TATUAJE DE MAR Y TIERRA.
En mi pobre corazón de arena hay un viejo marino, lo que afirmo por haber navegado, durante muchos años, por todos los puertos de América, por haber cruzado muchos mares, pero, afirmo, ninguno como este donde he visto aparecer al Ser de las aguas y sus seres, donde tengo mi hogar y más no quiero yo, sobre unos acantilados de la Caleta de los Pescadores de San Pedro de Cartagena. Por eso nada más afuera deseaba conocer, sabiendo que podía siempre gozar de nuevo de aquello que era mío; reclinarme en estos horizontes como sobre un regazo o tirado en las algas finas a la orilla del mar entre las rocas, al abrigo del canto de las gaviotas, y la conversación de las focas acompasada con el aplauso gracioso de sus brazos alados. Aquí se me ha dado descubrir el mar en toda la enorme estatura de su porte como lo vi una vez hace muchos años, según recuerdo vagamente, corriendo a la orilla de las aguas, explorando grutas y persiguiendo pájaros marinos, entonces fue que vi cuando Caicalvilú el Ser de las aguas se hizo presencia anunciado por el movimiento de su manto, y precedido por su corte de seres, cuando en toda la inconciencia de la niñez, o conciencia, no sé, durante el terremoto de 1960 me atreví a bajar los mismos acantilados y acercarme y tocar su manto. No me dañó un pelo; entonces menudo como pájaro, desligado de la felicidad, aún sin razón ni canto, ni alegría, sentí para mi solo las aguas y el mar, para mi solo el universo. Ahora, confieso, vi también embriagado por las mismas orillas, con el mismo color de espuma y también las aguas desplomándose desde sus alturas como una torre herida, encrespado el mar saliéndose de sus raíces con un solo golpe, quebrando el espacio. Así, desde antes data el recuerdo de esta abrasadora sed que me ha arrebatado. Con mi propia sangre detenida en su propia tempestad, entre juncos y lavandas que crecen de las piedras, mientras sentía esa fuerza como un toro dividiendo mi pecho. Ahora como entonces sorprendido del canto del mar con su clamor de repente, tenso como el arco o el látigo violento.
He visto la bravura del mar cantando desde sus profundas cuencas, donde vive el Ser de las aguas y su corte, más abajo de lo explorado donde no existe ni tierra, ni aire, ni fuego, sino una materia que las contiene a todas, y ruta obligada a través de la cual no se puede navegar ni transitar. En la zona oscura del día y de la piedra, desde ahí el mar cuando nosotros apenas éramos semilla de materia sin memoria, donde el Ser de los símbolos tiene su reino, existiendo siempre, desde antes este Señor de los seres submarinos suele visitar la tierra que despierta con aventuras geológicas impredecibles. En este día inmediato a la luna llena de finales de febrero el Ser enseñó la expresión de su fuerza, luego que se salieran las aguas en los mares del sur de Chile hasta frente a mi ventana bajo los altos acantilados en las aguas de Santiago la Capital, en línea recta subiendo a la cordillera de Los Andes sagrados. Aquí he conocido el mar definiendo la vida. En la terraza de mi hogar construido en la piedra bruta, sobre las rocas altas, he vivido también el pleno temblor metafísico, según pienso, inspirándome humildad y temor apacible. Me he visto protestando la transfiguración hacia la felicidad mortal con esa racha de dolores humanos, oculto en el besador mentiroso de la Tierra. Como pequeños presagios, en estas azulinas postrimerías del verano austral, por el medio día trabajando callado, oí a unos niños jugar soplando caracolas de mar con que imitaban el rugir de las olas en la tormenta, de inmediato he visto desde la terraza de mi hogar, sobre mi cabeza, nubes de púrpura transcurriendo como grandes peces o alas de ave grande que cruzaron, sin ruido, el morado crepúsculo. Con noche cerrada fue que todo se remeció y en el lejano horizonte del mar, plateado por la luz de la luna llena, los pescadores en sus botes iluminados trabajando sus redes, no supe si iba hacia ellos o ellos venían hacia nosotros. Mi pequeño fox-terrier Obama y la fuerte mestiza Lucrecia ladraban al mar con furia salvaje, cuando los arcos, pilares y cadenas envigadas de la terraza donde nos refugiamos, comenzaron a cruzar volando entre nosotros, toda en ruedo la vida, al menos eso parecía el instante en que el canto gutural del mar se oyó y su furia sonora quebró la materia de un golpe, entrándose las aguas para devolverse en olas rudas y breves que se devolvían con cuanto encontraban en las orillas, estirándose y retrocediendo en un instante con cada vez más fuerza física y sonora. El terremoto hizo una sola cosa del mar y la tierra, el aire, la terraza y nosotros, tatuando las cosas en una sola, sin posibilidad de distinguir alguna de otra, como bestia ensordecida que al grito no responde. Inconsciente, llevado por la impresión, desde la terraza de mi hogar, con mis perros sin dejar de ladrar escondidos entre mis piernas que sentía como rieles hundidos en la arena, entonces fue que observé la corte con sus propios sentidos de seres submarinos que anuncian al Ser del mar, Caicavilú el Todopoderoso de las aguas, de cuyo manto es la materia de las aguas bravas caminando por los barrios de mi pueblo.
Resultó que el mar dejó descubierto su fondo, diría que unos mil metros desde la orilla de los acantilados se recogió en sí mismo; dejando al descubierto lo que fue el primer puerto español en Chile envuelto en un destello anaranjado que brillaba sobre murallas roídas por las aguas y el reflejo plateado de la luna sobre numerosas construcciones de piedra blanca, bloques enormes de lo que es sin dudas mármol de la zona, algunos fragmentos demasiado grandes para ser abarcados con una sola mirada, cuando no de pura piedra pulida por el roce de las aguas enteramente cubiertos de incrustaciones y algas verde-esmeralda, cortas y finas como cabello, que con el desplazamiento súbito de las aguas fueron descubriendo una arquitectura esmerada, en que resaltaba lo que semejaba el escenario de un teatro de piedra muy pulida, que pareció ser la explanada del muelle principal por su ubicación entre dos enormes diques destruidos, ubicados a unos cinco o seis metros bajo el agua según la arena que removió el mar en fuga a partir de las rocas bajas de los acantilados. Descubrí nuevas ruinas a medida que retrocedía el mar y se despejaba la niebla de jade claro en la profundidad develada y más obscuro arriba. Descubrí que la mancha negra que solía divisar insinuada en el mar en día claro, son dos enormes bloques de piedra que anuncian lo que semeja la cúpula de una torre perfectamente redonda enterrada en la arena: es verdad lo que describían nuestros mayores de las construcciones macizas que se había tragado el mar en el siglo XVII, en que sobresalía una torre deslumbrante de un tamaño suficientemente elevado como para servir de señal a los navíos por muy alejados que estuvieran; alrededor se ven estructuras de piedra finamente talladas; ahora entiendo que desde mi terraza era visible el malecón hundido que rodeaba el puerto, yo diría que de unos sesenta metros de ancho, y en él destacando numerosas arcadas del que parte lo que parece ser parte del muelle. Y sobre los enormes bloques de piedra son perfectamente visibles columnas derribadas que parecen de plata, no sé si por el reflejo de la luna llena en la roca o por semejar la textura del mineral. Diviso más allá un conjunto de columnas que parecer ser parte de un solo edificio, por fragmentos enormes de piedras talladas, cubiertas de un depósito calcáreo y musgos como el resto, pero perfectamente reconocibles por el largo y su forma redondeada sobresaliendo perfectamente en la arena verde y azul del fondo marino. Desde mi terraza hasta lo que el mar dejó descubierto esos minutos, es obvio que los grandes monolitos pulidos y gastados por el agua fueron tallados de un modo particular, como elementos de un colosal juego de construcción, en que de modo alguno logré divisar algo que pareciera una forma humana o animal tallada en la piedra, seguramente se han puesto irreconocibles con la acción de la calcarie que las reviste y las algas, existiendo enormes extensiones en especial cubiertas de huiros finos, cochayuyo y coral blanco. Igual alcanzo a divisar formas en piedra que me parecen ánforas, jarros, otras semejan platos o fuentes, y sin dudas restos de alfarería con asas muy graciosas de curvas delineadas por la luz de la luna, todas muy limpias por la protección de la arena que las ha dejado al descubierto. A lo largo de estas costas no existía ningún puerto seguro, excepto este donde desde antes de la llegada de los españoles ya estaba construido, por los primeros chilenos que habitaban esta zona unos 4000 años, de quienes sabemos muy poco, excepto que también construyeron el Reloj de Piedra del sol de Santo Domingo a cuarenta minutos por las orillas de los acantilados, antes del vecino puerto de San Antonio, donde se trasladó oficialmente este puerto principal luego del terremoto que lo hundió. Le he visto emergiendo de la arena, brotando de las rocas submarinas, intacto, hipnotizante, por unos instantes iluminado por la luz de la luna.
Luego junto con volver las aguas en olas de varios metros, con el maremoto fue que el cortejo del Ser del mar Caicavilú se apareció desde el límite de mi campo visual, emergiendo como una silueta fantasmal avanzando lentamente, muy erguida: la aparición brota de la penumbra y se hace visible, en un instante, sobre lo que parecía un río de piedras entre los remolinos cruzando las aguas, cruza la corte precedida por un gran animal, el soberbio dragón, impactante tirando fuego por su hocico, con su cuerpo alargado de tronco grande, levemente elevado del mar furioso, con sus grandes membranas a manera de alas que le permiten desplazarse por el aire a ras de las aguas. A ratos adaptado perfectamente a su cualidad también acuática, con sus cuatro extremidades transformadas en aletas nadando impulsado por ellas y con su cola, larga y robusta. Es un animal grande como un dinosaurio, pero no más, sin embargo irradia una fuerza que abre a su paso todo de par en par. Siento que en el mar, la tierra o el aire no hay animal que pueda competir con él por el alimento o el espacio vital o que pueda destruirlo. Si acaso, los hombres una vez cada varias generaciones le ha echado ocasionales vistazos desde lejos, sin saber realmente de qué se trataba tal ser fantástico. Lo vimos bien, su cabeza pequeña y excepcional: de forma larga puntiaguda tiene fosas nasales negras tan profundas como sus grandes ojos de singular factura; sus largas y poderosas mandíbulas se ven erizadas de dientes largos y puntiagudos, con los que puede triturar cualquier ser incluso las conchas duras como piedra de los moluscos. Nada, corre y vuela ágil y velozmente, de manera que es capaz de dar alcance al ser que ha elegido devorar, sin importar su naturaleza. Transcurría en su remolino que era especialmente concentrado de corrientes encontradas, por la capacidad del gran animal de sorber los remolinos del agua a su alrededor y de vomitarlos cada ciertos instantes, con su cola pavorosa, escamoso de azul petróleo y verde esmeralda, el que domina, el que arrasa y abate abriendo camino, alta furia, el crinado de algas salvajes. Los primeros que pierden asombrados la vida es entre sus manos más crueles que la nieve y de inmediato. Dejando tras suyo playas solitarias como recién creadas. Vi al gran animal que en los países al otro lado del mar frente a mi hogar aterroriza pero consideran de buena suerte: vi al dragón presidiendo el cortejo que guiaba con gran agilidad y movimientos como de anguila, levantando la cabeza y parte del cuerpo unos veinte metros, suspendido en el aire con un leve movimiento de sus aletas, contados desde la altura de mi hogar unos diez metros más arriba sobre los más altos acantilados. Salió de unos arreboles nocturnos que se dejaron caer de súbito rosando el mar, dejando tras de sí una gran estela espumeante, y remolinos vacíos provistos de patas, en que se transportaban los otros seres submarinos que formaban el cortejo de Caicavilú.
Al aquietarse las aguas bajo los remolinos tras el paso del dragón, por un instante como rasgados en sí mismos, me pareció que los rayos de sol reflejados por la Tierra no volverían a esta alejada región. Cuando de repente a esa hora de la noche las aguas chisporrotearon, prendiendo en llamas amenazando con reducir a cenizas todo, ardiendo el mar de fuego semejando en sí mismo apariencia infernal. Ardieron las aguas de horripilantes destellos un momento en todo el paraje marino bajo mi terraza y otro en alguno distante. Desbocados los organismos flameantes de la misma familia que la marea roja, tan letal como ella. Porque el mar se encendió de fuego que en las aguas tiene vida propia. Las embarcaciones pueden recorrer muchas veces una ruta sin ver nada excepcional y en el siguiente viaje la embarcación se ve envuelta por fuegos: de súbito aprecian primero que la estela del bote comienza a brillar con una luz blanca azulada contra la oscuridad marina, pronto el brillo de la estela aumenta y comienza a brotar el despliegue de fuegos surgiendo a ambos lados de la embarcación, de imprevisto saltando del agua y al caer salpicando todo con chispas líquidas que a ratos se hacen llamas amenazando devorar todo fuera del agua, lo que produce el pánico acentuado por los remolinos ardiendo, y aunque no se trata de auténtico fuego, no son inofensivos. Son organismos vivos que se impulsan moviendo una larga y delgada cola en forma de flagelo; son muy pequeños, microscópicos, pero miles de millones de ellos que unidos producen destellos tan horripilantes como el fuego, de chispa azulosa que dan al mar un aspecto fantasmagórico creado por organismos vivos. Son fuegos giratorios medidos en 185 mil seres microscópicos por cada litro de agua, que vistos actuar juntos en miles de litros cúbicos causan terror; emiten solamente su fuego de noche porque la naturaleza del día los anula aunque se les mantuviera en la total oscuridad todo el tiempo. El Ser conoce este reloj biológico por eso sólo utiliza de noche en su cortejo fenomenal a los fuegos del mar, que cesaron tan repentinos como se aparecieron y fueron precedidos por otros nuevos remolinos en que se posaban toda suerte de seres monstruosos y dioses marinos menores convocando en el cortejo peces con forma de caballo, de cerdo y becerro, gorgonas, ninfas, y otras singulares formas; en las orillas de una serie sucesiva de remolinos sin mayor violencia nadaban el pez leonino, con su cabeza, figura y talla de un león melenudo, con cuatro patas con membranas entre los dedos como el castor o pato de río, con su cola larga adornada también de pelo en su extremo, las orejas grandes y el cuerpo con escamas finas doradas que semejaban piel suave. Vi al pez fraile, de tamaño no mayor al de un hombre común, con cabeza rasurada y lisa de cara que me pareció extraordinariamente semejante a una persona, aunque rústica: sobre los hombros un capuchón de monje de escamas anunciaba sus dos largas aletas delgadas que parecían largos brazos, y el extremo del cuerpo acabado en una cola fuerte de pez. Vi cruzando un enjambre de peces voladores que me parecieron pájaros de plata por el reflejo de la luna. Vi un rebaño de focas quietas pariendo dolorosas aullando en el centro de un remolino, mientras los machos silenciosos las observaban ubicados naturalmente en el círculo de aguas vivas. Vi peces enormes como la vaca marina y el pez buey con cachos y pezuñas amenazantes de plata más brillante que las escamas duras que cubre sus cuerpos; vi en un remolino una familia de manatís, con sus ojos pequeños, sin cola reemplazada por aletas de fuerza enorme que salen de sus hombros, sin escamas, como de cuero su piel, de boca como toro, el lomo llano, su cuerpo muy grueso, la hembra con dos grandes tetas, algunas dando de mamar a sus hijos, de pie, recién paridos a la manera de los animales de tierra. Anunciado por los manatís fue que se apareció cruzando espectral el Caleuche, el barco donde navegan los brujos, cuya visión es de tal impacto que se dice en estos mares del sur de Chile que quien osa acercarse al navío fantasmagórico se vuelve mudo y permanece para toda la vida con sus facultades mentales perturbadas: por ser una nave de brujos puede trasladarse en un instante de un lugar a otro y puede navegar tanto en la superficie de las aguas como debajo de ellas. Por ser el Caleuche creación de arte de magia alcanza velocidades inconcebibles y transforma a voluntad su estructura, así a ratos me pareció un tronco de árbol gigantesco o una roca negra cruzando las aguas, como semejando un velero bellísimo iluminado de una intensidad mágica que opaca incluso la luz de la luna también ocultándose tras negros nubarrones que cruzaban acompañando la aparición: se aparece como punto luminoso que se hace mancha centelleante, que poco a poco difumina sus contornos imprecisos para semejar un navío en llamas, extraño, de antigua forma, de casco alargado con tres mástiles cargados como de corroídas velas desplegadas fosforescentes, encendidas, flameando por efecto del fuerte viento que soplaba acompañando el barco: pude distinguir en la proa un torreón y sobre la cubierta siluetas de una tripulación indefinible pero de formas humanas normales, hombres y mujeres envueltos en una luminosidad roja como corazón del fuego, que se entretenían bailando al compás de una música que me sonaba embriagante, que subyuga y atrae con magnético encantamiento, tanto que permaneció en mi memoria más allá de cambiar su forma el barco mágico, que desapareció cuando una gran sombra cubrió todo en medio de un fuerte olor a azufre. Al volver la luz de la luna llena a iluminarlo todo, que se apareció en medio de los claros a quienes dieron paso los nubarrones, el Caleuche ya no estaba, sólo su música como rebotando en las rocas, que se volvió música gloriosa inundando el aire, que se hizo un sonido de voz humana pero como de otro mundo en este mundo, un sonido celestial diría.
