que aparece. He aquí su magia: transformación en cada relectura.
Su obra es una forma de prisma, tal como era esa esfera de Pascal cuyo centro estaba en todas partes y su circunferencia en ninguna. Quizás por eso decidió morir en Ginebra, porque en Buenos Aires ya estaba del todo. Fue un hombre extremadamente cordial. Si alguien comenzaba a celebrar sus escritos; Borges lo interrumpía y trataba de convencer que no valían nada, porque consideraba que el éxito o el fracaso de sus textos poco importaba, era algo ajeno al autor mismo.
Tenía el encanto del buen humor. En cuanto se decidía a hablar le brotaban ingeniosas ocurrencias, ante notables o desconocidos. Mientras escribo esto lo recuerdo diciendo chistes en un Café de la Galería del Este, frente a su departamento en la calle Maipú de Buenos Aires, donde lo acompañé a veces. Al llegar, invariablemente alguien le preguntaba: "¿Cómo va su vista?". Y él respondía: "Muy mal, gracias". Cierto día, alguien que pasaba le gritó: "¡Adiós maestro!", él, volviéndose, dijo "Vaya, vaya, esta persona me debe haber confundido con algún director de orquesta".
Nunca se preocupaba por enterarse de quién era su auditorio, simplemente, a quien estuviera acompañándolo lo hacía sentirse cómodo, por eso se convirtió en un personaje tan popular y suele aparecer fotografiado con niños que venden diarios lo mismo que con deportistas y actrices de moda en su época, o del brazo de la persona que le traía el café. Que se sepa, sólo despreciaba a los políticos: "porque utilizan los sentimientos de las personas y manipulan". En el Café del Este le eran especialmente adictos los escritores jóvenes, y gente de teatro. Allí veía a Marilina Ross, que había terminado de filmar "La Raulito", bellísima, solía llevar una gran capa negra. En una época estaba en Buenos Aires Nuria Espert, la vimos haciendo "Yerma": estuvo una mañana a ver a Borges y tuve la suerte de acompañarlo a la función; a Borges le pareció fantástico oír decir a García Lorca desde lo alto, con los personajes descolgándose por una red colosal. Yo estaba enamorado de Soledad Silveyra y, privadamente, Borges me hacía bromas al respecto. En la vida real ella se llamaba María Inés. La situación nos acongojaba y Borges compartía plenamente la historia: ella preparaba una canasta con comida y nos íbamos los tres varias horas a sentarnos en alguna orilla del río por las riberas de Buenos Aires. A él nunca dejaban de causarle gracia las experiencias humanas. Si alguna vez nos aconsejó, entonces, fue a ser discretos y a tomarlo todo con un gran sentido del humor. A María Inés, luego, no la vi nunca más en mi vida; pero, sé, que cada vez que escuche hablar de Borges también escuchará en la distancia el rumor de un gran amor que como todos los grandes amores tuvo que terminar un día...El departamento donde vivía entonces era minúsculo y formaba, en realidad, parte de todo un piso que estaba en la calle Lavalle, en un segundo piso, junto al cine Lavalle y con mi ventana justo enfrente del enorme letrero de neón del Select que llenaba mi habitación de luces de colores intermitentes; era un departamento de incontables habitaciones que una viuda y su hija, bailarina del teatro Colón, arrendaban por cuartos a jóvenes y estudiantes principalmente provenientes de Uruguay, de donde ellas venían. Entre quienes residían allí, vivía Estrella María, recién llegada de Montevideo para estudiar canto en el Conservatorio de Buenos Aires y que en el tiempo libre daba rienda suelta al único deseo de su corazón: ser cantante de tangos, que era lo que, en verdad, la había traído a la ciudad. Cierta día, amanecí mal de la garganta y le pedí llamar al viejo Borges excusándome de ir a buscarle, según habíamos convenido. Para mi tremenda sorpresa, a media mañana, Estrellita entró a mi habitación con Borges del brazo: había venido a dejarme unas naranjas que traía religiosamente en una bolsita de papel café; mandó a comprar pizza, él se sirvió té y Estrellita le cantó a "capella" los tangos que más amaba: Sur, El último café, Don Juan, Desencuentro (que a Borges causaba mucha gracia cuando dice eso de "qué desencuentro, si hasta Dios está llorando")... cuando ella, que comenzaba su carrera con muchos sacrificios, días después, trabajó en un lugar que había en calle Corrientes, el "Bambú", fuimos una noche a verla con Borges; era un cafetín y todos estaban encantados con la presencia ya mítica entonces del escritor. Años después, cuando Estrellita debutó finalmente con Edmundo Rivero en el "Viejo Almacén", me escribió regocijada contándome que en primera fila ubicado estaba el escritor con un grupo de amigos, aunque, en verdad, no fuera asiduo a las tanguerías. Lo cierto es que todo el mundo llegó a identificarse con Borges: en Estados Unidos era ovacionado en cada una de sus charlas por los mismos estudiantes que en Harvard quemaban edificios y ultrajaban a los otros profesores durante los magnos eventos de los años sesentas. Los jóvenes terroristas se encantaron con él, con su personalidad impredecible. ¿Cómo explicar que los fanáticos se pusieran de pie para aplaudir a un hombre que representaba todo lo contrario de Marx, Mao o Mc-Luhan, que adoraban?. Si alguna vez se ha visto unida a la masa estudiantil de la Universidad de New York, fue cuando pidieron que se bautizara con el nombre de Borges su Biblioteca central. En verdad, desató fuertes pasiones. Los estructuralistas se le rendían. Como Borges había declarado que un poeta es un simple agente de la actividad del lenguaje, que en realidad un poema se hace solo pues es una estructura combinada por una tradición de palabras, y en la dedicatoria de su Obra Poética había escrito: "Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios y yo su redactor". Entonces, los estructuralistas se derretían. Para quienes creían en el budismo, Borges era budista; ¿no decía acaso que la persona se disuelve en un mundo sin tiempo?. Para los que caminan en el sendero del Tao, Borges era taoísta. "¿Hay allí al costado una luz? -solía preguntar-, ¿es una luz amarilla?". En su Elogio de la sombra escribió: "El proceso del tiempo es una trama de efectos y de causas, de suerte que pedir cualquier merced, por ínfima que sea, es pedir que se rompa un eslabón de esa trama de hierro, es pedir que ya se haya roto. Nadie merece tal milagro". Y era taoísta, no siendo al ser; ¿acaso no fue él quien popularizó aquel antiguo texto de Chuang-Tsze a propósito del hombre que sueña ser una mariposa y que, al despertar, no sabe si soñó ser una mariposa o si es ahora una mariposa que sueña ser un hombre?. Para quienes creían en Confucio o seguían el Zen u otras religiones orientales, Borges era otro gurú. Los del New Age lo aman. Para los aristócratas, pertenecía a su clase y era uno más de ellos (aunque Borges era un hombre pobre que ganaba lo justo para vivir).