Fue entonces que en un remolino vi a las sirenas quienes embriagaban con su sonido atrapador, con su canto seductor y de fondo la voz cadenciosa del mar creando una melodía fantástica. Originalmente mujeres mortales de singular belleza, las sirenas, se sabe, son hermanas castigadas por sus padres monarcas de un reino lejano, quienes enojados con ellas por no haber defendido, celosas, a la más bella de sus hermanas raptada por un colérico héroe enamorado, fueron castigadas y transformadas en monstruos marinos mitad mujer y mitad pez desterradas de su reino, buscando desde entonces refugio en los promontorios rocosos entre las islas del mar, dedicadas en su enojo a la macabra tarea de atraer hacia las rocas a los hombres que trabajan en los mares con su canto irresistible para darles muerte. Integradas a la corte del Ser de los mares, hechizan las sirenas con su canto contra el que no hay defensa. Mis perros Lucrecia y Obama con sus hocicos firmes clavaron levemente sus dientes en mis piernas incapacitando mi andar y lanzarme a las aguas respondiendo a su llamado seductor, con su torso, busto, brazos y cabeza de mujer, bellísimas a la luz de la luna llena y los reflejos del mar, de brazos torneados y femeninos con sus largas cabelleras verdes sedosas cayendo en sus hombros, y la parte inferior del cuerpo de pez simulado bajo las aguas. Algunas sirenas jugaban con blancos delfines y otras con su mirada acariciadora observando a quienes las seguían en su propio remolino: tritones, condenados a jamás poder amar a estas falsas mujeres de corazón seco que no aman a los dioses ni a los hombres, así sean como ellas tritones, hombres de mediana estatura también de la cintura para abajo con forma de pez, cubiertos de vellos y sin apreciables escamas; su cara de boca ancha y oreja pequeña con ojos saltones de profunda negritud; los dedos de sus manos unidos por membranas que noté muy bien, porque de cuando en cuando tiraban con sus manos al aire chispas líquidas que pudieron ser pececillos finísimos de alimento vivo aún entre los remolinos en que cruzaban posados, mientras se comunicaban entre ellos con gruñidos que eran aplacados por el canto del mar y el de las sirenas que aún rebotaba seductor en el aire cuando descubrí que seguía el cortejo un tenebroso personaje de colosales dimensiones infrahumanas, un pez animal como a reacción navegando su masa enorme con tentáculos flotando tras el cuerpo blando y viscoso, repulsivo, que a ratos tomaba la forma del remolino en que resaltaba su mandíbula en forma de pico de loro, y una mirada que se me antojó siniestra en su forma de cabeza con dos ojos enormes, y por cuello tentáculos parecidos a serpientes que capturan a su víctima y la inmovilizan con sus ventosas cargadas de electricidad que utilizan para adherir las embarcaciones y arrastrarlas al insondable fondo del mar; el gran pulpo es de terror con sus tentáculos más largos que el mástil de un barco, oculto en los acantilados submarinos, quien se acerca a su madriguera es recibido con su mortal abrazo: su cabeza de muchos metros de circunferencia resulta comparable a una isla más que a un ser vivo, lo creo el más grande monstruo del mar entero de la Tierra, en que sólo la longitud de sus ojos calculé desde mi distancia en la terraza que podían medir entre diez y cincuenta metros; de fuerza tan colosal que a su paso las aguas terminaban de subir a la zona más alta de los villorrios inundados de estos mares del sur; su semejanza la asociaría con la de un calamar descomunal, de color rojo ladrillo, de ojos con forma de tambores, con sus diez tentáculos que alcancé a contar y que en momento alguno intentaran invadir mi terraza, quizás alejado por los ladridos furiosos que a todo pulmón le dirigían mis perros junto a mi en la terraza que en una fracción de segundo se volvió toda roja por el reflejo del mar de sangre que cruzó en el cortejo, quizás tinta arrojada por el pulpo gigante o en verdad sangre que era la primera impresión que me causó inmediato espanto, porque era en verdad un mar de sangre que cruzaba con vida por efecto de los remolinos que alentaban el líquido de siniestro color sanguinolento, y sobre él flotando incontables personas yertas confundidas con animales intactos también muertos, recién ahogados. Era una macabra escena de cadáveres de horror, sin embargo no traía el aire nocturno olor alguno, pero de él emanaban vapores invisibles que causaban escozor en los ojos y nariz, y al respirar mi garganta ardía por el aire transparente que despedía el mar arremolinado de sangre alborotada de cuerpos muertos que al sólo ver hacía la respiración difícil y causaba acceso de tos: la visión parecía una advertencia divina indignada, de efecto desastroso porque asfixia con el sólo pigmento rojo envenenado secreto de su química, color donde está el veneno que acaba con todos los organismos vivos que caen en sus fauces y de inmediato consume partiendo por el oxígeno de los cuerpos, al tiempo que asfixia con sus toxinas que afectan el sistema nervioso y desquician la actividad de músculos y membranas. Las sustancias químicas emanadas por el mar de sangre son tan fuertes que pueden actuar sobre ciertos metales: no hay especie o cosa que no pueda resultar diezmada por esta marea roja, que, sin embargo, debo agradecer que cruzó con la rapidez apurado por un sin fin de enormes bolas marinas que el Señor del mar suele utilizar para acusar también su presencia poderosa: son formas esferoidales, ovales y cilíndricas de unos doce centímetros de diámetro, millones de ellas, de un material semejante al fieltro, formado con fibras de algas entrelazadas y compactas de gran dureza semejante al hueso pero más débil que la piedra, aunque en su conjunto muy dañinas; de color verde claro u oscuro, estas formas de plantas acuáticas se reproducen sin necesidad de semillas, por ramificación que crece en los jardines acuáticos del Señor: venían en el cortejo cubriendo entero un remolino de proporciones gigantescas de espuma resaltando su forma circular amenazante a punto de dispararse, lo que aterrorizaba. Luego fue que todo el mar visible desde mi terraza, entre los meridianos 32-33 y paralelos 71-73 sur, se hizo ese solo remolino horroroso de restos de algas y desechos de mar en todos los tonos del azul, inundando el aire de un nauseabundo olor putrefacto de yodo y muerte como de lugar olvidado por la vida: desolación inacabable con tal intensidad de páramo que hasta mis perros aminoraron los enérgicos ladridos a su paso. Se dice que los hombres de mar atrapadas su embarcaciones en este mar de putrefacción deciden suicidarse antes de esperar su suerte al ser atrapados en él: desde mi terraza, hasta donde daba mi vista, en el centro de esta pura muerte vi lo que era una verdadera ciudad en ruinas flotante, formada por quebradas embarcaciones que, prisioneras de la masa de algas y vegetales muertos del mar, eran lentamente arrastradas hasta el vórtice de corrientes en remolino; no se veía un solo ser vivo, puro resto y devastación poblada de invisibles espectros de marinos condenados a derivar el círculo donde el tiempo está detenido, en que las orillas que llegaban justo a la entrada misma de la caleta de los pescadores de San Pedro bajo mi terraza, era de aguas transparentes por la escasez de organismos vivos, aguas de un color vivo azul y cálidas, quizás si por efecto aún de los otros remolinos que había antes cruzado entre las rocas, con su fuerte olor salino exaltado por los jirones de plantas y animales atrapados en las orillas que navegan arrastrados por las corrientes circulares del soberbio trecho de mar en que transcurría.
No bien cruzó el espanto de restos, fue que se vino la lluvia de peces del cielo que cubrieron todo en un instante, que nos obligó a refugiarnos en la mitad techada de la terraza, para luego apresurarme, una vez que cruzó el fenómeno, a tirar en dirección al mar una gran cantidad de los peces de todos tamaños sin ser ninguno demasiado grande: en eso estaba intentando descubrir casi un metro de pescados que cubrían el suelo, cuando vi que Obama, como podía, y la fuerte Lucrecia, agarraban en sus hocicos algunos de ellos y los dejaban con cuidado en la parte techada: así mismo hice, eligiendo, con premura, los peces sierra y lisa que veía, cuyo sabor son de todo mi agrado, labor que aminoró mi impresión, dejándolos a resguardo del copioso chubasco que acompañó el hecho anunciado por el repentino aspecto extraño, indefinible, que adquirió el cielo y todo nuestro universo alumbrado por la luna llena enorme, lo que me había despertado asombro pero hizo huir el temor, quizás por la lógica de rescatar alimento, luego de los hechos sucesivos que acaecieron esta noche excepcional, y también aminorada en parte, pienso ahora, la impresión brutal de ver los seres que acompañaban al Ser de las aguas, descubrir luego en la corte que cruzaba a la Pincoya, que los chilenos conocemos desde niños, iba sentada en una roca que crecía el centro de un remolino, en cuyas aguas circulares nadaban incontables pececillos dorados, igual que el cabello largo y sedoso de la diosa de la fertilidad marina: de ella depende la abundancia o escasez de los mariscos en las playas y de los peces en los mares del Sur: vestía un maravilloso traje de hojas de sargazo y completa su atavío un cinturón de huiro casi transparente que a la luz de la luna llena brilla como el oro. Como hembra es hermosísima, sensual y tan atrayente que hasta los peces a ratos detienen su nado, venciendo la fuerza del remolino, para quedarse contemplándola. Maneja una energía poderosa y la envuelve un reflejo que semeja llovizna de luciérnagas o una casada de oropel. Peinaba su cabellera dorada que le cubre las espaldas muy tranquila con un peine de nácar, ajena al mundo convulsionado a su alrededor, lo que entrega paz a quien la observa: iba de espaldas a la costa mirando hacia el horizonte del mar, lo que pensé que era un signo de que la abundancia de mariscos y peces bendecirá la costa luego de cualquier desastre ocurrido. En un instante supremo, la Pincoya elevó sus delicados brazos al cielo y agita con suavidad las manos jugando con la posición de las estrellas que cambiaban de posición a su antojo: maravillado, observaba el cielo guiado por su acción, y cuando volví la vista a ella, había desaparecido.
Finalmente cerrando el cortejo que anuncia a Caicavilú el Ser de los seres del mar, cruzando fue que vi a la gran serpiente blanca de cabeza negra con un soberbio cuerno de diamante brotando de su frente, que en los mares del sur de Chile conocemos como Tentenvilú, quien no solamente mora en las aguas, sino que puede incursionar por tierra firme adentrándose en la tierra, con su rapidez como de rayo, con hocico tan grande que en su boca cabe holgadamente un hombre a caballo, y un soberbio cuerno brotando de su frente. Quienes la han visto afirman que su paso dura tres días, yo digo que cruzó por aquí en tres minutos, durante los cuales mis perros Obama y Lucrecia callaron de inmediato sus furiosos ladridos y parando sus orejas se pusieron en actitud de alerta, mirándome, esperando mis órdenes. De niño también había visto la gran serpiente blanca atacando a una ballena, a la cual, tras feroz batalla que duró unos instantes, creo, logró atrapar y engullir entre sus fauces. Luego, desde mi terraza me ha parecido otras veces divisar que pasa su cuerpo apareciendo entre las aguas como un gran navío, con sus demás sesenta metros de longitud por seis de espesor. Con sus ojos de un verde muy claro, casi blanco, con pupilas negras y verticales. Con su cuerpo cilíndrico sin aletas ni patas de ninguna clase. Tentenvilú se aparece emitiendo una especie de silbido que alerta, desplazándose por medio de ondulaciones verticales de su cuerpo de reptil, que algunos confunden con jorobas redondas, por su costumbre de perseguir las embarcaciones, elevando las barcazas en forma erecta y formando una especie de columna gigantesca, barriendo con los pescadores, devorándolos, cuando, para prevenirse, no han clavado un cuchillo de mango negro en el palo mayor de la embarcación, bien santiguada y orada. La impresión fue horrible, de repente la gran serpiente velozmente vino derecho hacia donde estábamos y cuando parecía que nos iba a engullir, desapareció en los acantilados debajo de la terraza donde estábamos, que de inmediato subió varios metros más.
Sólo se que luego fue que cruzó el Señor de los seres del mar: Caicavilú, cuya aparición vino con el maremoto horrible, en que las olas del mar se tragaron incluso a los remolinos, pero cuya altura no logró dañarnos ni a los pobladores de la Caleta que no alcanzó por la altura en que nos elevó Tentenvilú, haciendo verdad su costumbre de proteger si así lo desea a los animales y hombres que peligran de ser engullidos por Caicavilú, que se desplazaba en su carro tirado por hipocampos que tienen el tamaño y la forma de los caballos de mar, quizás de líneas más finas, si es posible, con sus cascos de bronce y fuertes crines con apresurado vuelo grácil al ras de las aguas; el Ser que domina sobre todas las aguas dulces y saladas, que son una sola agua que discurre bajo la tierra y la sustentan: por eso al agua se deben los terremotos, porque ciñe el mundo y hace temblar la tierra. El Señor Caicavilú, que vi y cegó hasta ahora uno de mis ojos, tiene la forma de un pez con cuerpo de semejanza humana, con cabeza dos brazos y dos piernas todo acorazado de escamas, erguido su cuerpo simétrico, estético, cercanamente identificable con uno mismo, como un reflejo en el espejo de las mismas aguas. Con su tridente de oro, parecido al arma de los pescadores de atún, fue que vi el tatuaje que el Señor iba creando, al tiempo que iba ascendiendo cíclicamente el nivel de las aguas como si el mar se hinchara de vez en cuando, a intervalos de la rítmica respiración desatada de la Tierra, semejando todo un gigantesco animal vivo, imperioso, incompasivo. Es cierto lo que dicen quienes afirman que descendemos del mismo Caicavilú el Señor de las aguas, que suele inundar la Tierra enojado por haberlo abandonado el hombre para vivir en la superficie seca, aunque hubo incontable seres que se quedaron en su reino por lo que el inventario de los seres marinos que existen no sólo falta completar, sino que jamás se concluirá. Junto con cruzar el Ser bajaron las aguas y el mar se calmó. La verdad debe ser vivida para ser dicha; miré a los ojos de mis perros Obama y Lucrecia que me observaban vivamente y en sus ojos sentí que me decían en su mirada: el Dios que habita en nosotros es el Dios que habita en ti y en todos y es el Dios que habita en el Señor de las aguas que nos ha tatuado de mar y tierra.
© Waldemar Verdugo Fuentes.
23 de abril de 2010
TATUAJE DE MAR Y TIERRA 1
El mar es la cuna de la vida por un proceso aún no bien conocido que tiene algo de milagroso, donde brotó la primera célula, el protoplasma original que fue evolucionando poco a poco hasta convertirse en las formas inferiores de seres vivientes, hasta que uno o una pareja de ellos, que habían hecho su hogar en las aguas profundas, fueron desterrados o por puro deseo de estar solos, caminaron los senderos de arena y nadaron las aguas oscuras hasta la luz que se divisaba arriba, adoptando un tipo de vida anfibia en la playa que poco a poco se convirtió en terrestre. La tierra firme, entonces ya plena en árboles, plantas y flores, limpia de lluvia y viento, rica de sol, comenzó a poblarse y animarse hasta llegar a nosotros, los llegados del mar al mundo deshabitado. Aquí he llegado a sus orillas, cansado sin razón de tanto andar de viaje. Algo deshabitado a plegar mis alas como piedra mojada en aguas de crepúsculo, en cierto fragor burbujeante igual viniendo y huyendo y comenzando hasta perderse, a mi hogar sin madre, familia ni nadie diciendo que saliera, ni nadie diciendo que me entrara, una cosa conmigo mismo, adentro de mí mismo, sin sombra tendida junto a mi en la arena, pudiendo entrar desnudo en el mar para sentir volver purificado a la tierra. Aquí he llegado a vivir a orillas del agua sin dudas inteligente, las mismas aguas de la vida geométrica. Al mar, el poderoso hacedor de geografías, el purificador de universos, el soltero imperturbable que ríe, baila, trabaja, poderoso, robusto y transparente, sonoro de puro canto que suele convertir en rugido constelado. Al mar chileno que canta don Alonso De Ercilla cuando narra que llegó a Chile en su nave dando cuenta que era la capitana de la armada, que arrojada de la áspera tormenta andaba sin gobierno derramada, cuando con tal furia a la nave el viento asalta, y tan recio y presto el terremoto, que la gran ola cogió la vela mayor alta y estaba en punto el mástil de ser roto, por la braveza del mar, el recio viento, el clamor, alboroto, las promesas, el cerrarse la noche en un momento de negras nubes lóbregas y espesas, los truenos, los relámpagos sin cuento, las voces asustadas de pilotos hacen un son tan triste y armonía que el mundo perecía, con fuerza tan brava, que ningún aparejo gobernaba con la mar hasta los cielos levantada. Fue la furia tan presta, que aún no había amainado la gente, cuando fue que vieron los pilotos la costa y viento airado inclinando la nave hacia ella, rindiendo la esperanza al duro hado, con las hinchadas olas rebramando en las vecinas rocas quebrantadas, en la oscura tiniebla penetrando, hirviendo el agua con la arena y los cuatro poderosos elementos contra la flaca nave conjurados, traspasando sus términos y asientos, yendo del todo desordenados, indómitos, airados y violentos, removidos, revueltos y mezclados en su antigua discordia y fuerza entera, como en el caos y confusión primera. Pues de tantos contrarios combatida, la quebrantada nave forcejeando, iba casi de un lado sumergida, las poderosas olas contrastando: más ya al furioso viento y mar rendida, sin poder resistir, se va acercando a los yertos peñascos levantados, de las violentas olas azotados. Con la congoja del morir presente, las voces y las lástimas crecían, pilotos, marineros y la gente, como locos, sin orden discurrían. El uno con el otro se atraviesa, y así turbado del temor se impide; quien a públicas voces se confiesa y a Dios perdón de sus errores pide; quien hace voto expreso, quien promesa; quien de la ausente madre se despide, haciendo el gran temor siempre mayores los lamentos, plegarias y clamores. Por otra parte el cielo riguroso del todo parecía venir al suelo, y el levantado mar tempestuoso con soberbia hinchazón subir al cielo. ¿Qué es esto, Eterno Padre Poderoso? La confianza y ánimo más fuerte al temor se entregaban importuno, que la espantosa imagen de la muerte se le imprimió en el rostro a cada uno: del todo ya rendidos a su suerte, sin esperanza de remedio alguno, el gobierno dejaban a los hados corriendo acá y allá desatinados. Más Dios, que de los suyos no se olvida (aunque a veces su favor dilata), a su lugar volvió la sangre fría, cuando con la súbita alegría lanzó fuera el temor desconfiado que había los miembros ya desamparado, resguardando a todos en una isleta que resiste al furor airado, y a los continuos golpes de marea que bate furiosa de lado a lado, una caleta que brota como seno tranquilo y sosegado donde se hace seguro albergue y dulce abrigo y donde al llegar la luz del día ya habían desembarcado, salvos.
Don Pedro de Oña también vivió el furioso mar chileno envuelto en ira, cuando un vecino sin color al otro mira sin verlo de miedo cegado, la gente hablando a puras voces altas pero sorda, atónitos, confusos, derramados, los más temblando en pie y arrodillados; pareciendo desgarrarse el alto cielo, abrirse entre las olas el profundo mar, y la compuesta máquina del mundo deshecha derramarse por el suelo. Ahora todo en calma, como quien dice que aquí no pasó nada. Los pájaros marinos, repletando sus rocas y en las araucarias al norte de mi ventana, cansados dormitan semejando masa oscura como amor sin besos. Abajo de mi terraza hay focas con sus familias en los riscos de mar afuera y otras saltan por la orilla mojada de agua tan cristalina que veo las estrellas marinas tendidas en el fondo transparente. Las golondrinas de mar, mansas y graciosas, cruzan de un lado a otro como saetas van y vienen desde sus grutas. Bajo a la playa seguido de Lucrecia y Obama, ni un pájaro ni hombre ha tocado antes lo que caminamos recién inventado por la nueva situación, mientras las espumas rebasadas se levantan por la suave brisa entre los desfiladeros, la arena descubierta en que van quedando nuestras huellas es borrada por las verdes olas suaves que se asoman tímidas de blanca espuma antigua y sal azul de mar paseando solo, a pasos lentos. Mis perros se adelantan corriendo y ladrando hasta detrás de unas grandes rocas: en un blanco grupo salen volando gaviotas en bandada tumultuosa. Siento un pájaro volar de mi pecho y volver a mi en igual instante. Este es el mar con sus propios sentidos el que borra mis huellas, el más poderosos, el que he visto abrirse de par en par, quebrado de repente, en cuyo centro mi ojo viera el comienzo del mundo, con el mar riendo y batiendo la cola, sintiendo salir de mi mismo como espuma en galope, sacudido. Miro restos de mástiles y grúas, entre corales y algas, algunas tan finas como no había visto, de formas y colores nuevos, devorados mis ojos de sal destituida. Un grupo de alcatraces salen de sus rocas frías y estiércol, ásperos de ritmo lento. Recuerdo al viejo Nicanor Parra, hace unos pocos días, en la terraza de mi casa mirando la distancia líquida, como ahora hago, diciendo como quien reza una oración: “siempre había vivido mi familia en el valle central o en la montaña, nunca supe del mar hasta que partí con mi padre desterrado a Chiloé, donde al descender del tren, con voz que tengo en el oído intacta, dijo mi padre: este es, muchacho, el mar. El mar sereno. El mar que baña de cristal la patria”. Poco antes del 27 de febrero de este 2010, cuando viví todo y nada, nada y todo. Ahora cuando siento que de nuevo existo, canto a viva voz, creo, recién lavado.
© Waldemar Verdugo Fuentes.
Don Pedro de Oña también vivió el furioso mar chileno envuelto en ira, cuando un vecino sin color al otro mira sin verlo de miedo cegado, la gente hablando a puras voces altas pero sorda, atónitos, confusos, derramados, los más temblando en pie y arrodillados; pareciendo desgarrarse el alto cielo, abrirse entre las olas el profundo mar, y la compuesta máquina del mundo deshecha derramarse por el suelo. Ahora todo en calma, como quien dice que aquí no pasó nada. Los pájaros marinos, repletando sus rocas y en las araucarias al norte de mi ventana, cansados dormitan semejando masa oscura como amor sin besos. Abajo de mi terraza hay focas con sus familias en los riscos de mar afuera y otras saltan por la orilla mojada de agua tan cristalina que veo las estrellas marinas tendidas en el fondo transparente. Las golondrinas de mar, mansas y graciosas, cruzan de un lado a otro como saetas van y vienen desde sus grutas. Bajo a la playa seguido de Lucrecia y Obama, ni un pájaro ni hombre ha tocado antes lo que caminamos recién inventado por la nueva situación, mientras las espumas rebasadas se levantan por la suave brisa entre los desfiladeros, la arena descubierta en que van quedando nuestras huellas es borrada por las verdes olas suaves que se asoman tímidas de blanca espuma antigua y sal azul de mar paseando solo, a pasos lentos. Mis perros se adelantan corriendo y ladrando hasta detrás de unas grandes rocas: en un blanco grupo salen volando gaviotas en bandada tumultuosa. Siento un pájaro volar de mi pecho y volver a mi en igual instante. Este es el mar con sus propios sentidos el que borra mis huellas, el más poderosos, el que he visto abrirse de par en par, quebrado de repente, en cuyo centro mi ojo viera el comienzo del mundo, con el mar riendo y batiendo la cola, sintiendo salir de mi mismo como espuma en galope, sacudido. Miro restos de mástiles y grúas, entre corales y algas, algunas tan finas como no había visto, de formas y colores nuevos, devorados mis ojos de sal destituida. Un grupo de alcatraces salen de sus rocas frías y estiércol, ásperos de ritmo lento. Recuerdo al viejo Nicanor Parra, hace unos pocos días, en la terraza de mi casa mirando la distancia líquida, como ahora hago, diciendo como quien reza una oración: “siempre había vivido mi familia en el valle central o en la montaña, nunca supe del mar hasta que partí con mi padre desterrado a Chiloé, donde al descender del tren, con voz que tengo en el oído intacta, dijo mi padre: este es, muchacho, el mar. El mar sereno. El mar que baña de cristal la patria”. Poco antes del 27 de febrero de este 2010, cuando viví todo y nada, nada y todo. Ahora cuando siento que de nuevo existo, canto a viva voz, creo, recién lavado.
© Waldemar Verdugo Fuentes.
7 de marzo de 2010
TATUAJE DE MAR Y TIERRA.
Calculo que pocos segundos después de las 3.32 del amanecer de este día 27 de febrero de 2010, entrada de luna llena, mi perrito Obama en la terraza y la vieja y fuerte perra Lucrecia en la puerta de la calle, llamaron toda mi atención despertándome con sus ladridos continuados a todo pulmón; ladraban en tono muy grave como nunca les oí antes: de inmediato, en instantes me vestí advertido de un peligro inminente. A las 3:34 horas se vino el terremoto que traía el tsunami anunciado en estos mares del sur desde mucho, tanto tiempo que ya nos habíamos acostumbrado a vivir esperándolo como si nunca fuera a ocurrir; y llegó en forma terrible, destruyendo todo lo que tocó a su paso en Chile. Al salir a la terraza el pequeño Obama se escondió entre mis piernas, asustadísimo, llamando mi atención el silencio espectral que envolvía todo, el aire, la tierra. Observaba el mar, la expresión de nuestra fuerza, cuando calló de súbito el mundo; vi cruzar sobre las aguas una bandada de pájaros nocturnos, gaviotas, lechuzas, a buscar refugio sobre las copas de los eucaliptos y araucarias: desde allí vi sus ojos brillantes reflejados por la luz radiante amarilla de la luna llena brillando en gran esplendor, envolviendo toda la naturaleza terrena y el mar con un brillo especial. Entonces la tierra se sacudió en medio de un ruido atroz de acabo de mundo. Mi impacto inicial fue roto por los ladridos de Lucrecia desde abajo en la casa y Obama, junto a mi, con tonos medios en cadenas de tres o cuatro ladridos rápidos, indicándome que debíamos hacer algo, luego del movimiento vertical infernal que trajo ese ruido como de tren cruzando sobre la casa. Que nos ha dejado enfrentados a las verdades elementales de lo incontrolable. Luego, como Job tratamos de hallarle a la experiencia un sentido que no tiene, hasta que pensamos en aquellos que la sacaron mal, y decimos un padrenuestro en nombre de aquellos.
Una hora después que la Tierra vibró como una campana se murió el mar, en perfecto silencio se retiró de la orilla como manto que recogen; descubriendo las rocas no demasiado hondas con sus bases cubiertas de algas, caracolas y seres submarinos como vacíados de sí mismo. Luego fue que retornó fuerte lleno de juventud su ancianidad, encabritado como un animal salvaje, un toro inmenso de cuernos crueles blancos y ojos de esmeralda. Ha sido este tsunami producto de un terremoto de una magnitud 8.8 en la escala de Richter en su mayor intensidad, su epicentro a 115 kilómetros de Concepción, al norte de Valdivia, donde en 1960 se produjo el terremoto más fuerte registrado en la Tierra, de magnitud 9,5 expresado en grados Richter. Se dice que la energía liberada en este megasismo que acabamos de sufrir es semejante a la de 100 mil bombas como la de Hiroshima, en que la energía liberada por la Tierra iguala a la producida por 56 mil millones de kilogramos de explosivos colocados al mismo tiempo (el cataclismo de 1994 en California liberó la energía equivalente a casi dos mil millones de kilos de explosivos): la zona de acoplamiento en Chile se produjo 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes y en términos históricos se iguala a la erupción en 1988 del volcán Krakatoa, que separó esa isla en un archipiélago, y es producto del constante roce de las placas de Nazca y Sudamericana, dos de las más activas dentro del llamado “círculo de fuego del Pacífico”, que se han desplazado ocho metros; normalmente se desplazan a razón de 6,5 centímetros por año, y cuya acción desbocada involucra que cuando tiembla en estos mares del sur chileno a través de las fosas marinas puede generar tsunamis en islas polinésicas como Tahiti, Tonga, islas Cook, Samoa, las Fidji, tras el terremoto de Chile de 1960, un maremoto arrasó parte del archipiélago de Hawaii, y ahora de inmediato se ha evacuado a los residentes en las zonas costeras y se clausuraron los vuelos en el aeropuerto de Hilo por encontrarse en la costa; también en Honolulu los residentes hacen filas ante los supermercados para comprar agua embotellada, alimentos enlatados y pilas eléctricas. Se alertaron las islas ubicadas en la Micronesia hacia Filipinas y la Melanesia hacia Nueva Guinea, se alertaron todas las costas occidentales de la cuenca del Pacífico, Australia, Rusia, Japón y Nueva Zelanda, donde se toman precauciones ahora. En Rapanui nuestra Isla de Pascua, afortunadamente sólo hubo una entrada de agua menor. Ahora, el terremoto 8.8 modificó el eje de la Tierra, según especificó Richard Gross, geofísico de laboratorio de la NASA en Pasadena, California, quien en la edición electrónica del Business Week, apoyado en un modelo computacional para calcular los efectos, afirmó que la duración del día se acortó 1,26 microsegundos (millonésimas de segundo) moviendo el eje del planeta 8 centímetros.
No sufrimos daño alguno en mi hogar en la Caleta de San Pedro de Cartagena, a unos 150 kilómetros de Santiago, la capital tierra chilena donde nací y están mis familiares directos a salvo, protegidos por lo Alto y las faldas de la cordillera, que siempre uno echa de menos cuando no está en la ciudad más moderna de América, de donde sólo anoto que mi familia me cuenta que en principio se han enterado que hubo daños menores en barrios como Yungay, Ñuñoa, Macul, Quilicura, Maipú, pero casi todo está intacto, el metro, sus carreteras, los edificios como la nueva torre más alta del continente, afectadas pero sin daños estructurales resultaron edificios como el de la Biblioteca Nacional, el Palacio de Bellas Artes, el Palacio Cousiño, el Club Hípico, así como iglesias patrimoniales: la Basílica del Salvador, la Gratitud Nacional, la iglesia de San Francisco y de Los Sacramentinos. Aquí donde estoy a orillas del mar frente a Santiago, ubicado en el punto donde se encuentra el meridiano 33 con el paralelo 73 sur, donde la intensidad del terremoto fue grado 8: la población José Arellano es el sector urbano más destruido, por el desprendimiento de terreno que colapsó las estructuras viales, aceras y muros de contención, en que los vecinos dieron ejemplo de civismo al país porque no existió ninguna denuncia que no fuera para dar a conocer algún problema urgente de solucionar por la circunstancia. De inmediato se dispuso de albergue para damnificados la Casa de la Cultura Altazor y el Club Deportivo Unión Libertad, principalmente dirigido a turistas incomunicados sin posibilidad de retornar a sus lugares de origen; hasta ayer los supermercados cerrados por falta de electricidad y casi sin locomoción colectiva por falta de combustible. El cuerpo de bomberos unió a su labor distribuir agua afuera de su cuartel, frente a la plaza de Armas; hasta que se normalice la reconstrucción de las zonas básicas de funcionamiento se suspendieron las clases en las escuelas Presidente Aguirre Cerda, Lo Zárate y en el Liceo Poeta Vicente Huidobro. En el vecino Puerto de San Antonio quedaron quince barcos a la gira en el mar: hay daños en parte de la losa y el espigón presenta un leve hundimiento en ciertas áreas, como los sitios 1,2,3 y 5 que registran desniveles en la superficie, cayó una grúa y muchos contenedores quedaron apilados. La Aduana está operativa luego de unas pocas horas hasta el nuevo amanecer de inoperar; asimismo se continuó operando con 5 sitios que estaban atendiendo a naves con diversa carga y descarga, de un total de nueve con que cuenta el terminal más importante de la zona central chilena. Dándose prioridad de atención ahora a los buques contenedores de frutas y de alimentos en general, para apoyar la distribución a los sitios críticos a través del acceso al puerto por la ruta 78 Autopista del Sol, plenamente operativa. La entrada a la explanada de la Caleta Pacheco Altamirano quedó averiada; el Museo de San Antonio resultó con daños en su techumbre, estructuras exteriores, biblioteca científica y en la sala principal tres depósitos en el suelo que dañaron perdidas no cuantificadas aún de material arqueológico y de historia natural; se perdieron totalmente varias vitrinas que contenían peces y cetáceos rescatados provisoriamente para iniciar su reubicación. El puente de Lo Gallardo se ha desalineado. La señalética instalada en distintos puntos de San Antonio, Barrancas, Llolleo y Cartagena fue fundamental ante la emergencia. En lo personal, más que el instante mismo me parecen peores las réplicas que hasta ahora se producen, algunas de ellas cercanas a los 7 grados de fuerza. Sólo ayer pudimos volver y dormir en nuestros hogares, aún sin luz y con poca agua que llegó en la mañana. La luz nos vino hace pocas horas en toda la zona central, pero aún quedan a oscuras y sin agua amplias zonas del sur. Son las once de la noche y acaba de temblar, una réplica con una intensidad que me parece semejante a los temblores que suelen sentirse en California.
Diez minutos se retrayó el mar frente a la Caleta de los pescadores de san Pedro donde vivo, pero en otros lugares se adentró una hora. Luego fue que resucitó por sí mismo con esa fuerza colosal imposible de predecir: quebrando en dos al mismo silencio original se devolvió inundando islas como Robinson Crusoe, frente a esta Caleta de San Pedro, donde una hora después del terremoto el mar inundó más de trescientos metros el poblado de Juan Bautista, devastando 3,5 kilómetros del territorio de la isla, casi destruyendo todas las casas, el colegio, la municipalidad y la plaza pública; tragando villorrios enteros tal cual el de Constitución o parte importante de Pichilemu; entrando olas continuas de varios metros de alto a pueblos como Talcahuano, y ciudades legendarias de los mares del sur como Concepción, que fue arrasada en gran parte. En Coi Coi frente a Temuco el mar entró sobre 200 metros; Dichato fue arrasado desplazando las embarcaciones por los caminos; el Puente Viejo del río Bío Bío destruido. En Tomé y Penco el paso de las aguas borró todos los caminos. El mar se vino explotando con furia en olas de aguas definitivas, como la de más de diez metros que a las cinco de la mañana se acaba de llevar el camping entero Ojos de Mar en mi vecino poblado de Llo-Lleo, que cruzo casi casa día, donde antes de llegar la gran ola comenzó a salir agua de unas grietas que se hicieron en el suelo. Vayan estas líneas en nombre de estos mis muertos, que suman tantas inexplicables almas devueltas a la distancia.
Las noticias cuentan que en la Región costera del Maule el paisaje es desolador, devastando sucesivos tsunamis zonas completas de Chanco, Pelluhue, Iloca, Curanipe y por supuesto Constitución, donde se detectaron olas sucesivas de más de 10 metros; en Maule fueron afectados en especial los cascos históricos de sus ciudades más importantes; Curicó, Talca, Linares y Cauquenes. En Curicó, la iglesia de San Francisco perdió su nave central y quedaron muchos inmuebles inutilizables, como el que albergaba el diario la Prensa. El Talca casi todo el centro histórico está literalmente en el suelo por ser en su mayoría construcciones de adobe centenario; también quedó destruido el Mercado Central, monumento nacional, y devastada la iglesia de los Agustinos; también la centenaria iglesia Corazón de María, orgullo del patrimonio Maulino, tiene serios daños estructurales. El templo de San Antonio de Padua, en Chépica, se derrumbó y sólo su torre quedó en pie. Según lo que sabemos hasta ahora, en especial en zonas de Maule, Bío Bío, La Araucanía y la Región de los Ríos, la destrucción es enorme en materia de infraestructura, con el derrumbe total o parcial de edificios, casas, autopistas, puentes, aeropuertos y otras construcciones incluyendo las dedicadas a la salud y la educación, como hospitales y escuelas. Lo que supone armonizar los esfuerzos de todos los oficios y profesiones, en principio he visto actuar valientes rescatistas, bomberos, paramédicos, carabineros, fuerzas armadas, voluntarios encendidos en cada vecino; avisando de las estructuras en peligro, aislando las zonas de riesgo, ayudando a evacuar a los necesitados; con las fuerzas en lo posible de lo humano manteniendo el orden, manejando el oportuno envío y distribución de la ayuda de todo tipo, restableciendo el suministro de servicios básicos, como electricidad, agua, gas, telecomunicaciones. Se ha decretado oficialmente estado de catástrofe, por los dos millones de damnificados, activando el Plan Nacional de Emergencias Sísmicas sistematizado en 2002 por la Oficina Nacional de Emergencias de Chile, que plantea las directrices que deben seguir los ministerios y los servicios, instituciones y organismos dependientes o relacionados con el Estado: este incluye el llamado Accesísmico, una metodología para elaborar planes de prevención y respuesta por actividad sísmica, que se pondrá a prueba ahora y, seguramente, será perfeccionado para el análisis de riesgo, planificación y reconstrucción que permitirá revisar normas y diseños de construcción; la eventual reubicación de asentamientos poblacionales y todas las necesidades que tendremos que cubrir como país. La vitalidad de los pueblos costeros es sorprendente y así enfrentaremos los hechos.
Mientras escribo estas lineas, la Lucrecia y Obama se comunican entre el primer y segundo piso con ladridos cortos prolongados y sonoros anunciando su presencia, socializando desde las distancias y reafirmando su territorio, alertas, para echarse luego de un suspiro que es sonido sin tristeza, más bien como anunciando que están satisfechos, que se van a echar un ratito, que al final su trabajo es satisfactorio y bien se merecen haber comido caliente y ahora una buena siesta para imaginar que todo ha sido un sueño y nada más, que de no ser así, mañana hay mucho que trabajar. Así pienso. En Chile, cuando no somos nosotros mismos, la naturaleza suele recordarnos que la vida es una cuestión muy frágil, y que lo único que contamos para hacer frente a las catástrofes que producimos o nos sobrevienen somos nosotros mismos; nuestro ánimo de cuerpo; nuestra resiliencia; nuestra fuerza que hace que Chile sea lo que es; ahora cuando deberemos construir casi entero un nuevo país, asentado en la esperanza de que este dolor adquiera algún sentido y desafío de unidad para un país. Una coyuntura que exige a cualquier nación, de sus autoridades y ciudadanos una inédita dosis de organización y generosidad, centrado en lo inmediato en el apoyo a los más afectados y, luego, en la reconstrucción. .
Internet da cuenta de la solidaridad de personas de todas partes del mundo con Chile en estos momentos tristes, que se hacen menos dolorosos cobijados por las redes sociales. Aquí en la Caleta San Pedro de Cartagena los vecinos nos pasamos dos noches alrededor de una gran hoguera cálida de eucaliptus y pinos silvestres, que avivamos con paja y ramas secas de las orillas de los acantilados. Las vecinas prepararon té, café, leche con chocolate y comida, pollo asado y pan amasado, mientras por la radio de un auto nos íbamos enterando, ciertamente protegidos en las alturas de estas rocas y en la calidez de la fraternidad humana. En 1985 me encontré en el terremoto de la Ciudad de México con 8.1 grados de intensidad en la escala Richter, que viví en la mi departamento de la Plaza Washington, casi en el epicentro de la catástrofe, en un edificio de cuatro pisos de piedra que se mantuvo intacto, donde llegaron mis amigos y estuvimos dos días haciendo vigilia, siguiendo el consejo de la sabia Guadalupe Pita Amor, que allí estaba con nosotros, quien nos indicó que cada uno hiciera lo suyo, que trabajáramos en algo, que mientras hubiera alguien trabajando, no había fuerza posible que quisiera acabar con el ser humano, y tomando su cuaderno que traía se puso a escribir su poesía, entre las réplicas que fueron si acaso más intensas que las sentidas ahora: así mismo hice: tomé una pequeña libreta y alrededor de la fogata, alumbrado por el fuego y la luna me puse a escribir, y, lo juro, más luz ni de día yo quería. Ahora trazo estas lineas rápidas transcurridas entre réplicas intranquilas. La radio cuenta que en el vecino Valparaíso, la torre de la iglesia San Francisco, construcción que le da el sobrenombre de “Pancho” al principal puerto del país, es la más afectada, junto a algunas construcciones de la zona histórica, como el Palacio Subercaseaux y el Palacio Polanco; escuelas tradicionales como el colegio Juana Ross de Edwards y el Liceo Eduardo de la Barra también han sido dañados y deberán reconstruir sus estructuras, como la de hospitales como el Eduardo Pereira y el Carlos van Buren, donde se inundó la unidad de emergencias y se produjo un daño estructural en el puente que une dos edificios del complejo. La zona portuaria revela hundimiento de hasta 40 centímetros en uno de sus sectores; el legendario Muelle Prat quedó seriamente dañado. La Capilla de Lo Vicuña de Putaendo, monumento histórico, se derrumbó completamente. A minutos del sismo unos diez mil vehículos se lanzaron a las calles de Viña del Mar, en dirección a la ruta 68 para huir hacia la cordillera, mientras que las personas que se encontraban en el borde costero evacuaron las áreas de inundación demarcadas para caso de tsunami y corrieron hacia el sector oriente de la ciudad, concentrándose en el Sporting Club y el Palacio Vergara, en un traslado dificultado por los semáforos, postes de luz y trozos de concreto que cayeron a la calle, entre los automóviles haciendo sonar sus bocinas para evitar atropellos y aportando con la luz de sus focos en medio de la oscuridad que se hizo total. Varios palacios y museos declarados monumentos nacionales de Viña del Mar, han resultado afectados, siendo el más dañado su Museo de Bellas Artes que funciona en el Palacio Vergara, así como el Teatro Municipal, donde hay daño estructural y se quebraron todas las esculturas de mármol.