Los comunistas también, en un momento, lo llegaron a saludar como uno de los suyos, y contaron con su firma para presionar intentando aclarar la suerte de los desaparecidos bajo regímenes totalitarios argentinos, además ¿acaso no corroía con sus ironías el orden burgués?. Algunos dictadores y gobiernos militares lo reverenciaron oficialmente, aunque él dijera que “los militares no son educados para pensar sino para obedecer”. Cuando se le cuestionó en su país que hubiera ido a comer cierta vez con el general Raúl Videla, y luego en Chile que aceptara una medalla del general Augusto Pinochet, Borges respondió, en ambos casos, que había aceptado "para no quedar como un desatento: Por cortesía a Chile. Por supuesto que suponer que un gobierno de militares pueda ser eficaz, es tan absurdo como suponer que pueda ser eficaz un gobierno de buzos".
También los anarquistas estaban convencidos que Borges era uno de los suyos, debía serlo pues era un hombre al que agobiaba la soledad y que se decía perdido en un universo absurdo, una especie de minotauro desorientado en su propio laberinto. Para los freudianos era uno de ellos, ¿acaso no elaboraba como nadie los sueños?. Otro alto autor argentino, Ernesto Sábato, llega a dirigirse a él así: "A usted, heresiarca del arrabal porteño, latinista del lunfardo, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos, mezcla de Asia Menor y Palermo, de Chesterton y Carriego, de Kafka y Martín Fierro. A usted Borges, ante todo, lo veo como un gran poeta. Y luego: arbitrario, genial, tierno, relojero, débil, grande, triunfante, arriesgado, temeroso, fracasado, magnífico, infeliz, limitado, infantil, inmortal..." Quienes lo conocimos sabemos que el pueblo lo amó y en las calle le hablaban como se habla a un antiguo conocido; primero por su imagen de Quijote ciego amable con quien sea, actitud que terminó por convertirlo en una leyenda, y la leyenda es patrimonio de todos. Luego, ¿no dignificó, acaso, la milonga, los orilleros y el conventillo?. Para otros fue un idealista, un humanista, un iconoclasta, un mitómano o más verdad que nadie. Los judíos, halagados por su interés en la ciencia cabalística, exaltaban un remoto antepasado rabino en su árbol genealógico. Sin embargo, él mismo no podía formular lo que encerraba en su espíritu: era todos y ninguno al mismo tiempo. Había un Borges que escribía y otro que se dejaba escribir. Lo cierto es que si pudo soñar una letra mágica, la Aleph, imaginársela, es porque en sí mismo existía "un lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos".
Para excitar sus recuerdos de Beatriz Elena Viterbo, una mujer única, alta, frágil, deliciosa, muerta el 30 de abril de 1929, Borges visitaba todos los años, el día del triste aniversario, la casa donde ella vivió en compañía de su padre y de su primo hermano, Carlos Argentino Daneri. Es una costumbre que perdura hasta 1943, en que, demolida la casa con profundo pesar de Carlos Argentino (dolor aliviado seguramente por la obtención del segundo Premio Nacional de Literatura), el amigo evocador de Beatriz teme no poder librarse en lo sucesivo de la angustiosa obsesión de acudir siempre, con inútil afán, al lugar en donde estuvo el inmueble, sobre todo porque allí fue donde conoció la aleph. Pero la resignación y el olvido realizaron su obra corrosiva y la tranquilidad hubo de volver a su espíritu, no obstante que eran tardes, aquellas de sus 30 de abril conmemorativos, plenas de íntimas sensaciones y de retratos: Beatriz con antifaz en un carnaval, Beatriz el día de su boda con Alberto Alessandri, Beatriz en una cena en el Club Hípico, Beatriz poco después de su divorcio...Carlos Argentino Daneri, "rosado, considerable, canoso, de labios finos", era, en rigor, un espíritu trivial, aunque apasionado; gesticulaba mucho y hacía versos, teniendo entre sus trabajos poéticos asuntos de gran envergadura, como aquel poema que titulaba La Tierra, en que describía el planeta embutiendo en el texto frecuentísimas muestras de su extensa cultura, "prestigiando" a la par su inspiración épico-lírica y el sentido universal de su obra: "Tal vez estaba loco", llegó a creer el fiel amigo de Beatriz, por un cierto 30 de abril, en que Carlos Argentino lo dejó encerrado en el oscuro sótano de la casa y en una postura incómoda, para que observase cierta rara maravilla. Cuando Argentino cerró la trampa, Borges -sumido en las tinieblas- pensó, súbitamente aterrado, que acaso el poeta tenía el propósito de dejarle morir en aquel subterráneo, para lo cual, antes de bajarlo, lo había preparado razonablemente, narcotizándolo con una copa de coñac del país. Pero pronto se tranquilizó, al ver, en efecto, y tal como se lo describía Carlos, el prodigio: era una pequeña esfera de dos o tres centímetros, tornasolada, de increíble luminosidad, llena de espectáculos vertiginosos, continente de todo el espacio cósmico, en la que cada cosa podía verse desde todos los puntos del universo. Borges vio allí la poética unidad de cuanto en el mundo existe: el mar, el alba, la tarde, las muchachas de América; Londres en forma de laberinto roto, las baldosas de un patio remoto en su memoria, vapor de agua, un campo de magueyes, convexos desiertos, una mujer inolvidable, un poniente en Querétaro, tigres, sombras oblicuas, espejos, una playa del mar Caspio, cartas obscenas que Beatriz había escrito a Carlos Argentino, dos lobos amándose en un amanecer, la circulación de su propia sangre; en fin, en la esfera vio al inconcebible universo.