La honorable presidenta Michelle Bachelet, luego de una cargada agenda internacional, venía llegando desde Buenos Aires pasada la una de la mañana, descansó dos horas antes del sismo, concentró en su residencia en Las Condes a su familia, que entre sus miembros cuenta con su madre de 84 años, la legendaria luchadora Angela Jeria, y pocos minutos después de las cuatro de la mañana estaba en la Oficina Nacional de Emergencia, desde donde habló por radio y televisión, informando de lo ocurrido haciendo un llamado a la calma y dando consejos médicos post traumáticos inmediatos a la población, así como sugiriendo de inmediato que en algunos lugares, en las zonas costeras de réplicas fuertes, las personas se acerquen a las tierras altas. Y no ha dejado de trabajar, concentrada en sus dos labores principales: médico y Jefa de Estado en el Palacio de La Moneda, junto a su gabinete, donde llegó luego de sobrevolar en helicóptero, primero todo Santiago, y luego en avión las zonas afectadas, dirigiéndose por la noche al país informado de lo que ha visto y las medidas que se están tomando. El electo presidente Sebastián Piñera, que asume el gobierno chileno este día 11 de marzo, puso a disposición de La Moneda su gabinete, con quienes ha estado también sobrevolando las zonas afectadas y reunidos en la Onemi para preparar su trabajo inmediato. En momentos tan difíciles se ha recibido la solidaridad inmediata del resto del mundo. Entre los mandatarios que de inmediato se comunicaron con La Moneda lo hizo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y de España José Luis Rodríguez Zapatero, así como el Rey de España, Juan Carlos II, quienes hicieron llegar de inmediato una aeronave con 7,5 toneladas de ayuda humanitaria y un equipo de 63 personas, entre bomberos y personal de salud. Cuba envió una brigada de 27 médicos, además de hospitales de campaña, instrumental y medicamentos. Japón hizo llegar equipos de rescate especializados en escombros y perros adiestrados para este tipo de desastres. Así también, el presidente de México, Felipe Calderón, envió un avión con equipos de rescate, médicos y perros rastreadores. Sin oficialidad, llegó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien estaba en Montevideo en el cambio de mando en Uruguay, quien en lugar de regresar a su país se vino a Chile a apoyar en lo que pudiera: llegó en un avión Hércules trayendo un hospital de campaña, además de otros elementos, para evaluar con sus ojos la situación y tomar las medidas de asistencia que Brasil pueda adoptar para la ayuda. El presidente de Estados Unidos Barack Obama manifestó: “Estamos listos para ayudar en los esfuerzos de rescate y recuperación, y tenemos los recursos posicionados para despliegues si el gobierno de Chile pide nuestra asistencia”, llegando su primera ministro Hillary Clinton trayendo su saludo y teléfonos satelitales; hospitales de campaña con equipos de operaciones y cirugía de primeros auxilios, sistemas autónomos de diálisis, equipos de generación de energía eléctrica, carpas y equipos de purificación de agua salada. El presidente de Perú, Alan García, expresó que su país se pone “al servicio de Chile” para lo que necesitemos, y vino por tres horas trayendo un equipo de 21 médicos acompañados de su ministro de salud, Oscar Ugarte, y un hospital de campaña; luego hizo llegar dos aviones de carga con carpas, toldos y un equipo de 34 efectivos del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú. De México, el presidente Felipe Calderón envió a hombres de su “Brigada De Rescate Topos Tlatelolco”, que nació durante los eventos del terremoto de 1985, entre quienes figuran rescatistas, técnicos especializados en materiales peligrosos, ingenieros estructurales, médicos y perros amaestrados en la búsqueda de personas; provistos de sus equipos y con capacidad de autonomía para ocho días de trabajo. También el presidente Alvaro Uribe envió desde Colombia personal de rescate. De Argentina la presidenta Cristina Fernández llamó a la presidenta Bachelet y ofreció “toda la ayuda necesaria”, enviando de inmediato seis aviones con un hospital militar reubicable con 55 médicos, tres plantas purificadoras de agua y cuatro plantas generadoras de energía, mostrando su disposición para elevar en hasta seis veces los envíos de gas natural hacia el ducto chileno, para descomprimir los requerimientos de diesel del sector eléctrico, lo que se comenzó a hacer efectivo de inmediato.
Asimismo lo hizo el Jefe de Estado de Bolivia Evo Morales, quien dijo: “Vamos a compartir lo poco que tenemos con el pueblo chileno”, enviando la mitad de su sueldo, así como el de algunos de sus ministros que se adhirieron, y haciendo llegar 40 toneladas de agua embotellada, y anunciando una campaña de donación de sangre para Chile. Canadá hizo un aporte de 150 albergues de campaña. China, como Japón y Australia, concretó un aporte de 1 millón de dólares, y envió un hospital móvil, una planta para purificar agua y carpas de campaña. Corea del Sur envió un avión con personal médico y alimentos. La Comisión de la Unión Europea también de inmediato se puso a disposición de lo que requiriéramos en Chile a través de su vocero José Manuel Durao Barroso, haciendo un aporte inmediato de 4 millones de dólares. Y en especial el presidente de Francia Nicolas Sarkozy (que ofreció de inmediato 70 rescatistas y 12 perros de rastreo), el primer ministro de Gran Bretaña Gordon Brown así como la reina Isabel II. El secretario de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, expresó que Chile “cuenta con toda la cooperación” que esa organización pueda brindarle. De la misma forma, el gobierno de Israel puso de inmediato a disposición hospitales de campaña de avanzada, equipos purificadores de agua, puentes mecano e ingenieros civiles. Alemania envió especialistas en rescate, médicos y un experto en coordinar asistencia. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, arribó al país, expresando, primero que nada, profundas condolencias, y trayendo 10 millones de dólares, teléfonos satelitales, generadores eléctricos y otros objetos, expresando su afán de apoyo humanitario y técnico, junto a los organismos que tiene la ONU. De Rusia, enviaron dos aviones de transporte IL-76, con más de 50 toneladas de carga humanitaria, consistente en frazadas, tiendas de campaña para decenas de personas, generadores eléctricos, instrumentos de rescate, extractores y purificadores de agua. La ayuda internacional y la que se ha logrado de inmediato recabar en el mismo país con una teletón bajo el nombre de Chile ayuda a Chile organizada por Mario Kreutzberger (que juntó una parte de lo que se necesita), logrará en parte paliar las pérdidas de la catástrofe estimadas en principio en unos 30 mil millones de dólares.
Ya llegará el momento de hacer evaluaciones críticas, por ahora es necesario enfrentar la urgencia, pero es necesario anotar que los sistemas informáticos internos y la comunicación digital puso en jaque a servicios cruciales. Los teléfonos celulares fueron prácticamente nulos en las zonas de catástrofe: apenas luego de varias horas comenzaron a funcionar permitiendo comunicarse primero con las redes de telefonía fija; la explicación es simple: las radioestaciones y antenas repetidoras de celulares funcionan con energía eléctrica; al fallar la electricidad, el sistema contempla como mecanismo de respaldo el funcionamiento de bancos de batería, que en la realidad deben tener un tiempo determinado de duración, pero fue un tiempo mínimo o colapsaron casi de inmediato. Asimismo se pudo comprobar que la red de Internet inalámbrica se hizo fundamental en las primeras horas, cuando, junto a la infalible radiotelecomunicación, y la mensajería SMS que siguió activa, fueron la única forma de enterarnos de lo que estaba sucediendo más allá del impacto inmediato que sufríamos cada cual donde estábamos. La preeminencia de la red virtual ha hecho posible que el V Congreso de la Lengua Española a celebrarse en Chile en estos días, que marcaba el inicio del año cultural, pasa a ser históricamente el primer congreso realizado en forma virtual. Se encontraba en Chile el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, quien aceptando suspender las actividades presenciales del encuentro, programó junto a los organizadores en Chile, y Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes, subir a la web todas las conferencias plenarias, además de las publicaciones: los diccionarios de americanismos proyectados presentar, las ediciones conmemorativas de Gabriela Mistral y Pablo Neruda... Se comienza a subir a la red todo el trabajo realizado, para que queden divulgadas las actas y con acceso público al cibernauta, a partir de ahora mismo. Algo claro que aprendimos con este magno terremoto de 2010 es a impulsar la solidaridad digital, liberando la Wi-Fi en momentos difíciles mientras no se haga de uso común a todos. Aquí en Chile se esparció de inmediato la iniciativa de liberar el acceso a los routers con clave, para compartir el internet inalámbrico con quienes están desconectados, sugiriendo recomendaciones para hacer un uso racional de la web en el momento crítico, porque las redes también están en una situación de vulnerabilidad significativa, y se trata de que los recursos estén lo más disponibles posibles, evitando el tráfico de archivos pesados, así como evitar en lo posible entrar a internet con los teléfonos celulares, para no congestionar la red, en especial donde la señal es aún débil y donde la aparente mejor forma de comunicarse, si no es posible por voz, es a través de mensajes de texto.
© Waldemar Verdugo Fuentes.
Una hora después que la Tierra vibró como una campana se murió el mar, en perfecto silencio se retiró de la orilla como manto que recogen; descubriendo las rocas no demasiado hondas con sus bases cubiertas de algas, caracolas y seres submarinos como vacíados de sí mismo. Luego fue que retornó fuerte lleno de juventud su ancianidad, encabritado como un animal salvaje, un toro inmenso de cuernos crueles blancos y ojos de esmeralda. Ha sido este tsunami producto de un terremoto de una magnitud 8.8 en la escala de Richter en su mayor intensidad, su epicentro a 115 kilómetros de Concepción, al norte de Valdivia, donde en 1960 se produjo el terremoto más fuerte registrado en la Tierra, de magnitud 9,5 expresado en grados Richter. Se dice que la energía liberada en este megasismo que acabamos de sufrir es semejante a la de 100 mil bombas como la de Hiroshima, en que la energía liberada por la Tierra iguala a la producida por 56 mil millones de kilogramos de explosivos colocados al mismo tiempo (el cataclismo de 1994 en California liberó la energía equivalente a casi dos mil millones de kilos de explosivos): la zona de acoplamiento en Chile se produjo 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes y en términos históricos se iguala a la erupción en 1988 del volcán Krakatoa, que separó esa isla en un archipiélago, y es producto del constante roce de las placas de Nazca y Sudamericana, dos de las más activas dentro del llamado “círculo de fuego del Pacífico”, que se han desplazado ocho metros; normalmente se desplazan a razón de 6,5 centímetros por año, y cuya acción desbocada involucra que cuando tiembla en estos mares del sur chileno a través de las fosas marinas puede generar tsunamis en islas polinésicas como Tahiti, Tonga, islas Cook, Samoa, las Fidji, tras el terremoto de Chile de 1960, un maremoto arrasó parte del archipiélago de Hawaii, y ahora de inmediato se ha evacuado a los residentes en las zonas costeras y se clausuraron los vuelos en el aeropuerto de Hilo por encontrarse en la costa; también en Honolulu los residentes hacen filas ante los supermercados para comprar agua embotellada, alimentos enlatados y pilas eléctricas. Se alertaron las islas ubicadas en la Micronesia hacia Filipinas y la Melanesia hacia Nueva Guinea, se alertaron todas las costas occidentales de la cuenca del Pacífico, Australia, Rusia, Japón y Nueva Zelanda, donde se toman precauciones ahora. En Rapanui nuestra Isla de Pascua, afortunadamente sólo hubo una entrada de agua menor. Ahora, el terremoto 8.8 modificó el eje de la Tierra, según especificó Richard Gross, geofísico de laboratorio de la NASA en Pasadena, California, quien en la edición electrónica del Business Week, apoyado en un modelo computacional para calcular los efectos, afirmó que la duración del día se acortó 1,26 microsegundos (millonésimas de segundo) moviendo el eje del planeta 8 centímetros.
No sufrimos daño alguno en mi hogar en la Caleta de San Pedro de Cartagena, a unos 150 kilómetros de Santiago, la capital tierra chilena donde nací y están mis familiares directos a salvo, protegidos por lo Alto y las faldas de la cordillera, que siempre uno echa de menos cuando no está en la ciudad más moderna de América, de donde sólo anoto que mi familia me cuenta que en principio se han enterado que hubo daños menores en barrios como Yungay, Ñuñoa, Macul, Quilicura, Maipú, pero casi todo está intacto, el metro, sus carreteras, los edificios como la nueva torre más alta del continente, afectadas pero sin daños estructurales resultaron edificios como el de la Biblioteca Nacional, el Palacio de Bellas Artes, el Palacio Cousiño, el Club Hípico, así como iglesias patrimoniales: la Basílica del Salvador, la Gratitud Nacional, la iglesia de San Francisco y de Los Sacramentinos. Aquí donde estoy a orillas del mar frente a Santiago, ubicado en el punto donde se encuentra el meridiano 33 con el paralelo 73 sur, donde la intensidad del terremoto fue grado 8: la población José Arellano es el sector urbano más destruido, por el desprendimiento de terreno que colapsó las estructuras viales, aceras y muros de contención, en que los vecinos dieron ejemplo de civismo al país porque no existió ninguna denuncia que no fuera para dar a conocer algún problema urgente de solucionar por la circunstancia. De inmediato se dispuso de albergue para damnificados la Casa de la Cultura Altazor y el Club Deportivo Unión Libertad, principalmente dirigido a turistas incomunicados sin posibilidad de retornar a sus lugares de origen; hasta ayer los supermercados cerrados por falta de electricidad y casi sin locomoción colectiva por falta de combustible. El cuerpo de bomberos unió a su labor distribuir agua afuera de su cuartel, frente a la plaza de Armas; hasta que se normalice la reconstrucción de las zonas básicas de funcionamiento se suspendieron las clases en las escuelas Presidente Aguirre Cerda, Lo Zárate y en el Liceo Poeta Vicente Huidobro. En el vecino Puerto de San Antonio quedaron quince barcos a la gira en el mar: hay daños en parte de la losa y el espigón presenta un leve hundimiento en ciertas áreas, como los sitios 1,2,3 y 5 que registran desniveles en la superficie, cayó una grúa y muchos contenedores quedaron apilados. La Aduana está operativa luego de unas pocas horas hasta el nuevo amanecer de inoperar; asimismo se continuó operando con 5 sitios que estaban atendiendo a naves con diversa carga y descarga, de un total de nueve con que cuenta el terminal más importante de la zona central chilena. Dándose prioridad de atención ahora a los buques contenedores de frutas y de alimentos en general, para apoyar la distribución a los sitios críticos a través del acceso al puerto por la ruta 78 Autopista del Sol, plenamente operativa. La entrada a la explanada de la Caleta Pacheco Altamirano quedó averiada; el Museo de San Antonio resultó con daños en su techumbre, estructuras exteriores, biblioteca científica y en la sala principal tres depósitos en el suelo que dañaron perdidas no cuantificadas aún de material arqueológico y de historia natural; se perdieron totalmente varias vitrinas que contenían peces y cetáceos rescatados provisoriamente para iniciar su reubicación. El puente de Lo Gallardo se ha desalineado. La señalética instalada en distintos puntos de San Antonio, Barrancas, Llolleo y Cartagena fue fundamental ante la emergencia. En lo personal, más que el instante mismo me parecen peores las réplicas que hasta ahora se producen, algunas de ellas cercanas a los 7 grados de fuerza. Sólo ayer pudimos volver y dormir en nuestros hogares, aún sin luz y con poca agua que llegó en la mañana. La luz nos vino hace pocas horas en toda la zona central, pero aún quedan a oscuras y sin agua amplias zonas del sur. Son las once de la noche y acaba de temblar, una réplica con una intensidad que me parece semejante a los temblores que suelen sentirse en California.
Diez minutos se retrayó el mar frente a la Caleta de los pescadores de san Pedro donde vivo, pero en otros lugares se adentró una hora. Luego fue que resucitó por sí mismo con esa fuerza colosal imposible de predecir: quebrando en dos al mismo silencio original se devolvió inundando islas como Robinson Crusoe, frente a esta Caleta de San Pedro, donde una hora después del terremoto el mar inundó más de trescientos metros el poblado de Juan Bautista, devastando 3,5 kilómetros del territorio de la isla, casi destruyendo todas las casas, el colegio, la municipalidad y la plaza pública; tragando villorrios enteros tal cual el de Constitución o parte importante de Pichilemu; entrando olas continuas de varios metros de alto a pueblos como Talcahuano, y ciudades legendarias de los mares del sur como Concepción, que fue arrasada en gran parte. En Coi Coi frente a Temuco el mar entró sobre 200 metros; Dichato fue arrasado desplazando las embarcaciones por los caminos; el Puente Viejo del río Bío Bío destruido. En Tomé y Penco el paso de las aguas borró todos los caminos. El mar se vino explotando con furia en olas de aguas definitivas, como la de más de diez metros que a las cinco de la mañana se acaba de llevar el camping entero Ojos de Mar en mi vecino poblado de Llo-Lleo, que cruzo casi casa día, donde antes de llegar la gran ola comenzó a salir agua de unas grietas que se hicieron en el suelo. Vayan estas líneas en nombre de estos mis muertos, que suman tantas inexplicables almas devueltas a la distancia.
Las noticias cuentan que en la Región costera del Maule el paisaje es desolador, devastando sucesivos tsunamis zonas completas de Chanco, Pelluhue, Iloca, Curanipe y por supuesto Constitución, donde se detectaron olas sucesivas de más de 10 metros; en Maule fueron afectados en especial los cascos históricos de sus ciudades más importantes; Curicó, Talca, Linares y Cauquenes. En Curicó, la iglesia de San Francisco perdió su nave central y quedaron muchos inmuebles inutilizables, como el que albergaba el diario la Prensa. El Talca casi todo el centro histórico está literalmente en el suelo por ser en su mayoría construcciones de adobe centenario; también quedó destruido el Mercado Central, monumento nacional, y devastada la iglesia de los Agustinos; también la centenaria iglesia Corazón de María, orgullo del patrimonio Maulino, tiene serios daños estructurales. El templo de San Antonio de Padua, en Chépica, se derrumbó y sólo su torre quedó en pie. Según lo que sabemos hasta ahora, en especial en zonas de Maule, Bío Bío, La Araucanía y la Región de los Ríos, la destrucción es enorme en materia de infraestructura, con el derrumbe total o parcial de edificios, casas, autopistas, puentes, aeropuertos y otras construcciones incluyendo las dedicadas a la salud y la educación, como hospitales y escuelas. Lo que supone armonizar los esfuerzos de todos los oficios y profesiones, en principio he visto actuar valientes rescatistas, bomberos, paramédicos, carabineros, fuerzas armadas, voluntarios encendidos en cada vecino; avisando de las estructuras en peligro, aislando las zonas de riesgo, ayudando a evacuar a los necesitados; con las fuerzas en lo posible de lo humano manteniendo el orden, manejando el oportuno envío y distribución de la ayuda de todo tipo, restableciendo el suministro de servicios básicos, como electricidad, agua, gas, telecomunicaciones. Se ha decretado oficialmente estado de catástrofe, por los dos millones de damnificados, activando el Plan Nacional de Emergencias Sísmicas sistematizado en 2002 por la Oficina Nacional de Emergencias de Chile, que plantea las directrices que deben seguir los ministerios y los servicios, instituciones y organismos dependientes o relacionados con el Estado: este incluye el llamado Accesísmico, una metodología para elaborar planes de prevención y respuesta por actividad sísmica, que se pondrá a prueba ahora y, seguramente, será perfeccionado para el análisis de riesgo, planificación y reconstrucción que permitirá revisar normas y diseños de construcción; la eventual reubicación de asentamientos poblacionales y todas las necesidades que tendremos que cubrir como país. La vitalidad de los pueblos costeros es sorprendente y así enfrentaremos los hechos.