Cuando el espectador de tan pasmosa magia acierta a levantarse, oye a Argentino que bromeaba ubicado en el punto mas alto del subterráneo, y le preguntaba si hubo visto bien todo, en colores: "Si", responde Borges; dice que estaba realmente formidable todo y le agradece la hospitalidad de su subterráneo. Pero le aconseja que aproveche que van a demoler la casa para alejarse de la gran urbe y marcharse al campo, "ya que todos dicen que el campo rehace la salud".
Respecto a la esfera maravillosa, se negó en absoluto a discutir. La Aleph es la primera letra del alfabeto hebreo: no puede ser articulada pero es la raíz, el principio, de todo lo articulado. Incluye a todas las otras letras. Suma toda posible comunicación humana, toda expresión del universo, es la vida misma. Los cabalistas dicen que encierra en su forma todo lo que se ve y todo lo que no se ve. Es tan poderosa su fuerza que cuando Dios entrega los Mandamientos, la aleph de Anokhi, "yo", la concluye demasiado abrumadora para el pueblo, y debe Moisés, por la inspiración divina, dictar los preceptos en una estructuración humana del lenguaje de Dios. De lo que deducen que las letras no sólo sirven como medio de comunicación sino que también son energía pura, cuya mayor intensidad se da, por lo tanto, en la aleph. En el Zohar o Libro del Esplendor, un tratado de filosofía cabalística de autor desconocido que se cree fue escrito entre el siglo III y el IV de nuestra era, se lee que las letras que responden a la forma gráfica de la aleph se refieren a los elementos fuego, agua y aire. En la misma introducción de esta obra, a la cual los místicos otorgan calidad de sagrada, se narra una lucha entre todas las letras para obtener el honor de ser la primera letra; finalmente ocupa este sitio la aleph, pues esta encierra "el secreto de arriba y de abajo y todos los misterios de la fe dependen de ella. Por eso es su valor uno. Y todo es aleph. Mientras esta letra flotaba por los aires, mil cien mundos se dividieron para ser contenidos en ella. Y las otras letras fueron modeladas a partir de ella y ella se coronó con una corona formada por todos los mundos".
Alguna vez pregunté a Borges por el diseño gráfico con que él ubicaría una aleph y dijo que esta letra tenía la forma de un hombre suspendido en el aire, con sus brazos extendidos: uno apuntando a las estrellas y el otro a la Tierra. El solía comentar que su cuento El Aleph era "nada más que una historia de amor, escrita como excusa para nombrar a Beatriz Elena Viterbo", una mujer que realmente existió en su vida y a la que él amó sin esperanza: "Tuve que escribir de ella para matar su recuerdo. O su recuerdo me iba a matar a mi". En efecto, quien lee el cuento, la primera información que recibe es la de la muerte de Beatriz, circunstancia que se transmuta en una senda de conocimiento que va del amor quebrado a una revelación superior; de la angustiosa soledad en que Borges queda luego de ser rechazado florece un aprendizaje espiritual: "Su desprecio me hirió de un modo intenso y profundo, pero ciertamente efímero: no podemos seguir amando a una persona que evidentemente no nos ama. A lo más es posible llegar a admirarla sobre la base de que esa mujer no nos ama porque uno se da cuenta de que no es digno de ser amado, pero seguirla amando sería una forma de suicidio. Yo creo que desde el momento en que una mujer deseada nos ha rechazado, en adelante empieza a producirse en la vida un fenómeno que es muy doloroso, pero que va borrando la herida y también el sentimiento; y uno debe tratar de pensar que efectivamente están borrándose". Esto es, el vacío que la ausencia de ella deja en Borges, no hace sino confirmar un sin sentido más amplio: el mundo ahora es un espectro, una serie de sustituciones y parodias pues para él todo había perdido significado, todo en su vida comienza a flaquear, incluyendo su memoria, que le flaquea hasta el punto de que va olvidando los rasgos de Beatriz Elena Viterbo...
Entre lo que aprendió Borges curioseando en la esfera maravillosa conoció a un “gólem”. De acuerdo a los libros antiguos, el vocablo "gólem" (que acentuamos para dar énfasis a la pronunciación, aunque la grafía más antigua no lleva acento pintado), voz que nos llega especialmente por el folklore judío, significa algo amorfo, una sustancia indeterminada, en estado de embrión. El gólem más popular de nuestra época es Frankenstein, que se nos hizo familiar a partir del cine, que recrea, primero, la novela famosa de Mary Shelley, y luego nos entrega una larga lista de variaciones que, hasta ahora, se hacen del tema. Frankenstein es la historia de un cuerpo hecho a partir de restos de otros cuerpos, mas fluido eléctrico; y plantea un problema de enorme significación ética. Porque si para los textos religiosos que narran el origen del hombre, el Hacedor puede ser Dios o varios dioses, ahora el que hace es un hombre dotado de determinada inteligencia, con ciertas cualidades en general más inclinadas al campo de la ciencia. Es de enorme significación que ahora el Hacedor sea un hombre y no un dios. Esto, pensando que la creación de vida es o debiera ser privilegio de Dios, considerándose, hasta ahora, un acto de soberbia pretender crear la vida recurriendo a medios artificiosos. Hoy, el gólem puede emparentarse con la figura de un robot cibernético, o con la memoria que despertamos cada vez que encendemos el computador. En que los conceptos de imagen y semejanza no comprenden necesariamente similitudes externas, de fisonomía: muchas veces incluyen únicamente igualdad de facultades. Es así que la mayoría de los gólems cibernéticos carece de un aspecto físico similar a nosotros, que los creamos. En nuestros computadores reproducimos, aumentadas en potencia, ciertas facultades humanas, como, además de la memoria, nuestra capacidad combinatoria de la mente, pero raramente se ha ensayado a la máquina con forma de hombre. Más bien se intenta cada vez más la miniaturización para, francamente, un día hacer mejor nuestro cuerpo, más perfecto, a partir de adaptar la máquina a nosotros, no adaptarnos nosotros a la máquina, a lo que seguramente llevaría el camino contrario.