Mientras escribo estas lineas, la Lucrecia y Obama se comunican entre el primer y segundo piso con ladridos cortos prolongados y sonoros anunciando su presencia, socializando desde las distancias y reafirmando su territorio, alertas, para echarse luego de un suspiro que es sonido sin tristeza, más bien como anunciando que están satisfechos, que se van a echar un ratito, que al final su trabajo es satisfactorio y bien se merecen haber comido caliente y ahora una buena siesta para imaginar que todo ha sido un sueño y nada más, que de no ser así, mañana hay mucho que trabajar. Así pienso. En Chile, cuando no somos nosotros mismos, la naturaleza suele recordarnos que la vida es una cuestión muy frágil, y que lo único que contamos para hacer frente a las catástrofes que producimos o nos sobrevienen somos nosotros mismos; nuestro ánimo de cuerpo; nuestra resiliencia; nuestra fuerza que hace que Chile sea lo que es; ahora cuando deberemos construir casi entero un nuevo país, asentado en la esperanza de que este dolor adquiera algún sentido y desafío de unidad para un país. Una coyuntura que exige a cualquier nación, de sus autoridades y ciudadanos una inédita dosis de organización y generosidad, centrado en lo inmediato en el apoyo a los más afectados y, luego, en la reconstrucción. .
Internet da cuenta de la solidaridad de personas de todas partes del mundo con Chile en estos momentos tristes, que se hacen menos dolorosos cobijados por las redes sociales. Aquí en la Caleta San Pedro de Cartagena los vecinos nos pasamos dos noches alrededor de una gran hoguera cálida de eucaliptus y pinos silvestres, que avivamos con paja y ramas secas de las orillas de los acantilados. Las vecinas prepararon té, café, leche con chocolate y comida, pollo asado y pan amasado, mientras por la radio de un auto nos íbamos enterando, ciertamente protegidos en las alturas de estas rocas y en la calidez de la fraternidad humana. En 1985 me encontré en el terremoto de la Ciudad de México con 8.1 grados de intensidad en la escala Richter, que viví en la mi departamento de la Plaza Washington, casi en el epicentro de la catástrofe, en un edificio de cuatro pisos de piedra que se mantuvo intacto, donde llegaron mis amigos y estuvimos dos días haciendo vigilia, siguiendo el consejo de la sabia Guadalupe Pita Amor, que allí estaba con nosotros, quien nos indicó que cada uno hiciera lo suyo, que trabajáramos en algo, que mientras hubiera alguien trabajando, no había fuerza posible que quisiera acabar con el ser humano, y tomando su cuaderno que traía se puso a escribir su poesía, entre las réplicas que fueron si acaso más intensas que las sentidas ahora: así mismo hice: tomé una pequeña libreta y alrededor de la fogata, alumbrado por el fuego y la luna me puse a escribir, y, lo juro, más luz ni de día yo quería. Ahora trazo estas lineas rápidas transcurridas entre réplicas intranquilas. La radio cuenta que en el vecino Valparaíso, la torre de la iglesia San Francisco, construcción que le da el sobrenombre de “Pancho” al principal puerto del país, es la más afectada, junto a algunas construcciones de la zona histórica, como el Palacio Subercaseaux y el Palacio Polanco; escuelas tradicionales como el colegio Juana Ross de Edwards y el Liceo Eduardo de la Barra también han sido dañados y deberán reconstruir sus estructuras, como la de hospitales como el Eduardo Pereira y el Carlos van Buren, donde se inundó la unidad de emergencias y se produjo un daño estructural en el puente que une dos edificios del complejo. La zona portuaria revela hundimiento de hasta 40 centímetros en uno de sus sectores; el legendario Muelle Prat quedó seriamente dañado. La Capilla de Lo Vicuña de Putaendo, monumento histórico, se derrumbó completamente. A minutos del sismo unos diez mil vehículos se lanzaron a las calles de Viña del Mar, en dirección a la ruta 68 para huir hacia la cordillera, mientras que las personas que se encontraban en el borde costero evacuaron las áreas de inundación demarcadas para caso de tsunami y corrieron hacia el sector oriente de la ciudad, concentrándose en el Sporting Club y el Palacio Vergara, en un traslado dificultado por los semáforos, postes de luz y trozos de concreto que cayeron a la calle, entre los automóviles haciendo sonar sus bocinas para evitar atropellos y aportando con la luz de sus focos en medio de la oscuridad que se hizo total. Varios palacios y museos declarados monumentos nacionales de Viña del Mar, han resultado afectados, siendo el más dañado su Museo de Bellas Artes que funciona en el Palacio Vergara, así como el Teatro Municipal, donde hay daño estructural y se quebraron todas las esculturas de mármol.
La honorable presidenta Michelle Bachelet, luego de una cargada agenda internacional, venía llegando desde Buenos Aires pasada la una de la mañana, descansó dos horas antes del sismo, concentró en su residencia en Las Condes a su familia, que entre sus miembros cuenta con su madre de 84 años, la legendaria luchadora Angela Jeria, y pocos minutos después de las cuatro de la mañana estaba en la Oficina Nacional de Emergencia, desde donde habló por radio y televisión, informando de lo ocurrido haciendo un llamado a la calma y dando consejos médicos post traumáticos inmediatos a la población, así como sugiriendo de inmediato que en algunos lugares, en las zonas costeras de réplicas fuertes, las personas se acerquen a las tierras altas. Y no ha dejado de trabajar, concentrada en sus dos labores principales: médico y Jefa de Estado en el Palacio de La Moneda, junto a su gabinete, donde llegó luego de sobrevolar en helicóptero, primero todo Santiago, y luego en avión las zonas afectadas, dirigiéndose por la noche al país informado de lo que ha visto y las medidas que se están tomando. El electo presidente Sebastián Piñera, que asume el gobierno chileno este día 11 de marzo, puso a disposición de La Moneda su gabinete, con quienes ha estado también sobrevolando las zonas afectadas y reunidos en la Onemi para preparar su trabajo inmediato. En momentos tan difíciles se ha recibido la solidaridad inmediata del resto del mundo. Entre los mandatarios que de inmediato se comunicaron con La Moneda lo hizo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y de España José Luis Rodríguez Zapatero, así como el Rey de España, Juan Carlos II, quienes hicieron llegar de inmediato una aeronave con 7,5 toneladas de ayuda humanitaria y un equipo de 63 personas, entre bomberos y personal de salud. Cuba envió una brigada de 27 médicos, además de hospitales de campaña, instrumental y medicamentos. Japón hizo llegar equipos de rescate especializados en escombros y perros adiestrados para este tipo de desastres. Así también, el presidente de México, Felipe Calderón, envió un avión con equipos de rescate, médicos y perros rastreadores. Sin oficialidad, llegó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien estaba en Montevideo en el cambio de mando en Uruguay, quien en lugar de regresar a su país se vino a Chile a apoyar en lo que pudiera: llegó en un avión Hércules trayendo un hospital de campaña, además de otros elementos, para evaluar con sus ojos la situación y tomar las medidas de asistencia que Brasil pueda adoptar para la ayuda. El presidente de Estados Unidos Barack Obama manifestó: “Estamos listos para ayudar en los esfuerzos de rescate y recuperación, y tenemos los recursos posicionados para despliegues si el gobierno de Chile pide nuestra asistencia”, llegando su primera ministro Hillary Clinton trayendo su saludo y teléfonos satelitales; hospitales de campaña con equipos de operaciones y cirugía de primeros auxilios, sistemas autónomos de diálisis, equipos de generación de energía eléctrica, carpas y equipos de purificación de agua salada. El presidente de Perú, Alan García, expresó que su país se pone “al servicio de Chile” para lo que necesitemos, y vino por tres horas trayendo un equipo de 21 médicos acompañados de su ministro de salud, Oscar Ugarte, y un hospital de campaña; luego hizo llegar dos aviones de carga con carpas, toldos y un equipo de 34 efectivos del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú. De México, el presidente Felipe Calderón envió a hombres de su “Brigada De Rescate Topos Tlatelolco”, que nació durante los eventos del terremoto de 1985, entre quienes figuran rescatistas, técnicos especializados en materiales peligrosos, ingenieros estructurales, médicos y perros amaestrados en la búsqueda de personas; provistos de sus equipos y con capacidad de autonomía para ocho días de trabajo. También el presidente Alvaro Uribe envió desde Colombia personal de rescate. De Argentina la presidenta Cristina Fernández llamó a la presidenta Bachelet y ofreció “toda la ayuda necesaria”, enviando de inmediato seis aviones con un hospital militar reubicable con 55 médicos, tres plantas purificadoras de agua y cuatro plantas generadoras de energía, mostrando su disposición para elevar en hasta seis veces los envíos de gas natural hacia el ducto chileno, para descomprimir los requerimientos de diesel del sector eléctrico, lo que se comenzó a hacer efectivo de inmediato.
Asimismo lo hizo el Jefe de Estado de Bolivia Evo Morales, quien dijo: “Vamos a compartir lo poco que tenemos con el pueblo chileno”, enviando la mitad de su sueldo, así como el de algunos de sus ministros que se adhirieron, y haciendo llegar 40 toneladas de agua embotellada, y anunciando una campaña de donación de sangre para Chile. Canadá hizo un aporte de 150 albergues de campaña. China, como Japón y Australia, concretó un aporte de 1 millón de dólares, y envió un hospital móvil, una planta para purificar agua y carpas de campaña. Corea del Sur envió un avión con personal médico y alimentos. La Comisión de la Unión Europea también de inmediato se puso a disposición de lo que requiriéramos en Chile a través de su vocero José Manuel Durao Barroso, haciendo un aporte inmediato de 4 millones de dólares. Y en especial el presidente de Francia Nicolas Sarkozy (que ofreció de inmediato 70 rescatistas y 12 perros de rastreo), el primer ministro de Gran Bretaña Gordon Brown así como la reina Isabel II. El secretario de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, expresó que Chile “cuenta con toda la cooperación” que esa organización pueda brindarle. De la misma forma, el gobierno de Israel puso de inmediato a disposición hospitales de campaña de avanzada, equipos purificadores de agua, puentes mecano e ingenieros civiles. Alemania envió especialistas en rescate, médicos y un experto en coordinar asistencia. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, arribó al país, expresando, primero que nada, profundas condolencias, y trayendo 10 millones de dólares, teléfonos satelitales, generadores eléctricos y otros objetos, expresando su afán de apoyo humanitario y técnico, junto a los organismos que tiene la ONU. De Rusia, enviaron dos aviones de transporte IL-76, con más de 50 toneladas de carga humanitaria, consistente en frazadas, tiendas de campaña para decenas de personas, generadores eléctricos, instrumentos de rescate, extractores y purificadores de agua. La ayuda internacional y la que se ha logrado de inmediato recabar en el mismo país con una teletón bajo el nombre de Chile ayuda a Chile organizada por Mario Kreutzberger (que juntó una parte de lo que se necesita), logrará en parte paliar las pérdidas de la catástrofe estimadas en principio en unos 30 mil millones de dólares.
Ya llegará el momento de hacer evaluaciones críticas, por ahora es necesario enfrentar la urgencia, pero es necesario anotar que los sistemas informáticos internos y la comunicación digital puso en jaque a servicios cruciales. Los teléfonos celulares fueron prácticamente nulos en las zonas de catástrofe: apenas luego de varias horas comenzaron a funcionar permitiendo comunicarse primero con las redes de telefonía fija; la explicación es simple: las radioestaciones y antenas repetidoras de celulares funcionan con energía eléctrica; al fallar la electricidad, el sistema contempla como mecanismo de respaldo el funcionamiento de bancos de batería, que en la realidad deben tener un tiempo determinado de duración, pero fue un tiempo mínimo o colapsaron casi de inmediato. Asimismo se pudo comprobar que la red de Internet inalámbrica se hizo fundamental en las primeras horas, cuando, junto a la infalible radiotelecomunicación, y la mensajería SMS que siguió activa, fueron la única forma de enterarnos de lo que estaba sucediendo más allá del impacto inmediato que sufríamos cada cual donde estábamos. La preeminencia de la red virtual ha hecho posible que el V Congreso de la Lengua Española a celebrarse en Chile en estos días, que marcaba el inicio del año cultural, pasa a ser históricamente el primer congreso realizado en forma virtual. Se encontraba en Chile el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, quien aceptando suspender las actividades presenciales del encuentro, programó junto a los organizadores en Chile, y Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes, subir a la web todas las conferencias plenarias, además de las publicaciones: los diccionarios de americanismos proyectados presentar, las ediciones conmemorativas de Gabriela Mistral y Pablo Neruda... Se comienza a subir a la red todo el trabajo realizado, para que queden divulgadas las actas y con acceso público al cibernauta, a partir de ahora mismo. Algo claro que aprendimos con este magno terremoto de 2010 es a impulsar la solidaridad digital, liberando la Wi-Fi en momentos difíciles mientras no se haga de uso común a todos. Aquí en Chile se esparció de inmediato la iniciativa de liberar el acceso a los routers con clave, para compartir el internet inalámbrico con quienes están desconectados, sugiriendo recomendaciones para hacer un uso racional de la web en el momento crítico, porque las redes también están en una situación de vulnerabilidad significativa, y se trata de que los recursos estén lo más disponibles posibles, evitando el tráfico de archivos pesados, así como evitar en lo posible entrar a internet con los teléfonos celulares, para no congestionar la red, en especial donde la señal es aún débil y donde la aparente mejor forma de comunicarse, si no es posible por voz, es a través de mensajes de texto.
© Waldemar Verdugo Fuentes.
13 de febrero de 2010
AÑO NUEVO EN CHINA.


SALVEMOS AL TIGRE.
Hoy se inicia el Año Nuevo en China, junto con la primera Luna nueva del año solar. Hacia el año 104 aC, los chinos comenzaron a medir y observar el comportamiento de las sombras proyectadas por una varilla vertical clavada en la tierra (gnomon). De esta manera no sólo lograban determinar el inicio de las estaciones, sino que estimaron la duración del año en 365,2502 días, una aproximación excelente para la época; el año 480 de nuestra era, el sabio Ju Chongzchi lo fijó en 365,2428 días, un exceso de tan sólo 52 segundos respecto el valor actual (que es de 365,2422). En el calendario de China, debido a la Luna y su movimiento cíclico, el primer día del año puede caer en cualquier lugar entre finales de enero y mediados de febrero, correspondiente este para ellos al año 4708, desde que el año 2600 antes de nosotros el Emperador Huang Ti introdujo el primer ciclo de su zodíaco, día en que, de acuerdo a su tradición, Buda citó a los animales, de los cuales sólo llegaron 12 y éstos recibieron como premio gobernar un año, es decir convertirse en signo astral e influir en la personalidad y el carácter de quienes nacen en ese periodo. Para los astrólogos chinos, este año corresponde al Tigre, un animal que simboliza poder: las personas nacidas bajo este signo son sinceras, afectuosas y generosas; poseen un maravilloso sentido del humor y les encanta ser el centro de atención; son seres independientes y arrogantes, tenaces, inteligentes, intuitivos, sutiles y tan suaves como agresivos. Si usted nació en el año 1914, 1926, 1938, 1950, 1962, 1974, 1986, 1998 o 2010, es un tigre y por su sagacidad, cuidado y reflexión, muy capaz de defender a los niños, amigos y seres queridos contra todos los enemigos. Así, este año se va a regir por la valentía y los retos; es un ciclo favorable para las actividades relacionadas con la infancia, la defensa de la Naturaleza y el activismo social, económico y ecológico. Sin duda un buen año para los negocios, el cambio, la novedad y la competencia. El ingreso del nuevo año será hoy a las 20:53 horas de Chile. En China será en doce horas más, cuando se inician los festejos que culminan 15 días después, con el cuerpo celeste lleno, día en que se celebra el Festival de los Faroles. Este año, la fecha tiene un significado especial, ya que también cae en el Día de San Valentín, día del amor y la amistad, por lo que es un día doblemente propicio para celebrarlo. Hoy, hablar de Oriente y Occidente es obsoleto; simbólicamente anotemos aquí que en todo el planeta la persona que nació bajo el signo del tigre que goza de mayor popularidad es Marilyn Monroe, conocida en los países de Oriente como “la muy honorable actriz del trasero movedizo”.
Según la leyenda hace miles de años existía un monstruo feroz llamado Nian que entre el primero y el décimo quinto día de cada mes lunar, bajaba de las montañas para comerse las personas. Durante esos días los lugareños permanecían encerrados en sus casas hasta que un anciano muy sabio pensó que el miedo de la gente era lo que potenciaba al monstruo y los convenció de combatirlo y espantarlo con el ruido de tambores, campanas, disfrazados de dragones, quemando bambú y explotando petardos. En una fría noche, el monstruo Nian, apareció otra vez y fue obligado a retroceder por las explosiones y los ruidos que toda la gente de la aldea generaba, corriendo hasta caer derrotado por las personas: toda su fiereza no fue suficiente ante un pueblo unido para combatirlo. Desde entonces, el pueblo chino ha mantenido esta bella tradición del festival de la primavera para celebrar el nuevo año y mantener los demonios alejados de sus casas.
Hay ahora supersticiones comunes en el planeta: Si te zumban los oídos o se te ponen las orejas calientes es que alguien está hablando mal de ti; levantarse con el pie izquierdo da mala suerte y ocasionarás tener un mal día; pisar mierda trae buena suerte; de los que tienen siempre suerte, se dice que han nacido con estrella, y los otros estrellados; si se ve volando un picaflor o colibrí se puede pedir un deseo, así como cuando se observa en el cielo una estrella fugaz, al soplar las velas del pastel de cumpleaños; un juramento no tiene valor si mientras lo haces cruzas los dedos; encontrar un trébol de cuatro hojas servirá como amuleto para la buena fortuna; si quiebras o te llegaras a mirar en un espejo roto, corres el riesgo de tener 7 años de mala suerte... también acciones orientales para celebrar el Año Nuevo se van haciendo universales en esta fecha, tal cual realizar pequeñas supersticiones como la limpieza de la casa, en que se ejerce el barrido de todos los rincones de la casa. Es importante señalar que para el pueblo chino el acto de barrer tiene una metodología importante: no se debe barrer la casa mañana, primer día del nuevo año, para que la buena fortuna no se vaya, haciéndolo hoy día de la siguiente forma: comenzando en la puerta, se barre la casa hacia el centro de la sala; el polvo o basura se coloca en una esquina y no se pisa ni se bota hasta el quinto día después del año nuevo. Si barremos la basura hacia el frente o fachada exterior de la casa podremos alejar un miembro de la familia y también botaremos la buena suerte. Se debe barrer siempre de la puerta principal hacia dentro y la basura sacarla por las puertas traseras de las casas. Si se barre mañana, se está barriendo la suerte de toda la familia. Tampoco es recomendable realizar quehaceres domésticos; así que debemos asegurarnos que sobre comida esta noche para no trabajar mañana en la cocina. Se debe esperar el nuevo año con toda la casa limpia y guardados los equipos de limpieza. Sábanas limpias en las camas y toallas en los baños con paños nuevos en la cocina.
La limpieza personal se debe enfatizar también, lavando hoy día cuidadosamente el cabello. No se deben usar ropa de color negro o blanco, ya que tradicionalmente son los colores de luto, lo que debería ser un día para usar el color rojo o para añadir pintura roja en algún lugar de la casa, simbolizando un impulso extra de la energía. Las naranjas son símbolos excelente de oro. Así que en muchos hogares habrá 8, 9, o 10 naranjas (el número de la prosperidad) ubicadas en un plato en un lugar céntrico de la casa, junto a platos de frutos secos o dulces para simbolizar abundancia y hogar fecundo. Coloque una nueva planta en el sector Este de su casa para simbolizar una buena salud y las relaciones familiares para el Año Nuevo. Otra superstición implica el uso de las palabras: deben abstenerse el lenguaje soez, hablar de mala suerte o palabras ofensivas, no mencionar la palabra muerte o morir. La primera persona que se conozca y las primeras palabras que se escuchen entre hoy y mañana son significativamente importantes en cuanto a lo que la suerte será para todo el año. Es inconveniente saludar a alguien en su cuarto porque en este día, incluso los enfermos deben ser vestidos y sentados en la sala. No hacer referencias al último año ya que todo debe enfocarse hacia el Año Nuevo y un nuevo principio. No utilizar cuchillos o tijeras el día del Año Nuevo porque esto puede cortar los hilos de la fortuna que puede traer el año. Al acercarse la medianoche en esta víspera del Año Nuevo, cada puerta en la casa, e incluso las ventanas, tienen que estar abiertas para permitir que el viejo año salga. En China se acostumbra a cenar en familia y permanecer despiertos para recibir el nuevo año, con comida a base de pescados y mariscos y se conversan acciones para mejorar la salud, bienestar, prosperidad y progreso.
El tigre es el segundo animal más poderoso de su calendario, que por cierto se encuentra al borde de la extinción (el más poderoso es el dragón, que está extinguido y ahora sólo habita en los recovecos de nuestra imaginación). La organización ecologista WWF (World Wildlife Fund) advirtió hace dos días que los tigres silvestres están a punto de desaparecer en Asia, a menos que la comunidad internacional actúe con rapidez para prevenir una pérdida calificada como “devastadora” para la biodiversidad de nuestro planeta. Investigadores de WWF dijeron que en la actualidad la población de tigres silvestres se estima en tan sólo 3 mil 200 ejemplares, mientras que a principios del siglo XX, las selvas asiáticas estaban pobladas por más de 100 mil tigres. No se dispone de cifras exactas sobre la población global de tigres, pero se estima que en la actualidad quedan tan sólo 50 ejemplares en las selvas de China, cerca de 15 ‘‘tigres de Bengala’’ viven en el Tíbet, hay 10 tigres indochinos en la provincia de Yunnan, y alrededor de 20 tigres siberianos, explicó Xie Yan, director del Capítulo China de la Sociedad para la Protección de la Fauna (WCS), quienes junto a los investigadores de la WWF, afirman que de no hacerse algo rápido se calcula que la especie se podría extinguir para el año 2022. La antigua costumbre en países de Oriente de utilizar partes del tigre en la medicina tradicional es uno de los grandes problemas en contra de la supervivencia de este felino. Vayan estas lineas como modesto llamado de atención para la supervivencia del tigre.
© Waldemar Verdugo Fuentes.
10 de diciembre de 2009
LA RISA Y EL LLANTO.
LLORAR DE RISA.
Es cierto que, en el reino animal, hasta donde se sabe, nada más los humanos reímos y lloramos. El llanto y la risa son saludables, afirma la ciencia, porque las lágrimas lubrican, desinfectan y nutren el organismo, y la risa oxigena la sangre y sirve como gimnasia a todo el cuerpo. A propósito, es divertido pensar que es imposible provocarse cosquillas a uno mismo, a diferencia de los otros animales, en que es común ver a un gato, un perro o un chimpancé super entretenidos jugando consigo mismos, felices. El soberbio escritor Friedrich Nietzsche (1844-1900) afirmaba que la risa la inventó la especie humana y conserva su exclusividad porque solo nosotros sufrimos en esta tierra tormentos de los más exquisitos. El niño llora cuando nace, sonríe a los seis días y ríe a las doce semanas, cuando empieza a comprender el mundo al que se incorporó. El monopolio de la risa coincide con nuestra posesión exclusiva del lenguaje, privilegios que en la evolución biológica aparecieron simultáneamente, explicándose la carcajada como una expresión verbal de euforia, quizás la primera voz secreta que rompió la barrera del sonido y nos inició en el manejo de la palabra y de los símbolos. Algo que revistió mucho valor en la selección natural de la especie por ser lo más común a la raza humana. Nada une más que la risa porque nos permite entender con el prójimo en un instante, abriendo la relación con los otros en la sociedad que prefiere y destaca a los individuos optimistas que la anima y tonifica, individualmente impregnando al organismo de una sensación de bienestar, hace tolerables las cargas pesadas iluminando cualquier expectativa. La risa compromete el organismo entero, por la acción que conmueve al diafragma y los músculos del tronco que juegan a manera de fuelle, acelerando la entrada y salida de aire, oxigenando la sangre, haciendo más eficiente la circulación, refrescándola, en forma similar al efecto de un ejercicio voluntario de gimnasia; al derramar la excitación nerviosa desencadena los reflejos musculares, glandulares y de otro orden, llegando a hacer saltar las lágrimas y, en el colmo de la convulsión, los flujos nasales. Sonoramente, la risa nos llama la atención en relación sólo comparable con el llanto.
Se dice que muy pocas personas pueden seguir realizando sus tareas habituales con la risa o el llanto como sonido de fondo. Los otros mamíferos, bajo el imperio de la emoción, pueden lamentarse y gritar doloridos, pero ninguno emite un sonido semejante a la risa o al llanto ni producen lágrimas. Algunos afirman que la hiena se ríe, pero como afirma el chiste, “con la vida que lleva” no tiene de qué reírse: el suyo es sólo un gruñido sin parentesco con la risa, un sello distintivo de lo humano, tal cual las lágrimas que producimos desde que nacemos y a las cinco o seis semanas de vida, naturalmente, más abundantes y de gotas más grandes en la mujer, cuya producción llega en ambos sexos a su máximo entre los seis y nueve años, atenuándose más adelante. Mientras más intensa es la crisis de llanto, con mayor fuerza se aprietan los párpados, enfrentando de esta forma la presión de los vasos sanguíneos más profundos del ojo: si no fuera así podrían romperse, tal cual en los accesos de tos, en el estornudo y aún en el bostezo. A través de las lágrimas que escurren hacia abajo por los conductos lacrimales, impedimos que se sequen las mucosas que recubren las fosas nasales y el árbol respiratorio, mucosas directamente expuestas al medio ambiente, al viento, al frío o el calor, gérmenes, partículas y gases, de los cuales nos defiende por medio de sus glándulas que forman una sábana de secreciones protectoras, que se secarían de no mediar el auxilio de las lágrimas, tan fundamentales como un chorro de aire. Además de facilitar los movimientos del ojo por lubricación y aportar a su nutrición proteínas, sales y azúcares disueltos, las lágrimas como las mucosas tienen propiedades bactericidas que detienen la multiplicación y destruyen los microbios, virtud que proviene de un elemento llamado lisozima, que en nosotros se encuentra en mayor abundancia que en cualquier otro mamífero superior; el sabio Alexander Fleming estudiaba esta substancia cuando descubrió y preparó la penicilina. Es evidente que la risa como el llanto, especialmente en los niños, mejoran nuestra probabilidad de subsistir.
En todo caso, en forma diferente a las lágrimas que pueden ser producto de un dolor perfectamente identificable, no existe una clave ni se sabe el origen de la risa: el filósofo latino Marco Tulio Cicerón se maravillaba de su poder y se preguntaba antes de Jesucristo: “¿Qué es la risa, de qué manera se suscita, dónde está, cómo existe y de qué manera estalla que deseándola cohibir no podamos, y cómo al mismo tiempo se apodera de los pulmones, de la boca, de las venas, del rostro...?” El británico G.K. Chesterton (1874-1936), que admiraba el maestro Borges, sostenía que sentir que se ríe de nosotros alguien al mismo tiempo inferior y más fuerte que uno, es espantoso. El político Winston Churchill (1874-1965) afirmaba que la imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser; la risa los consuela de lo que son. El humanista holandés Erasmo de Rotterdam (1466-1536), uno de los escritores más agudos y lógicos de su tiempo, autor de “Elogio de la locura”, sostenía que reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse de nada lo es de estúpidos. Para el ingenioso Oscar Wilde (1854-1900), como pensaba su contemporáneo Nietzsche, el mundo se ha reído siempre de sus propias tragedias, como único medio de soportarlas. El escritor italiano Pitigrilli (1893-1975), afirmaba que hacer reír no es un arte: es una ciencia. Los humoristas escriben sus mejores cosas cuando ya no son jóvenes, cuando la ponderación sustituye al ímpetu. Hay muchas clases de humor, como el cáustico del escritor francés Voltaire (1694-1778): “Bajo el título genérico de clérigo se designa a todo cristiano que se consagra al servicio de Dios y que se siente llamado a vivir sin trabajar a costa de los infelices que trabajan para vivir”. Existe el humor escéptico del crítico André Maurois (1885-1967): “La risa es una máscara para la tragedia. Todos los grandes humoristas son sus propios héroes y sus propias víctimas. El juez más severo de un buen humorista es él mismo: sabe que no encuentra lo que busca y sufre. Tener sentido del humor es ser espiritual contra uno mismo, es una máscara para esconder el dolor y, sobre todo, para esconder el cinismo profundo que la vida comunica a todos los hombres”. Existe el humor burlón del español Jacinto Benavente (1866-1954): cuando alguien le preguntó por qué calificaba de “extraordinaria” a cierta señora bastante mal educada, respondió: “Por la misma razón que usted llama a su reloj ‘extra-plano’”. Existe el humor crítico que ejerció el gran norteamericano Mark Twain (1835-1910), quien afirmaba: “La buena crianza consiste en ocultar lo mucho que nos preocupamos de nosotros mismos y lo poco que nos preocupamos de los demás”, y el humor cínico del citado Oscar Wilde: “Hoy es muy peligroso para un marido tener atenciones para su esposa en público: esto hace siempre pensar a la gente que le pega cuando están solos”. Para el sabio chino de ilustre memoria Lyn Yutang (1895-1976), la función química del humor es ésta: cambiar el carácter de nuestros pensamientos. Pero lo cierto es que nadie ha explicado lógicamente por qué ríe el hombre. El escritor español Jardiel Poncela (1901-1952) afirmaba que intentar definir la risa producto del humor es como pretender pinchar una mariposa con un palo de telégrafo. Hay filósofos que han concluido definiciones para la risa como la del neozelandés David Hector Monro, en su estudio “Theories of Humor" publicado a finales de la década de 1970: “Divertido es aquello de que nos reímos. Nos reímos porque hemos visto o escuchado algo divertido. Eso parece que es todo lo que se puede decir”. Y elabora una lista de diez circunstancias que resultan divertidas para el ser humano: cualquiera alteración o rompimiento de lo habitual de las cosas (tomar sopa con un tenedor); los actos o acciones prohibidas por las reglas de educación aceptadas (eructar en público); cualquier acto indecente (en Chile hacer un “Pato Yáñez”, gesto de ofrecer con las dos manos los genitales al respetable público, jeje); adecuar a una situación lo que corresponde a otra (innumerables ejemplos en el cine de grandes bufos como Buster Keaton); cualquier disfraz o comportamiento como lo que no se es (los hombres cubiertos con una lona semejando un caballo que nunca falla en un circo); los juegos de palabras (no es lo mismo un metro de encaje negro que...); los absurdos o necedades (el cómico afirmado en la muralla de un edificio, alguien para burlarse le pregunta: ¿estás sosteniendo el edificio?, el hombre deja de afirmarse, se retira algunos pasos y el edificio se viene al suelo); cualquiera desgracia menor (la persona que resbala en la cáscara de plátano); cualquier falta de conocimiento o habilidad (ver a alguien golpearse el dedo con un martillo), y los insultos irónicos o las agresiones ingeniosas. También estipula principios que pueden aplicarse a todas las formas de humor, como la frescura o sorpresa (chiste repetido sale podrido) y lo disparatado de una situación que introduce en un contexto lo que pertenece a otro.
La ausencia de risa revela preocupación, cansancio, aflicción, quebranto físico o sentimental; su presencia restablece cierto equilibrio del hombre en su transcurrir por la tensa cuerda de la vida, condenado a ser un producto de la cultura, pero no totalmente cultural; a ser un producto de la naturaleza, pero no totalmente natural. Es difícil definir la risa con palabras obvias, repetidas porque las tenemos entre labios en cualquier instante, sin temor a decir cabezas de pescado; cuando se habla aquí de expresiones humanas que tienen que ver con lo que traemos de siempre, lo sin vuelta que darle, y con la habilidad de burlar todos los esfuerzos con su aire de impertinente desafío filosófico que también despertó la curiosidad del gran Aristóteles, quien sólo pudo concluir que lo ridículo constituye un elemento de lo cómico. El doctor Sigmund Freud (1856-1939) sostenía que la risa es un alivio contra la estrictez de la censura ambiente; el padre del sicoanálisis transportó la contradicción básica de la vida a las profundidades de la psiquis humana, sosteniendo que allí el conflicto entre las fuertes exigencias animales de la naturaleza y las instrucciones civilizadoras del ego y del super ego, antes de Freud los llamados consciente y subconsciente, estos conflictos afloran disfrazados con humor prohibido como los chistes sobre el sexo y la hostilidad; así, para él la vida constituye una lucha entre la represión impuesta por el medio y los deseos naturales del inconsciente: nos reímos al conseguir eludir al censor y por el mero alivio que produce la liberación de la enorme energía reprimida en nuestro interior. Para el filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860), la risa es el aliado intrépido del hombre en la batalla contra esa gobernante estricta, incansable, perturbadora, que es la “razón”; en un fragmento de su “Teoría de la risa” escribe: "La causa de lo risible está siempre en la subsunción o inclusión paradójica, y por tanto inesperada, de una cosa en un concepto que no le corresponde, y la risa indica que de repente se advierte la incongruencia entre dicho concepto y la cosa pensada, es decir, entre la abstracción y la intuición. Cuanto mayor sea esa incompatibilidad y más inesperada en la concepción del que ríe, tanto más violenta será la risa. Por consiguiente, para producir la risa se necesita siempre un concepto y una cosa particular, un objeto o acto que puede ser incluido en él y representado por él, pero que bajo otro aspecto más importante no entra en él y difiere de modo sorprendente de todo lo que ordinariamente se incluye en tal concepto."
Se reconocen varias reglas para llegar a la risa, pero la principal es una: sonreír, aún en medio de la tempestad insinuar una sonrisa, que es un poderoso medio para irradiar lo magnífico de Dios en el hombre. La mirada, la expresión de la cara no son otra cosa que corrientes de nuestra energía dinámica que de inmediato alcanza a los que nos rodean, porque nuestro rostro expresa el alma individual. La sonrisa es una energía anímica puesta en acción. Por eso una sonrisa es instrumento infalible en su poder de entrar en los corazones de los individuos. La sonrisa es la frontera entre la amistad o el rechazo, y una expresión que se cree que perciben en general todos los animales inferiores al hombre, porque produce naturalmente una energía que desconocemos brotada de un gesto de nuestro cuerpo, y que algunos relacionan con la energía del corazón (que alimenta nuestros pensamientos) sea de la calidad que sea, con el poder de entrar en contacto con las energías anímicas de los corazones de las otras personas. Al fin que es a través de la actitud del corazón como expresamos a los demás la calidad de nuestro pensamiento y estado anímico. A través del corazón es como recibimos y sentimos lo que otros nos transmiten; en una reunión los corazones se ponen en contacto a través de la mirada, la expresión de la cara y los gestos corporales, entre los cuales la risa es el más universal: el resto viene después. La risa es verdadera, no existe la risa falsa, porque levanta de inmediato una barrera perceptible a los espíritus humanos, especialmente en la infancia y al final de la vida. El hombre-niño y el hombre-anciano nunca son intimidades por una sonrisa falsa. Mágicamente, se dice que una persona que ríe por el deseo del corazón, puede curar a cualquiera de cualquier mal por el sólo acto de presencia. Porque la risa despliega la fuerza del amor (tal es su secreto).
© Waldemar Verdugo Fuentes.
(Fragmento de "Nuestra Humanidad", escritos sueltos)
Es cierto que, en el reino animal, hasta donde se sabe, nada más los humanos reímos y lloramos. El llanto y la risa son saludables, afirma la ciencia, porque las lágrimas lubrican, desinfectan y nutren el organismo, y la risa oxigena la sangre y sirve como gimnasia a todo el cuerpo. A propósito, es divertido pensar que es imposible provocarse cosquillas a uno mismo, a diferencia de los otros animales, en que es común ver a un gato, un perro o un chimpancé super entretenidos jugando consigo mismos, felices. El soberbio escritor Friedrich Nietzsche (1844-1900) afirmaba que la risa la inventó la especie humana y conserva su exclusividad porque solo nosotros sufrimos en esta tierra tormentos de los más exquisitos. El niño llora cuando nace, sonríe a los seis días y ríe a las doce semanas, cuando empieza a comprender el mundo al que se incorporó. El monopolio de la risa coincide con nuestra posesión exclusiva del lenguaje, privilegios que en la evolución biológica aparecieron simultáneamente, explicándose la carcajada como una expresión verbal de euforia, quizás la primera voz secreta que rompió la barrera del sonido y nos inició en el manejo de la palabra y de los símbolos. Algo que revistió mucho valor en la selección natural de la especie por ser lo más común a la raza humana. Nada une más que la risa porque nos permite entender con el prójimo en un instante, abriendo la relación con los otros en la sociedad que prefiere y destaca a los individuos optimistas que la anima y tonifica, individualmente impregnando al organismo de una sensación de bienestar, hace tolerables las cargas pesadas iluminando cualquier expectativa. La risa compromete el organismo entero, por la acción que conmueve al diafragma y los músculos del tronco que juegan a manera de fuelle, acelerando la entrada y salida de aire, oxigenando la sangre, haciendo más eficiente la circulación, refrescándola, en forma similar al efecto de un ejercicio voluntario de gimnasia; al derramar la excitación nerviosa desencadena los reflejos musculares, glandulares y de otro orden, llegando a hacer saltar las lágrimas y, en el colmo de la convulsión, los flujos nasales. Sonoramente, la risa nos llama la atención en relación sólo comparable con el llanto.
Se dice que muy pocas personas pueden seguir realizando sus tareas habituales con la risa o el llanto como sonido de fondo. Los otros mamíferos, bajo el imperio de la emoción, pueden lamentarse y gritar doloridos, pero ninguno emite un sonido semejante a la risa o al llanto ni producen lágrimas. Algunos afirman que la hiena se ríe, pero como afirma el chiste, “con la vida que lleva” no tiene de qué reírse: el suyo es sólo un gruñido sin parentesco con la risa, un sello distintivo de lo humano, tal cual las lágrimas que producimos desde que nacemos y a las cinco o seis semanas de vida, naturalmente, más abundantes y de gotas más grandes en la mujer, cuya producción llega en ambos sexos a su máximo entre los seis y nueve años, atenuándose más adelante. Mientras más intensa es la crisis de llanto, con mayor fuerza se aprietan los párpados, enfrentando de esta forma la presión de los vasos sanguíneos más profundos del ojo: si no fuera así podrían romperse, tal cual en los accesos de tos, en el estornudo y aún en el bostezo. A través de las lágrimas que escurren hacia abajo por los conductos lacrimales, impedimos que se sequen las mucosas que recubren las fosas nasales y el árbol respiratorio, mucosas directamente expuestas al medio ambiente, al viento, al frío o el calor, gérmenes, partículas y gases, de los cuales nos defiende por medio de sus glándulas que forman una sábana de secreciones protectoras, que se secarían de no mediar el auxilio de las lágrimas, tan fundamentales como un chorro de aire. Además de facilitar los movimientos del ojo por lubricación y aportar a su nutrición proteínas, sales y azúcares disueltos, las lágrimas como las mucosas tienen propiedades bactericidas que detienen la multiplicación y destruyen los microbios, virtud que proviene de un elemento llamado lisozima, que en nosotros se encuentra en mayor abundancia que en cualquier otro mamífero superior; el sabio Alexander Fleming estudiaba esta substancia cuando descubrió y preparó la penicilina. Es evidente que la risa como el llanto, especialmente en los niños, mejoran nuestra probabilidad de subsistir.