Sin embargo, gólems con nuestra forma humana se han hecho a manera experimental, con fines específicos, en que se da énfasis a la perfección de sus brazos, por ejemplo, si se quiere para explotarlos manualmente. Por supuesto que la vida artificial, en el momento en que se encuentra la ciencia, está en un punto de encuentro entre la cibernética y la biología.
Autores contemporáneos llegan a hablar de nuevas especies que existen dentro de las computadoras y cuyo ADN es digital. En todo caso, la posibilidad cierta de la ciencia hoy día hace posible la realidad del gólem, más allá de las leyendas que han rodeado desde antes al vocablo.
Sólo digamos que si Adán, el primer hombre de la tradición hebrea, fue constituido de barro y un soplo por Dios, en nuestra América, entre los mayas los dioses crearon a los primeros seres humanos con lodo, y luego con madera, pero no quedan satisfechos, y deciden aplicar lo que había en cantidad: el maíz. Así, finalmente amasados con maíz, la sustancia primordial del universo en las culturas mesoamericanas, sólo entonces los gólems cobran vida. En Chile, de acuerdo a nuestra tradición del Sur, Llituche es la pareja a la que se atribuye el origen de la humanidad. Llituche significa "gente que comenzó". El mito dice que comenzamos de un compuesto basado en las propiedades de unas doce hierbas medicinales, imposibles de identificar actualmente por no haberse conservado el nombre vulgar de las mismas. Sin embargo, en recuerdo de entonces, quedó viviendo entre nosotros un Espíritu benefactor, el Ngumalillahuen, que protege la vida de las personas sin que se lo llame, encarnado en las numerosas hierbas medicinales. Son gólems hechos a imagen y semejanza de nuestros sueños. En la novela Der Golem de Gustav Meyrink que menciona Borges, el gólem es vivificado por invocaciones divinas. Horacio Quiroga en El hombre artificial crea su gólem animado por la energía que produce el sufrimiento de indigentes que son torturados. La relación entre el creador y su criatura también ha obedecido a diversas perspectivas, determinadas por el éxito o fracaso de los fines perseguidos por el hacedor al fabricar la obra. Generalmente el gólem se rebela contra el que le infundió vida. En Las ruinas circulares, para Borges el creador es un hombre dotado de ciertos poderes: un mago; la materia del gólem es "aquella incoherente y vertiginosa de que se componen los sueños", animada por invocaciones divinas y el fuego. La invocación como motivo frecuente en la obra de Borges, canta a la omnipotencia de las palabras, que no son símbolos arbitrarios sino parte vital de lo que definen. En su poema propiamente llamado El Gólem, en el primer cuarteto Borges remite a uno de los diálogos de Platón, el Cratilo, en el cual se discute si el vínculo que existe entre las palabras y las cosas es arbitrario o motivado. Afirmando una de las respuestas posibles, la de que "el nombre es arquetipo de la cosa", infiere que debe haber un significado verbal que cifre la omnipotencia del Hacedor: el rabino Judá León, el héroe del poema, se dedica a buscar esa misteriosa palabra mediante el procedimiento de realizar distintas combinaciones de letras, hasta que da con el nombre secreto de Dios y lo pronuncia frente a un muñeco que él mismo había fabricado de un modo precario. Tanto en el poema, escrito en 1958, como en el cuento escrito 18 años antes, Borges sienta ciertas pautas: la creación de un ser artificial por un hombre magnífico, la invocación mágica para animarle, el carácter irreal del gólem y la certeza de haber creado a un ser inferior. Quien habla en el poema se refiere al gólem como a un simulacro, algo no originario, lo que se manifiesta como copia deficiente, un remedo, una inútil e imperfecta repetición; en latín, simulacro significa representación figurada, imagen, copia; pero además quiere decir fantasma, espectro, sombra; en el cuento, el mago teme que su "hijo" descubra "su condición de mero simulacro". En el poema, el gólem imita a su dios, que es el rabino, ejecutando "idénticos ritos". La "salida borgeana" la constituye la idea de que el creador es de la misma condición que la criatura. En el cuento, al fin el Hacedor es también un gólem, un ser imperfecto como su creación; pagando en las últimas líneas la vanidad de creerse otro siendo el mismo: "No ser un hombre, ser la proyección del sueño de otro hombre ¡qué humillación incomparable, qué vértigo!...Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo". En el poema, mientras el rabino Judá León contempla a su gólem "con ternura y con algún horror", y se lamenta de haber creado a un hijo deficiente, Dios lo observa, y piensa lo mismo sobre su propia creación. Para algunos, el hombre es un gólem de Dios, para otros, como Nietszche, Dios es un gólem de los hombres. Preguntar a Borges con cuál de estas dos posturas está de acuerdo no procede, no es pertinente, porque, para él la filosofía es una rama de la literatura fantástica.
A Borges lo conocí en la calle, precisamente en la Galería del Este que cruza desde Florida hasta Maipú, donde él tenía su hogar. Hacía pocos días que yo había llegado a vivir en Buenos Aires para estudiar en el Conservatorio de Arte, tenía diecinueve años, era abril de 1973 y no conocía a nadie. No lo sabía entonces, no podía saberlo, pero viví cuatro años en Buenos Aires, y fue un tiempo en que me hice, sin duda, mejor. De las calles del centro de Buenos Aires emana un perfume como el sándalo, y brotan edificios elevados entre cúpulas y altillos, con patios donde crecen jazmineros, y con su río a la derecha. Babilonia a la hora del crepúsculo de la tarde con música de Piazzola, el Tigre cercano, Nazareno Cruz y el lobo, los boliches, Evita sonriendo desde un afiche en las calles. Perón e Isabelita. La pura efervescencia. Eso era Buenos Aires. Una tarde, en el Café del Este, me pareció ver un rostro conocido: era una mujer que sobresalía en el grupo de personas que cruzaba los pasadizos que conforman el sitio, franqueado por murallas de tiendas iluminadas, en la puerta de una de las cuales ella se había detenido. Fui en esa dirección, llevado quizás, ahora pienso, por el Hacedor de caminos; en todo caso ni remotamente me podía imaginar que ella era María Luisa Bombal, que los chilenos leemos desde niños. Entraba en su vejez, el pelo bien negro cortado a lo paje, con más energía de la que ella misma creía; traía del brazo a un hombre ciego que guiaba con prontitud. Al pasar a su lado, ella, notándome, con un leve ademán, ordenó que me acercara:
-Ven y quédate con Georgie mientras entro y compro algo. Vuelvo de inmediato -dijo ella-. Y, sin más, puso el brazo del hombre ciego apoyado en mi propio brazo, desapareciendo por la puerta de una tienda. Casi de inmediato, el anciano ciego ordenó que ocupáramos una mesa propiamente tal en el café, y así lo hicimos. Debo decir que entonces no supe que el amabilísimo hombre ciego era Jorge Luis Borges, de quien no había leído nada. Sólo lo recuerdo como a una persona esencialmente cálida y bien predispuesto, de buen humor. Al igual que lo era ella, quien no tardó demasiado, integrándose en la mesa al instante. No recuerdo en absoluto de lo que se habló. Seguramente sólo me limitaba a escucharlos. Sin embargo, me parece haber dicho algo que les causó gracia porque los recuerdo riendo; en todo caso la situación fue de lo más natural. Luego, simplemente, nos paramos, me despedí diciendo algo cordial, ella tomó al hombre cegado de la mano, que a todo asentía, y siguieron caminando. Borges, era obvio, se notaba encantado en presencia de María Luisa Bombal, a quien sólo volví a ver varios años después, cuando fuimos vecinos en la calle Merced de Santiago.
El maestro Borges me aceptó sin más por el solo hecho de haber mediado, fortuitamente, María Luisa. El caso es que, uno o dos días después, vi nuevamente a Borges: estaba despidiéndose de alguien que lo había ayudado a cruzar la calle hasta la entrada misma de la galería del Este por Maipú, luego comenzó a andar, solo, atravesé rápidamente y me acerqué. Al saludarlo retuvo mi mano entre las suyas unos instantes, que era uno de sus gestos característicos cuando saludaba a alguien, luego lo acompañé a comprar algo, para de regreso pasar al Café del Este donde conversamos mucho rato. Luego lo dejé en su hogar, lo que ocurriría no pocas veces durante los años que viví en Buenos Aires. Borges me hizo, sin duda, más civilizado. A mi abuelo, que también fue quedando ciego como un lento atardecer de verano, de niño solía leer para él, a viva voz, pasajes de la Biblia que me indicaba cada día. Y con Borges igual así se hizo costumbre, naturalmente, desde un comienzo.
A veces ni siquiera me imaginaba cómo se debía pronunciar una palabra, pero su infinita paciencia suplía mis deficiencias. Pienso haber hecho como aprendí a leer para un teatro de títeres que administraba mi hermano: le contaba lo que leía, sin cambiar una palabra, sólo acentuando las situaciones que narraba utilizando los sonidos normales de la voz. Algunos textos que me pedía leer, ya se los sabía de memoria, y a ratos acompañaba mi lectura con un leve susurro que ahondaba el sonido. Su madre estaba viva, era una lúcida anciana, de ojos verdes tan claros que parecían transparentes. Le encantaba que la visitaran y la frecuentaban no pocas personas. Doña Leonor no tenía el menor reparo en recibir en sus habitaciones si estaba recostada, y vivía absolutamente al tanto de lo que ocurría en el mundo.
Borges, por su parte, era magnífico (quizás si la palabra magnífico no le hubiera molestado). En una reedición de sus Obras Completas (Emecé), publicadas después de la muerte de Borges, se explica que "estas fueron corregidas por Borges hasta su producción de 1980, y no incluyen algunos de los títulos antes mencionados, por decisión de su autor, a quien nunca abandonó el sentido de la medida". Por eso Borges no escribió una novela, porque sentía una desconfianza instintiva ante los absolutos. Quizás fue esta la razón que tuvo para desconfiar de Dios: tal perfección lo horrorizaba. Y optó por las formas mesuradas. Fiel a esta estética ni siquiera intentó escribir un poema demasiado extenso. Curiosa singularidad: los intentos literarios característicos de quienes sobresalen como escritores en el siglo XX, están animados por una ambición desmedida. Mientras, Borges es la contraparte (en América, que se sepa, en esta cualidad sólo se le equiparan María Luisa Bombal y Juan Rulfo). Sus textos tienen, en su reducción, la gracia de los seres vivos, de lo que brota naturalmente armónico y ofrece una visión única e inimitable de la naturaleza, como espléndido regalo al hombre inmortal arrodillado ante el tiempo que dura una vida, vencido por la incógnita de la muerte. Son textos vivos también porque están envueltos en el misterio de la sangre, en los apetitos y obsesiones del amor y sus eternas y universales manifestaciones, sin embargo, únicas. La misión del escritor, que ha de tenerla, es sacar de las tinieblas la luz, es hacer explotar, con el brillo de diez mil soles, lo que está apagado en la zona oscura del ser. Y Borges lo recordó: su obra habla de la antigua sabiduría de ser a un mismo tiempo lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, de ser, juntamente, la primavera, el otoño, el invierno y el verano de la vida.
Publicado en Papel en revista VOGUE-México.