En todo caso, en forma diferente a las lágrimas que pueden ser producto de un dolor perfectamente identificable, no existe una clave ni se sabe el origen de la risa: el filósofo latino Marco Tulio Cicerón se maravillaba de su poder y se preguntaba antes de Jesucristo: “¿Qué es la risa, de qué manera se suscita, dónde está, cómo existe y de qué manera estalla que deseándola cohibir no podamos, y cómo al mismo tiempo se apodera de los pulmones, de la boca, de las venas, del rostro...?” El británico G.K. Chesterton (1874-1936), que admiraba el maestro Borges, sostenía que sentir que se ríe de nosotros alguien al mismo tiempo inferior y más fuerte que uno, es espantoso. El político Winston Churchill (1874-1965) afirmaba que la imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser; la risa los consuela de lo que son. El humanista holandés Erasmo de Rotterdam (1466-1536), uno de los escritores más agudos y lógicos de su tiempo, autor de “Elogio de la locura”, sostenía que reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse de nada lo es de estúpidos. Para el ingenioso Oscar Wilde (1854-1900), como pensaba su contemporáneo Nietzsche, el mundo se ha reído siempre de sus propias tragedias, como único medio de soportarlas. El escritor italiano Pitigrilli (1893-1975), afirmaba que hacer reír no es un arte: es una ciencia. Los humoristas escriben sus mejores cosas cuando ya no son jóvenes, cuando la ponderación sustituye al ímpetu. Hay muchas clases de humor, como el cáustico del escritor francés Voltaire (1694-1778): “Bajo el título genérico de clérigo se designa a todo cristiano que se consagra al servicio de Dios y que se siente llamado a vivir sin trabajar a costa de los infelices que trabajan para vivir”. Existe el humor escéptico del crítico André Maurois (1885-1967): “La risa es una máscara para la tragedia. Todos los grandes humoristas son sus propios héroes y sus propias víctimas. El juez más severo de un buen humorista es él mismo: sabe que no encuentra lo que busca y sufre. Tener sentido del humor es ser espiritual contra uno mismo, es una máscara para esconder el dolor y, sobre todo, para esconder el cinismo profundo que la vida comunica a todos los hombres”. Existe el humor burlón del español Jacinto Benavente (1866-1954): cuando alguien le preguntó por qué calificaba de “extraordinaria” a cierta señora bastante mal educada, respondió: “Por la misma razón que usted llama a su reloj ‘extra-plano’”. Existe el humor crítico que ejerció el gran norteamericano Mark Twain (1835-1910), quien afirmaba: “La buena crianza consiste en ocultar lo mucho que nos preocupamos de nosotros mismos y lo poco que nos preocupamos de los demás”, y el humor cínico del citado Oscar Wilde: “Hoy es muy peligroso para un marido tener atenciones para su esposa en público: esto hace siempre pensar a la gente que le pega cuando están solos”. Para el sabio chino de ilustre memoria Lyn Yutang (1895-1976), la función química del humor es ésta: cambiar el carácter de nuestros pensamientos. Pero lo cierto es que nadie ha explicado lógicamente por qué ríe el hombre. El escritor español Jardiel Poncela (1901-1952) afirmaba que intentar definir la risa producto del humor es como pretender pinchar una mariposa con un palo de telégrafo. Hay filósofos que han concluido definiciones para la risa como la del neozelandés David Hector Monro, en su estudio “Theories of Humor" publicado a finales de la década de 1970: “Divertido es aquello de que nos reímos. Nos reímos porque hemos visto o escuchado algo divertido. Eso parece que es todo lo que se puede decir”. Y elabora una lista de diez circunstancias que resultan divertidas para el ser humano: cualquiera alteración o rompimiento de lo habitual de las cosas (tomar sopa con un tenedor); los actos o acciones prohibidas por las reglas de educación aceptadas (eructar en público); cualquier acto indecente (en Chile hacer un “Pato Yáñez”, gesto de ofrecer con las dos manos los genitales al respetable público, jeje); adecuar a una situación lo que corresponde a otra (innumerables ejemplos en el cine de grandes bufos como Buster Keaton); cualquier disfraz o comportamiento como lo que no se es (los hombres cubiertos con una lona semejando un caballo que nunca falla en un circo); los juegos de palabras (no es lo mismo un metro de encaje negro que...); los absurdos o necedades (el cómico afirmado en la muralla de un edificio, alguien para burlarse le pregunta: ¿estás sosteniendo el edificio?, el hombre deja de afirmarse, se retira algunos pasos y el edificio se viene al suelo); cualquiera desgracia menor (la persona que resbala en la cáscara de plátano); cualquier falta de conocimiento o habilidad (ver a alguien golpearse el dedo con un martillo), y los insultos irónicos o las agresiones ingeniosas. También estipula principios que pueden aplicarse a todas las formas de humor, como la frescura o sorpresa (chiste repetido sale podrido) y lo disparatado de una situación que introduce en un contexto lo que pertenece a otro.
La ausencia de risa revela preocupación, cansancio, aflicción, quebranto físico o sentimental; su presencia restablece cierto equilibrio del hombre en su transcurrir por la tensa cuerda de la vida, condenado a ser un producto de la cultura, pero no totalmente cultural; a ser un producto de la naturaleza, pero no totalmente natural. Es difícil definir la risa con palabras obvias, repetidas porque las tenemos entre labios en cualquier instante, sin temor a decir cabezas de pescado; cuando se habla aquí de expresiones humanas que tienen que ver con lo que traemos de siempre, lo sin vuelta que darle, y con la habilidad de burlar todos los esfuerzos con su aire de impertinente desafío filosófico que también despertó la curiosidad del gran Aristóteles, quien sólo pudo concluir que lo ridículo constituye un elemento de lo cómico. El doctor Sigmund Freud (1856-1939) sostenía que la risa es un alivio contra la estrictez de la censura ambiente; el padre del sicoanálisis transportó la contradicción básica de la vida a las profundidades de la psiquis humana, sosteniendo que allí el conflicto entre las fuertes exigencias animales de la naturaleza y las instrucciones civilizadoras del ego y del super ego, antes de Freud los llamados consciente y subconsciente, estos conflictos afloran disfrazados con humor prohibido como los chistes sobre el sexo y la hostilidad; así, para él la vida constituye una lucha entre la represión impuesta por el medio y los deseos naturales del inconsciente: nos reímos al conseguir eludir al censor y por el mero alivio que produce la liberación de la enorme energía reprimida en nuestro interior. Para el filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860), la risa es el aliado intrépido del hombre en la batalla contra esa gobernante estricta, incansable, perturbadora, que es la “razón”; en un fragmento de su “Teoría de la risa” escribe: "La causa de lo risible está siempre en la subsunción o inclusión paradójica, y por tanto inesperada, de una cosa en un concepto que no le corresponde, y la risa indica que de repente se advierte la incongruencia entre dicho concepto y la cosa pensada, es decir, entre la abstracción y la intuición. Cuanto mayor sea esa incompatibilidad y más inesperada en la concepción del que ríe, tanto más violenta será la risa. Por consiguiente, para producir la risa se necesita siempre un concepto y una cosa particular, un objeto o acto que puede ser incluido en él y representado por él, pero que bajo otro aspecto más importante no entra en él y difiere de modo sorprendente de todo lo que ordinariamente se incluye en tal concepto."
Se reconocen varias reglas para llegar a la risa, pero la principal es una: sonreír, aún en medio de la tempestad insinuar una sonrisa, que es un poderoso medio para irradiar lo magnífico de Dios en el hombre. La mirada, la expresión de la cara no son otra cosa que corrientes de nuestra energía dinámica que de inmediato alcanza a los que nos rodean, porque nuestro rostro expresa el alma individual. La sonrisa es una energía anímica puesta en acción. Por eso una sonrisa es instrumento infalible en su poder de entrar en los corazones de los individuos. La sonrisa es la frontera entre la amistad o el rechazo, y una expresión que se cree que perciben en general todos los animales inferiores al hombre, porque produce naturalmente una energía que desconocemos brotada de un gesto de nuestro cuerpo, y que algunos relacionan con la energía del corazón (que alimenta nuestros pensamientos) sea de la calidad que sea, con el poder de entrar en contacto con las energías anímicas de los corazones de las otras personas. Al fin que es a través de la actitud del corazón como expresamos a los demás la calidad de nuestro pensamiento y estado anímico. A través del corazón es como recibimos y sentimos lo que otros nos transmiten; en una reunión los corazones se ponen en contacto a través de la mirada, la expresión de la cara y los gestos corporales, entre los cuales la risa es el más universal: el resto viene después. La risa es verdadera, no existe la risa falsa, porque levanta de inmediato una barrera perceptible a los espíritus humanos, especialmente en la infancia y al final de la vida. El hombre-niño y el hombre-anciano nunca son intimidades por una sonrisa falsa. Mágicamente, se dice que una persona que ríe por el deseo del corazón, puede curar a cualquiera de cualquier mal por el sólo acto de presencia. Porque la risa despliega la fuerza del amor (tal es su secreto).
© Waldemar Verdugo Fuentes.
(Fragmento de "Nuestra Humanidad", escritos sueltos)
26 de octubre de 2009
PERSPECTIVA DE LA NO-VIOLENCIA.
PERSPECTIVA DE LA NO-VIOLENCIA.
Por Waldemar Verdugo.
La no-violencia es una fuerza cargada de energía positiva. Una fuerza revaluada en el siglo XX de la mano de personas como Mohandas Karamchand Gandhi y Martin Luther King, expresada en una forma concreta de actuar saliendo al camino cruzando posiciones que parecían infranqueables, iniciando una vía común para enfrentar el problema agudo de la violencia francamente instalada en nuestra sociedad. Hemos heredado un mundo de violencia. La condición natural pareciera justificar esta herencia, ya que nada es posible alcanzar en ningún plano de la vida sin tensión y lucha. Nuestro instinto de conservación nos inclina generalmente a la paz, pero la historia es una cadena de violencia que contradice ese espíritu vital, que ha estado enhebrado por procesos económicos, sociales y políticos marcados por la violencia. Para una mentalidad cristiana, la incongruencia es evidente. Sin embargo, las tesis violentistas son seductoras, especialmente para la juventud, que luego advierte que los logros más valiosos han sido productos de negociaciones en tiempos de paz, porque las armas están en poder de los más poderosos, que no son, precisamente, los trabajadores y el hombre nuestro de cada día. Transformar los métodos de lucha violentos por no-violentos es transformar al hombre adentro, porque significa destruir el modelo primitivo de conducta basado en responder violencia con violencia, lo que es un modelo instintivo que debe transformarse en un modelo lógico con sus raíces en la historia evolutiva del hombre, desde donde brotan cada vez más. La lucha no-violenta exige una base metafísica, porque exige una disposición de completa convicción de que los resultados serán mejores si no respondemos mal con mal, posición orientada como manifestación personal de la creencia en una verdad trascendente.
Las raíces de la no-violencia están instaladas muy atrás en la historia. Desde la sociedad ateniense hasta la sociedad medieval estructurada de acuerdo a los principios cristianos, se puede reconocer una trayectoria cantando a la no-violencia, siendo la ley del amor universal la base racional del mundo clásico en todo el planeta, de acuerdo a los libros sagrados que conocemos de las diversas religiones, en que, por ejemplo, el hinduismo basa toda su fuerza de búsqueda de la verdad a través de la no-violencia, reivindicada cada vez más ahora cuando iniciamos un nuevo milenio y podemos observar con madurez que nos estremece los desastres causados en el pasado inmediato, por ejemplo, considerando los resultados de dos conflictos bélicos mundiales cuyos ecos aún arrastramos. Ahora cuando estamos asistiendo a una transformación de la mano del gran mestizaje que trae la red que tejemos virtualmente por Internet comunicado todo el mundo, en que la muchedumbre humana si bien fue precipitada muchas veces por caminos de violencia repugnante, de por sí innecesaria y, por eso, ilegítima, parece encaminarse con naturalidad hacia sus propias fuentes espirituales de rescatar lo vivo sobre todas las cosas, que es más atrayente de acuerdo a lo que vemos tras la ventana abierta que tenemos en la pantalla virtual.
Hasta ahora, las sociedades humanas eran cerradas, luchando cada una por su subsistencia y por extender su dominio sobre otras. Ahora, el derribamiento cada vez más extendido de fronteras y los tratados pioneros de libre comercio entre las regiones, nos acercan cada vez más a buscar soluciones comunes que se harán un día universales. En este sentido, por ejemplo, la violencia de las guerras dejarán de ser “naturales” por las necesidades de proteger territorio o apropiarse de bienes ajenos. El gran mestizaje humano nos hará cada vez más civilizados, hasta crear las condiciones necesarias para acabar con la violencia de nuestra sociedad. Para muchos estudiosos la guerra ha sido un fenómeno normal en las relaciones entre los pueblos, pero lo cierto es que fueron el resultado del afán de los gobernantes (reyes, dictadores, gobiernos democráticos o de izquierda o de derecha) de aumentar su poder político y riquezas, inspirados por la llamada tentación del poder, mal que suelen sufrir los políticos, y que en la práctica ha ocasionado catástrofes y muertes de pueblos enteros. Violencia precipitada que no sólo ha sido utilizada entre los pueblos, porque los mismos malos gobernantes, a veces ilegítimos, emplearon sus armas contra su mismo pueblo, por el mismo afán de poder o porque correspondía a las costumbres, que la comunicación actual suaviza cada vez más, cuando podemos saber exactamente en qué punto del planeta se produce una matanza pudiendo intervenir cada vez la sociedad humana conectada de hoy. Lo que parecía natural en ciertas partes del planeta a comienzos del siglo XX ahora nos parecen una barbaridad, en cien años las cosas cambiaron radicalmente. Es el caso de la pena de muerte, por ejemplo, para los considerados criminales, que era considerado un castigo natural y necesario, y que hoy es repudiada como algo indigno de una sociedad civilizada. Por supuesto que las conquistas de la civilización cambian, evolucionan, y que la lucha contra la violencia es algo de siempre y de cada época. Que los regímenes totalitarios modernos han instaurado nuevos métodos de crueldad más refinados que los del pasado y por lo menos tan inhumanos, como el enriquecimiento ilícito en desmedro de cubrir las necesidades de las gentes, males que subsistirán hasta que no hayamos crecido de tal forma, que seamos capaces de lograr una transformación más radical, la que anuncia la red virtual.
Hasta ahora “dominación” ha significado explotación y violencia, resultando crueldad del más fuerte contra el más débil, en una escalada que va de la esclavitud al régimen feudal y a la burguesía tradicional y económica, quizás regímenes inevitables en la historia de la evolución social, en que también hubo amos, reyes y patrones que trataron a sus súbditos humanamente, por eso podemos citarlo ahora. Pero, resabios de violencia institucionalizada están aún vivos. Hay que reconocer que existen aún Estados o estructuras sociales que no corresponden a la evolución de las necesidades de las fuerzas sociales y actúan solo perpetuando privilegios de minorías oligárquicas, que explotan a los grupos dominados, lo que, visto desde ciertos puntos de vista, es aún la tónica mundial dominante, en que es impensable la expresión política independiente de la religión, porque si un político se retrata como un ateo está apelando al aspecto religioso de la sociedad. Todos los grandes pensadores religiosos han tenido también una clara idea política. Si pensamos en figuras tan enormes de la humanidad como Jesucristo, parece indisoluble la política de la religión. Su ideario político era: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, sublime inspiración: ¿para qué decir más ahora? Cercano a nuestra época, otro gran revolucionario como fue Mohandas Karamchand Gandhi (al que en India nombraban Mahatma, que significa Alma Grande, como quedó en la historia universal) originó su vida en la religión hindú y expresó políticamente la no-violencia como destino de su obra, en magnífica fusión. El Mahatma Gandhi (1869-1948) en su libro “Historia de mis experiencias con la verdad” expresa que es también el amor ("ahimsa") su arma política, y se nos aparece totalmente dominado por aquel sentimiento de bondad y de afectuosa dulzura que es la nota dominante de su pensamiento. El padre de Gandhi era funcionario estatal de grado elevado y su madre conservaba una fe religiosa apasionada y operante que se remontaba a las antiguas y sagradas tradiciones brahmánicas e hindúes. Después de haber seguido en su patria un curso regular de estudios y cuando tenía cerca de veinte años, se traslada a Londres por tres años donde perfecciona estudios jurídicos. Trasladado en 1893 al África meridional, se dedicó a realizar la obra de redención y de elevación moral y social de muchos millares de indios allí residentes. Numerosas y variadas fueron sus obras; instituyó colonias agrícolas y hospitales, y, sobre todo desde entonces, trató de eliminar las castas y religiones que dividían a su pueblo. En sus relaciones y en sus inevitables choques con las autoridades gubernativas de Sudáfrica inauguró un método de lucha, o mejor de resistencia que mantenía el respeto a la persona humana y evitaba la revuelta armada; y ya en África, en 1906, puso en práctica el "satyagraha" ("obstinación por la verdad"), conocido con el nombre de "resistencia pasiva" y parte del ideario político de los actuales movimientos no violentos de la actualidad. Regresó a finales de 1914 a la India, y a partir de este año, Gandhi fue prácticamente el jefe del movimiento nacionalista, enarbolando al principio la simple "autonomía", que toma su base de la "autonomía económica" a la que se llega mediante la "no colaboración" y después con la "desobediencia civil", que pasa a ser en fin el símbolo de la "independencia nacional" ("svaraj"). Actuó políticamente siguiendo medios que estaban en neto contraste con la práctica dominante, consideró despreciable el principio según el cual el fin justifica los medios, principio que desde muchos siglos antes se exaltaba y ponía en práctica común. En un intento de conseguir la paz religiosa de toda India, la vida de Gandhi en su país muestra una ininterrumpida serie de episodios durante los cuales continuó su actividad política, con pausas más o menos largas pasadas en duras prisiones. Sus repetidos y dolorosos ayunos (realizó dieciséis, el último de ellos pocos días antes de su fin ) eran la prueba de una completa entrega a su causa y consiguieron la devoción de los trabajadores; su palabra apasionada los entusiasmaba, sus plegarias y sus invocaciones recitadas en público, conmovían y arrebataban al auditorio.