28 de octubre de 2005

SUSURROS DE CHILE


Escritos Publicados en Papel en Chile y México.
FRAGMENTOS DE "SUSURROS DE CHILE":
RAPANUI, Isla de Pascua, Relación.
http://relacionderapanui.blogspot.com
-Los Amigos del Desierto de Atacama:
http://www.letras.s5.com/wv161005.htm
-María Luisa Bombal, la Abeja de Fuego:
http://marialuisabombalporwaldemar.blogspot.com
-Pasión de Violeta Parra:
http://violetaparra-pasion.blogspot.com
-Claudio Arrau, Maestro de Teclado:
http://claudioarrau-pianista.blogspot.com

-Gabriela Mistral en México:
http://gabrielamistralymaestrosdemexico.blogspot.com
Obra finalizada con Apoyo del Consejo de la Cultura y las Artes de Chile.

-El maestro José Donoso:
http://josedonoso-entrevista.blogspot.com
-Monna Bell, la Vida es una Tómbola.
http://monnabell-entrevista.blogspot.com
-Selección de Cueca, Canto y Canción de Chile.
http://arribaesapatitamialma.blogspot.com
-La Antartica Chilena: un apunte.
http://antarticachilena-waldemar.blogspot.com
VIOLETA PARRA

(En Archivo-Chile:

8 de octubre de 2005

AMÉRICA DE MIS AMORES.

(DIARIO DE VIAJE, fragmentos)
En Papel Publicados entre 1980 y 2002,
en "Vogue" y "UnoMásUno", México, y en "El Mercurio", Chile.
-Lima, la Ciudad de los Reyes.
http://viajealima.blogspot.com
-Cuzco y Machu-Picchu, el reino Inca.
http://viajeamachupicchu.blogspot.com
-Nazca, la Escritura de los Dioses
http://viajeanazca.blogspot.com
-Quito, la Mitad del mundo Ecuatorial.
http://viajeaquito.blogspot.com
-Fascinantes Islas Galápagos.
http://viajaagalapagos.blogspot.com
-Mi Buenos Aires Querido.
http://buenosairesporwaldemar.blogspot.com
-En Tierra MAYA: Tikal y Copán.
http://reinodelosmayas.blogspot.com

(DIARIO DE VIAJE A MÉXICO)
Fragmentos Publicados entre 1980 y 2004,
en "Vogue" y "UnoMásUno", México, y en "El Mercurio", Chile.
Archivo: "Artes e Historia", México.
-El Templo Mayor.
http://viajeatemplomayor.blogspot.com
-Teotihuacan, Ciudad de Dioses.
http://viajeateotihuacan.blogspot.com
-Toluca y Nezahualcoyotl, el rey poeta.
http://nezahualcoyot-wvf.blogspot.com
-Guanajuato: Festival Internacional Cervantino.
http://viajeaguanajuato.blogspot.com
-Tepoztlán Encantado.
http://viajeatepoztlan.blogspot.com
-Puebla de los Angeles.
http://viajeapuebla.blogspot.com
-Oaxaca, la tierra de María Sabina.
http://viajeaoaxaca.blogspot.com
-Cancun: Un Plan Maestro.
http://rutamaya-cancun.blogspot.com
-Tulum: Para Vivir un Gran Amor.
http://rutamaya-tulum.blogspot.com
-Monte Albán, Donde la Gente de las Nubes.
http://viajeamontealban.blogspot.com
-Mitla, el Umbral de la Eternidad.
http://viajeamitla.blogspot.com
-Guitarreos para Tijuana.
http://viajeatijuana.blogspot.com
-Relación de Los Cabos de Baja California Sur.
http://baja-californiasur.blogspot.com

AMÉRICA UNA SOLA.
MAGOS DE AMERICA: Entrevistas en galeon a Gabriel García Márquez, María Luisa Bombal, Juan Rulfo y María Sabina, en:
href="http://magosdeamerica.galeon.com">

21 de septiembre de 2005

BIOBIBLIOGRAFIA de WALDEMAR

QUIEN TOCA ESTE BLOG TOCA A UN HOMBRE.
"Waldemar", foto de Rubén Devia Hernández, Cartagena, abril 2006.
http://waldemar-biobibliografia.blogspot.com
Biobibliografia / Escritores / Chile

TALLER DE LETRAS
http://tallerdewaldemar.blogspot.com

http://entrevistasawaldemar.blogspot.com
Algunas entrevistas al autor en Chile y México.

11 de septiembre de 2005

CRONICAS DE ANTARKTOS

http://waldemar.tripod.cl/cronicasdeantarktos/
Libro de Crónicas de Viaje por la Antártica Chilena.
Publicado en fragmentos en revista VOGUE.
Premio Crónica Histórica Chilena 2003,
Consejo de la Cultura y las Artes de Chile.

EL HACEDOR DE MILAGROS

http://revistanortesur.tripod.cl/elhacedordemilagros/
Vida, Pasión y Muerte de N.S. Jesucristo Hijo de María.
Libro Publicado en fragmentos en "El Mexicano" de B.C.N. México.

DEL AVE FÉNIX, ensayo.
http://avefenix-ensayo.blogspot.com

LA RESPUESTA HUMANISTA
http://respuestahumanista.blogspot.com

NUESTRA BELLA DONCELLA APARECIDA

http://revistanortesur.tripod.cl/nuestrabellaseoraaparecida/
Historia de las Apariciones de una Bella Mujer en América.
Fragmentos publicados en diario "El Mexicano" y "UnoMásUno" de México.

TONANTSIN, NUESTRA MADRECITA GUADALUPE DE MÉXICO.
http://virgendeguadalupe-araquelitafuentesu.blogspot.com

Visita al Templo. Las Apariciones. Cronología histórica.

CRONICAS DE ANGELES
http://cronicasdeangeles.blogspot.com
Historia de las Apariciones de Angeles entre nosotros.

COSAS QUE CAEN DEL CIELO.
¿Hay Alguien Afuera?
http://voladoresdelucesdelcielo.blogspot.com
¿Platillos Voladores o Voladores de Luces?
http://hayalguienafueraet.blogspot.com
El Extraterrestre con Hombre de Fondo.

EL REINO INTERIOR

http://elreinointerior.galeon.com
UN MUNDO SUBTERRANEO BAJO NUESTROS PIES.
Libro Publicado en Fragmentos en diario "UnoMásUno" de México.

"GEOGRAFIA MARAVILLOSA DE LA TIERRA"
Breviario de Otros Mundos en Este Mundo.
http://geografiafantastica.blogspot.com

PUBLICADO EN PAPEL / LIBRO DE TAO

"LIBRO DEL SENDERO", traducción.
(TAO-TE-CHING DE LAO-TZE)
http://librodelsendero.blogspot.com

(c) Se pueden reproducir fragmentos citando a fuente.

SENTIDO DE LA VIDA (Ensayo-Entrevistas)

SENTIDO DE LA VIDA (Ensayo, fragmentos)
-INGENIOSA VIRGINIA WOOLF
http://virginiawoolf-sentidodevida.blogspot.com
-MARILYN MONROE: la Reina Sola.
http://marilyn-fragmentosentidodelavida.blogspot.com

Waldemar Entrevista Artistas y Escritores:

-Salvador Dalí (publicado en "Vogue" y "UnoMásUno", México)
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-Alicia Alonso (en "El Mercurio", Chile)
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-Martha Graham (en "Vogue")
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-Mario Moreno "Cantinflas"
(en "Vogue")
http://cantinflasenvogue.blogspot.com
-Elías Nandino (en "Vogue")
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-Guadalupe "Pita" Amor
(en "Vogue")
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-John Hurt (en "Vogue")
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-Candice Bergen (en "Vogue")
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-Juan Rulfo en "Vogue"
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JUAN RULFO en Patrimonio Cultural:


OTRAS ENTRADAS EN GALEON:
(Dalí, Andy Warhol, Alicia Alonso, Martha Graham, "Cantinflas":

(José Donoso, Elías Nandino, Guadalupe Amor, John Hurt, Candice Bergen:

EL JOVENCITO SEPTIMO ARTE

CRONICA DE LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DEL CINE.
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1) EL JOVENCITO SÉPTIMO ARTE:NADA MAS UN SIGLO DEL CINE.-El Cine nace en Europa y se hace jovencito en América.-El Estornudo Oficial.-El resfriado común que anunció un arte nuevo.-Thomas A. Edison y los pioneros.-El primer público y la estructura de George Meliés.-David W. Griffith y el nacimiento de las estrellas.-De curiosidad científica a arte.-Con Hollywood las acciones llegan a la bolsa de valores.-La voz del Ciudadano Kane irrumpe en América..2) Y EL CINE LLEGA A LATINOAMÉRICA:-El kinetoscopio de Edison debuta en México y Chile.-El cinematógrafo como “cosa del diablo”.-Un elogio visionario de Amado Nervo.-La única victoria del Teatro sobre el Séptimo Arte.-El mítico “Salón Rojo” de La Ciudad de México.-Las películas “de arte” pioneras.-Primeros empresarios: lo que el público ve.-Rechazo al Vitascopio y al Byoscopio.-Los primeros ejemplares del “invento” importados.-Primeras cintas filmadas en México.-“Carreras en Viña”: intento chileno en 1900.-Noticiarios pioneros.-La primera revista especializada: Santiago, 1918.-La imagen latina en los inicios de USA.-El fantasma del Incendio: el Politeama de Santiago.-La catástrofe de Veracruz, México.-“Recuerdos del mineral de El Teniente”: pioneros.-Antofagasta: Hollywood de Sudamérica.3) CINTAS LATINAS PIONERAS:-Los nombres olvidados.-"Vistas animadas" en Chile en 1897.-Una cinta mexicana de 1899.-“Ejercicio General de Bombas” en Valparaíso, 1902.-Cintas oficiales pioneras.-Películas a un peso el metro en México.-“Santa”, de Federico Gamboa.-Las exequias de Amado Nervo en las pantallas latinas.-“La banda del automóvil gris”, éxito mudo mexicano.-Un festival de cine en Chile en 1902.-"Manuel Rodríguez" y “La agonía de Arauco” en 1910.-Ciertos Realizadores pioneros de México hasta 1920.-Ciertos Realizadores pioneros de Chile hasta 1925.-Del Teatro al cine.-Tito Davison dirige a María Félix.-Los cineastas pre-dictadura de Pinochet en Chile.4) CUANDO LA CENSURA ENTRA EN LATINOAMÉRICA:-El cine produce “infinitos daños a la vista”.-La Academia de México pionera de estudios cinematográficos.-Solo la práctica lleva a la maestría.-Las películas policiales: “Cátedra para delincuentes”.-Especulación empresarial y escenas “coloradas”.-Salas con “homicidas” condiciones higiénicas.-El arte degenerado.-Impuesto al cine. Exención al teatro.-Películas sin actores con ropas pasadas de moda.-La primera cinta censurada fue en Chile.-Cuando el público denunció la ortografía dudosa.-Sólo para mayores. Inconveniente para señoritas.
http://cronicasdelcineporwaldemar2.blogspot.com
5) DE ESTRELLAS Y ESPLENDORES:-Antonio Moreno y Pearl “Perla” White, los olvidados.-Sarah Bernhardt: “La Francia” en Latinoamérica.-Y “Tarzán” se descuelga.-Películas estrellas pioneras: “Intolerancia” en México.-Estrenos de Griffith en Chile.-Entrevista a María Félix.6) EL DESCALABRO DE LA BELLEZA:-La belleza fue suficiente, hasta que dejó de bastar.-Cuando el cine desató la belleza del talento.-El reinado de las “malas”: del cabaret a Cahier Du Cinema.-La “reina mala” de la primera cinta chilena.-La “mala” hace todo lo que a la “buena” se le prohíbe.-Dos malas de película: Joan Crawford y Bette Davis.-Las rumberas: perfectas “malas” latinoamericanas.-Entrevista a Ninón Sevilla: Un estilo difícil.-“Una pierna bonita siempre pone de buen humor”.-El feo Frankestein y nuestros terrores reflejados.-Las discrepancias capilares y exigencias.-Marilyn Monroe: perfecta.7) MARILYN MONROE, LA REINA SOLA:-Es la criatura más hermosa, dulce y sensual engendrada por el Séptimo Arte.-Amada por millones de hombres que aún la sueñan, ella vivió como murió: sola.-Aquí, el director John Huston, que le dio su primera oportunidad y también dirigió su última película, nos habla de Marilyn Monroe.8) ECO DE ARMAS:-La Revolución Mexicana de 1910: “un éxito en el cine”.-La invasión de Veracruz: el cine contra la prensa.-Primera Guerra Mundial: entrada a nuestras pantallas.-“Hoy. Vea Maravillosos cañones”.-El reclamo por la paz.-La época de entreguerras en el cine chileno.-Noticias Latinas Pioneras.-Realizadores emigrados a Chile.-Orson Welles y la crítica social.-Segunda Guerra Mundial: el cine deja de ser negocio.-Hollywood derrotado.-Una estrella caída en combate.-Entrevista a Dorothy Lamour.
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9) LA REALIDAD CON MÚSICA Y RISA DE FONDO:-La música como elemento del Cine.-La carcajada en una sala oscura.-Chaplin y la desolación del mundo.-Buster Keaton jamás rió.-La destrucción sin medida de Laurel y Hardy.-Borges aplaudió a los Hermanos Marx.-La risa dramática de ciertos pioneros.-Erase una estrella a una nariz pegada.-Entrevista a Mario Moreno "Cantinflas".10) BLANCO Y NEGRO,CUANDO EL CINE QUISO CAMBIAR DE RUTA:-La colorización como acto de vandalismo cultural.-Los procesos para acabar con el blanco y negro.-El conflictivo color de la raza.-El alegre desorden hollywoodense.-El erotismo hace su entrada triunfal.-La tragedia de Sharon Tate vista por María Romero.-Valentino, Lupe Vélez y María Montez: caídos.-El Porno, la nueva derecha y la nueva izquierda.-La Asociación de Actrices en Defensa de su Condición.-La cinta que el Cine odió: “Buscando a Mr. Goodbar”.-Entrevista a Diane Keaton.11) EL WESTERN: LOS VALIENTES ANDAN SOLOS:-El cine que Borges amó.-La "reina de los bandidos".-Belle Star y Wyatt Earp: los más populares.-El lejano Oeste en Chile.-Un legado para siempre, a la manera del arte.-El orgullo de los norteamericanos.-Entrevista a Lawrence Kasdan.12) LOS ESCRITORES EN HOLLYWOOD:-Francis Scott Fitzgerald: una urgencia romántica por la vida.-Anita Loss: la prodigiosa.-La “majestuosidad” de Aldous Huxley.-Krishnamurti: el espíritu joven de una civilización cansada.-Ray Bradbury y una macabra evocación.-John Huston recuerda a Jean Paul Sartre y Tennessee Williams.-María Luisa Bombal: un recuerdo grato e inacabable.
FINAL) EL CINE QUE VENDRÁ:-Adiós al Jovencito Séptimo Arte con un Beso.

Waldemar Verdugo Entrevista a Músicos e Intérpretes:

-Yehudi Menuhin (en "Vogue")
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-Leonard Bernstein (en "Vogue")
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-Plácido Domingo (en "Vogue")
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-Charles Aznavour
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-Joan Manuel Serrat (en "Vogue")
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-Lucha Villa (en "Vogue")
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-Joan Baez (en "Vogue")
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-Gilbert Becaud (en "Vogue")
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-María Félix (Publicado en "Vogue" y "Caras"-Chile)
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-Sarita Montiel (en "Vogue")
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-Anthony Quinn (en "Caras"-Chile)
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-Ninón Sevilla (en "Vogue")
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-Andy Warhol (en "Vogue")
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-John Huston (en "Vogue" y en "El Mercurio", Chile)
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JOHN HUSTON en Galeon:

CLAUDIO ARRAU, YEHUDI MENUHIN, LEONARD BERNSTEIN en Galeon:

PLACIDO DOMINGO, CHARLES AZNAVOUR, MONNA BELL, JOAN MANUEL SERRAT, LUCHA VILLA, JOAN BAEZ, GILBERT BECAUD en:

PERSONA: ENTREVISTAS EN PAPEL

Entrevista a Agnes Gonxha Bojaxhiu,
Madre Teresa de Calcuta:
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Publicado en "El Mercurio" de Chile, y "Vogue" en México.

Entrevista a Tenzin Gyatso,

XIV Dalai Lama de Tibet:
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Publicado en Revista del Domingo, "El Mercurio", Chile.

Encuentro con Jorge Luis Borges:

"EN VOZ DE BORGES"
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Fragmentos Publicados en "Vogue"-México.

MADRE TERESA en Galeon:

SS XIV DALAI LAMA en Galeon:

JORGE LUIS BORGES en Galeon:

GABRIELA MISTRAL Y LOS MAESTROS DE MÉXICO.

INVESTIGACIÓN PARA LA PELÍCULA "LA MISTRAL"
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Otros Enlaces:
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"Gabriela Mistral y los Maestros de México":
FOTOS: http://www.escritores.cl/base.php?f1=suplementos/mistral/mistral.htm
Investigación, fragmento: http://www.letras.s5.com/gm230905.htm

CONSEJO DEL LIBRO Y LA LECTURA DE CHILE.


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