El Mahatma Gandhi era cercano religiosamente al cristianismo, porque consideraba que era natural el orden sobrenatural, y lo considera base de creencia necesaria fundamental incluso para el hombre que actúa formalmente correcto. Como lo plantea el doctor Jesús Ginés Ortega: “Poseer a Dios es la gran preocupación de Gandhi, que entiende dicha “posesión” como algo individual pero también social. Si Gandhi ora, no lo hace sólo pensando en una intimidad contemplativa que lo limita en el goce personal. Por el contrario, su oración es una comunicación con el mundo a través de Dios. Es, como él mismo lo reconoce, su propia respiración. No concibe que haya alguien verdaderamente sensato y equilibrado que pretenda vivir por su cuenta y riesgo sin tener en cuenta a Dios. Ese tal es como un barco a la deriva, sin timón, es un hombre que vive sin principios. Cuando Gandhi se refiere a la religión, en términos genéricos, no se refiere a una religión en concreto. Para él la religión trasciende cualesquiera diferencia específica. Pues religión no quiere decir sectarismo, sino creencia en un orden moral que gobierna al Universo, que trasciende al hinduismo, al islamismo, al cristianismo, que no tiene sustituto posible. Ella los armoniza y les da auténtica vida, concluyendo que una religión que está en conflicto con las leyes fundamentales de la economía, es mala. Una religión que no tiene para nada en cuenta las cuestiones de índole práctica y no ayuda a resolverlas, no es una religión”. Este sentido fundamental del Mahatma Gandhi lo lleva a construir una de las bases de su convivencia ciudadana entre todos aquellos hombres de buena voluntad, sin obligarlos a participar del mismo credo religioso. Principio de tolerancia que le nace a Gandhi de la misma religión: “Si obedeces a la ley del amor, no odiaremos ni al hermano irreligioso... Si me pidieran definir el dogma del hinduismo, diría simplemente que es buscar la verdad por medios no violentos, una fe abierta a todas las posibilidades metafísicas y éticas del hombre”. Percibiendo en este principio las palabras de Jesucristo a la samaritana, cuando le dice que llega el tiempo en que a Dios no se le adora en un templo, sino en “espíritu y verdad”. Digamos que fue enorme la admiración de Gandhi por Jesucristo, a quien llega a considerar como modelo supremo, el príncipe de los políticos, el más grande economista de su tiempo, un no colaboracionista, el más activo de los resistentes no violentos de la humanidad.
“¿Qué es la verdad?”, se pregunta Gandhi, para responderse a sí mismo: “Es una pregunta difícil. La he resuelto diciendo que es lo que nos dicta la voz interior”. Para él cada hombre es él y su interioridad, donde se le revela un aspecto del misterio global de la verdad. Así, nadie puede ser intérprete total del ser, porque todos somos partícipes, protagonistas y antagonistas al mismo tiempo. Por eso anuncia como regla de oro la “mutua tolerancia”, porque la verdad suprema es compartida por todos, pues en todas las religiones hay una sincera búsqueda así como una conciencia de revelación verdadera, que sólo en la unión convergente brota el ser total, la sustancia verdadera humana; que no es un pensamiento abstracto, desarraigado de la realidad, por el contrario, es la reencarnación del hombre concreto donde adquiere su relieve y valor formado de comportamiento y acción, de carne y espíritu. El pilar fundamental de Gandhi, por supuesto, viene del antiguo hinduismo, uno de cuyos grandes principios es el llamado “Ahimsa”, lo que está privado de hacer el mal; no dañar vida alguna; no usar la violencia, principio también afirmado particularmente por Buda. Para Gandhi: “La no-violencia es mi primer artículo de fe; es también el último artículo de mi credo. En que la libertad del mundo, forma ciertamente, parte de la búsqueda de la verdad”. En que la fe es una roca firme donde se arraigan la totalidad de los pensamientos y acciones del hombre no-violento. Porque lo que es imposible o enormemente difícil para el hombre, la fe en Dios lo hace posible, y para mantener una estrecha relación con Dios, es necesaria la oración, que no es una simple petición: “Es una aspiración del alma”, por eso se trata de practicar esta fe de corazón, aunque sea sin palabras. Porque el silencio no es un vacío sino pura plenitud estratégica revolucionaria que insinúa hablar sólo cuando las palabras sean tan dulces como el silencio, instando a sus interlocutores a buscar por sí mismo la respuesta adecuada en su propia reflexión. La obra de transformación social, política y económica la presenta así Gandhi también como una obra de relación espiritual con Dios a través de una relación respetuosa con el semejante.
Hace muchos años, en Buenos Aires acompañé al maestro Jorge Luis Borges a cobrar unos derechos de autor que le debían en una editorial. Le pagaron con un cheque que fuimos a cambiar al banco y luego volvimos a su departamento en la calle Maipú; él tenía la costumbre de dejar dinero entre las páginas de sus libros ubicados escrupulosamente en la biblioteca, que no era una habitación en especial de su casa, sino anaqueles en las paredes, donde una mesa sencilla diaria en un rincón de la sala le servía de comedor, porque él vivía muy sobriamente. Entonces estaba viva aún su madre, doña Leonor Acevedo de Borges, a quien conocí dos años antes de que se devolviera a la distancia y era una anciana muy dulce: ambos eran atendidos por la señora Epifanía Uveda de Robledo, a quien los Borges llamaban “Fanny” de cariño, luego de haberlos servido más de treinta años; era también quien atendía los almuerzos familiares, cuando le visitaban Norah Borges, hermana del escritor, y su familia; y era quien atendía a quienes, como quien esto escribe, llegaban a verlo. Debo decir que muchas veces tomé desayuno o almorcé con el maestro Borges atendido con la excelente disposición que la señora Fanny siempre tenía: vaya en su agradecimiento este recuerdo. El maestro Borges me hizo mejor, yo tenía veinte años y era un estudiante extranjero con quien él fue esencialmente protector: me regaló un par de zapatos y una máquina de afeitar eléctrica que era lo más lujoso que tenía, también, cuando se daba cuenta que yo andaba sin dinero, me mandaba a abrir un libro específico de su biblioteca y me decía que tomara algo que me había dejado allí, y que lo tomara como un intercambio de valor por valor, por la lectura que le hacía de cosas que necesitaba leer o por tomarle algún apunte que me dictaba. Algunas veces me regaló paquetes con libros que a él le enviaban y que no le habían gustado, que eran envueltos con mucho cuidado por doña Fanny, diciéndome él que los vendiera en la librería de usados y que me dejara lo que dieran: así lo hacía y nunca guardé uno de esos libros. Cuando salíamos, a veces estábamos mañanas enteras conversando en el café Florida o en el de la Galería del Este frente a su departamento, o en el café El Cisne de la calle Charcas: siempre él estaba preocupado de que junto a mi café comiera un sandwich, aunque él mismo rara vez comía fuera de su casa. En su hogar el maestro Borges, era de lo más austero, no tenía televisión, ni tocadiscos ni radio, sólo libros muy precisos, vivían con lo justo él y su madre y no necesitaban más. Alguna vez le oí decir que era una canallada vivir con el lujo que algunos lo hacen, existiendo gentes sin tener qué comer.
A mi entender, Jorge Luis Borges era un asceta, y una lectura de su obra desde este punto de vista entregará insospechados conceptos. A la manera que caracteriza la obra, justamente del Mahatma Gandhi, que exalta la idea y práctica de la no-posesión. Para los no-violentistas tener más de lo necesario es un atentado a la humanidad, es contrario a la verdadera revolución en que la posesión mayor que la necesaria para todos distrae de la actividad esencial que es de orden espiritual. En todos los grandes hombres y mujeres que han abogado por la no-violencia vemos un ejemplo de austeridad. Cuando Gandhi escribe a sus discípulos desde la cárcel, anota enfáticamente: “Es un robo tomar algo que pertenece al prójimo, incluso con el permiso del dueño, cuando no se necesita realmente. No siempre conocemos nuestras necesidades reales, y gran parte de nosotros multiplicamos nuestras necesidades sin justificación; de esta manera nos convertimos inconscientemente en ladrones... El rico posee montones de cosas superfluas que no necesita y, por tanto, descuida y derrocha, mientras que millones de personas mueren de hambre por falta de alimentos. Si cada uno guarda lo que necesita, a nadie le faltará nada, contentándose cada uno con lo suyo. Si queremos ser auténticos adeptos de la no-violencia, no hemos de desear nada de esta tierra que no pueda tener el más mísero de los seres humanos”. Para Gandhi, si bien la propiedad más allá de lo necesario constituye un robo, la ausencia de trabajo también lo es, porque el trabajo justifica la responsabilidad del hombre en la sociedad. Al respecto, el mismo Gandhi se reconoce deudor de fuentes cristianas, reconociendo que en su lectura de Leon Tolstoi descubrió la validez universal del trabajo, como medio de comunicación con Dios y los hombres. Ganarse el pan con el sudor de la frente lo entendió como una revelación y como un principio elemental de conciencia humana. En que no está ajeno el dejar de trabajar si es necesario, porque el “satyagraha” da como un derecho reconocido desde tiempo inmemorial, el que todo individuo puede negar su colaboración al amo que gobierna mal. Porque nadie está obligado a envilecerse. La no-cooperación a la manera planteada por Gandhi es más que un movimiento político; es una conducta de purificación que pertenece al orden de las realidades religiosas, es un arma espiritual, es borrarse a sí mismo en el orden de relación con Dios a través del trabajo, a manera de expresar la pasión por la verdad y la confianza en que el hombre debe entender porque está preparado para ser mejor.
(Fragmento)
(c)Waldemar Verdugo Fuentes, 2009.
Por Waldemar Verdugo.
La no-violencia es una fuerza cargada de energía positiva. Una fuerza revaluada en el siglo XX de la mano de personas como Mohandas Karamchand Gandhi y Martin Luther King, expresada en una forma concreta de actuar saliendo al camino cruzando posiciones que parecían infranqueables, iniciando una vía común para enfrentar el problema agudo de la violencia francamente instalada en nuestra sociedad. Hemos heredado un mundo de violencia. La condición natural pareciera justificar esta herencia, ya que nada es posible alcanzar en ningún plano de la vida sin tensión y lucha. Nuestro instinto de conservación nos inclina generalmente a la paz, pero la historia es una cadena de violencia que contradice ese espíritu vital, que ha estado enhebrado por procesos económicos, sociales y políticos marcados por la violencia. Para una mentalidad cristiana, la incongruencia es evidente. Sin embargo, las tesis violentistas son seductoras, especialmente para la juventud, que luego advierte que los logros más valiosos han sido productos de negociaciones en tiempos de paz, porque las armas están en poder de los más poderosos, que no son, precisamente, los trabajadores y el hombre nuestro de cada día. Transformar los métodos de lucha violentos por no-violentos es transformar al hombre adentro, porque significa destruir el modelo primitivo de conducta basado en responder violencia con violencia, lo que es un modelo instintivo que debe transformarse en un modelo lógico con sus raíces en la historia evolutiva del hombre, desde donde brotan cada vez más. La lucha no-violenta exige una base metafísica, porque exige una disposición de completa convicción de que los resultados serán mejores si no respondemos mal con mal, posición orientada como manifestación personal de la creencia en una verdad trascendente.
Las raíces de la no-violencia están instaladas muy atrás en la historia. Desde la sociedad ateniense hasta la sociedad medieval estructurada de acuerdo a los principios cristianos, se puede reconocer una trayectoria cantando a la no-violencia, siendo la ley del amor universal la base racional del mundo clásico en todo el planeta, de acuerdo a los libros sagrados que conocemos de las diversas religiones, en que, por ejemplo, el hinduismo basa toda su fuerza de búsqueda de la verdad a través de la no-violencia, reivindicada cada vez más ahora cuando iniciamos un nuevo milenio y podemos observar con madurez que nos estremece los desastres causados en el pasado inmediato, por ejemplo, considerando los resultados de dos conflictos bélicos mundiales cuyos ecos aún arrastramos. Ahora cuando estamos asistiendo a una transformación de la mano del gran mestizaje que trae la red que tejemos virtualmente por Internet comunicado todo el mundo, en que la muchedumbre humana si bien fue precipitada muchas veces por caminos de violencia repugnante, de por sí innecesaria y, por eso, ilegítima, parece encaminarse con naturalidad hacia sus propias fuentes espirituales de rescatar lo vivo sobre todas las cosas, que es más atrayente de acuerdo a lo que vemos tras la ventana abierta que tenemos en la pantalla virtual.
Hasta ahora, las sociedades humanas eran cerradas, luchando cada una por su subsistencia y por extender su dominio sobre otras. Ahora, el derribamiento cada vez más extendido de fronteras y los tratados pioneros de libre comercio entre las regiones, nos acercan cada vez más a buscar soluciones comunes que se harán un día universales. En este sentido, por ejemplo, la violencia de las guerras dejarán de ser “naturales” por las necesidades de proteger territorio o apropiarse de bienes ajenos. El gran mestizaje humano nos hará cada vez más civilizados, hasta crear las condiciones necesarias para acabar con la violencia de nuestra sociedad. Para muchos estudiosos la guerra ha sido un fenómeno normal en las relaciones entre los pueblos, pero lo cierto es que fueron el resultado del afán de los gobernantes (reyes, dictadores, gobiernos democráticos o de izquierda o de derecha) de aumentar su poder político y riquezas, inspirados por la llamada tentación del poder, mal que suelen sufrir los políticos, y que en la práctica ha ocasionado catástrofes y muertes de pueblos enteros. Violencia precipitada que no sólo ha sido utilizada entre los pueblos, porque los mismos malos gobernantes, a veces ilegítimos, emplearon sus armas contra su mismo pueblo, por el mismo afán de poder o porque correspondía a las costumbres, que la comunicación actual suaviza cada vez más, cuando podemos saber exactamente en qué punto del planeta se produce una matanza pudiendo intervenir cada vez la sociedad humana conectada de hoy. Lo que parecía natural en ciertas partes del planeta a comienzos del siglo XX ahora nos parecen una barbaridad, en cien años las cosas cambiaron radicalmente. Es el caso de la pena de muerte, por ejemplo, para los considerados criminales, que era considerado un castigo natural y necesario, y que hoy es repudiada como algo indigno de una sociedad civilizada. Por supuesto que las conquistas de la civilización cambian, evolucionan, y que la lucha contra la violencia es algo de siempre y de cada época. Que los regímenes totalitarios modernos han instaurado nuevos métodos de crueldad más refinados que los del pasado y por lo menos tan inhumanos, como el enriquecimiento ilícito en desmedro de cubrir las necesidades de las gentes, males que subsistirán hasta que no hayamos crecido de tal forma, que seamos capaces de lograr una transformación más radical, la que anuncia la red virtual.
Hasta ahora “dominación” ha significado explotación y violencia, resultando crueldad del más fuerte contra el más débil, en una escalada que va de la esclavitud al régimen feudal y a la burguesía tradicional y económica, quizás regímenes inevitables en la historia de la evolución social, en que también hubo amos, reyes y patrones que trataron a sus súbditos humanamente, por eso podemos citarlo ahora. Pero, resabios de violencia institucionalizada están aún vivos. Hay que reconocer que existen aún Estados o estructuras sociales que no corresponden a la evolución de las necesidades de las fuerzas sociales y actúan solo perpetuando privilegios de minorías oligárquicas, que explotan a los grupos dominados, lo que, visto desde ciertos puntos de vista, es aún la tónica mundial dominante, en que es impensable la expresión política independiente de la religión, porque si un político se retrata como un ateo está apelando al aspecto religioso de la sociedad. Todos los grandes pensadores religiosos han tenido también una clara idea política. Si pensamos en figuras tan enormes de la humanidad como Jesucristo, parece indisoluble la política de la religión. Su ideario político era: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, sublime inspiración: ¿para qué decir más ahora? Cercano a nuestra época, otro gran revolucionario como fue Mohandas Karamchand Gandhi (al que en India nombraban Mahatma, que significa Alma Grande, como quedó en la historia universal) originó su vida en la religión hindú y expresó políticamente la no-violencia como destino de su obra, en magnífica fusión. El Mahatma Gandhi (1869-1948) en su libro “Historia de mis experiencias con la verdad” expresa que es también el amor ("ahimsa") su arma política, y se nos aparece totalmente dominado por aquel sentimiento de bondad y de afectuosa dulzura que es la nota dominante de su pensamiento. El padre de Gandhi era funcionario estatal de grado elevado y su madre conservaba una fe religiosa apasionada y operante que se remontaba a las antiguas y sagradas tradiciones brahmánicas e hindúes. Después de haber seguido en su patria un curso regular de estudios y cuando tenía cerca de veinte años, se traslada a Londres por tres años donde perfecciona estudios jurídicos. Trasladado en 1893 al África meridional, se dedicó a realizar la obra de redención y de elevación moral y social de muchos millares de indios allí residentes. Numerosas y variadas fueron sus obras; instituyó colonias agrícolas y hospitales, y, sobre todo desde entonces, trató de eliminar las castas y religiones que dividían a su pueblo. En sus relaciones y en sus inevitables choques con las autoridades gubernativas de Sudáfrica inauguró un método de lucha, o mejor de resistencia que mantenía el respeto a la persona humana y evitaba la revuelta armada; y ya en África, en 1906, puso en práctica el "satyagraha" ("obstinación por la verdad"), conocido con el nombre de "resistencia pasiva" y parte del ideario político de los actuales movimientos no violentos de la actualidad. Regresó a finales de 1914 a la India, y a partir de este año, Gandhi fue prácticamente el jefe del movimiento nacionalista, enarbolando al principio la simple "autonomía", que toma su base de la "autonomía económica" a la que se llega mediante la "no colaboración" y después con la "desobediencia civil", que pasa a ser en fin el símbolo de la "independencia nacional" ("svaraj"). Actuó políticamente siguiendo medios que estaban en neto contraste con la práctica dominante, consideró despreciable el principio según el cual el fin justifica los medios, principio que desde muchos siglos antes se exaltaba y ponía en práctica común. En un intento de conseguir la paz religiosa de toda India, la vida de Gandhi en su país muestra una ininterrumpida serie de episodios durante los cuales continuó su actividad política, con pausas más o menos largas pasadas en duras prisiones. Sus repetidos y dolorosos ayunos (realizó dieciséis, el último de ellos pocos días antes de su fin ) eran la prueba de una completa entrega a su causa y consiguieron la devoción de los trabajadores; su palabra apasionada los entusiasmaba, sus plegarias y sus invocaciones recitadas en público, conmovían y arrebataban al auditorio.
El Mahatma Gandhi era cercano religiosamente al cristianismo, porque consideraba que era natural el orden sobrenatural, y lo considera base de creencia necesaria fundamental incluso para el hombre que actúa formalmente correcto. Como lo plantea el doctor Jesús Ginés Ortega: “Poseer a Dios es la gran preocupación de Gandhi, que entiende dicha “posesión” como algo individual pero también social. Si Gandhi ora, no lo hace sólo pensando en una intimidad contemplativa que lo limita en el goce personal. Por el contrario, su oración es una comunicación con el mundo a través de Dios. Es, como él mismo lo reconoce, su propia respiración. No concibe que haya alguien verdaderamente sensato y equilibrado que pretenda vivir por su cuenta y riesgo sin tener en cuenta a Dios. Ese tal es como un barco a la deriva, sin timón, es un hombre que vive sin principios. Cuando Gandhi se refiere a la religión, en términos genéricos, no se refiere a una religión en concreto. Para él la religión trasciende cualesquiera diferencia específica. Pues religión no quiere decir sectarismo, sino creencia en un orden moral que gobierna al Universo, que trasciende al hinduismo, al islamismo, al cristianismo, que no tiene sustituto posible. Ella los armoniza y les da auténtica vida, concluyendo que una religión que está en conflicto con las leyes fundamentales de la economía, es mala. Una religión que no tiene para nada en cuenta las cuestiones de índole práctica y no ayuda a resolverlas, no es una religión”. Este sentido fundamental del Mahatma Gandhi lo lleva a construir una de las bases de su convivencia ciudadana entre todos aquellos hombres de buena voluntad, sin obligarlos a participar del mismo credo religioso. Principio de tolerancia que le nace a Gandhi de la misma religión: “Si obedeces a la ley del amor, no odiaremos ni al hermano irreligioso... Si me pidieran definir el dogma del hinduismo, diría simplemente que es buscar la verdad por medios no violentos, una fe abierta a todas las posibilidades metafísicas y éticas del hombre”. Percibiendo en este principio las palabras de Jesucristo a la samaritana, cuando le dice que llega el tiempo en que a Dios no se le adora en un templo, sino en “espíritu y verdad”. Digamos que fue enorme la admiración de Gandhi por Jesucristo, a quien llega a considerar como modelo supremo, el príncipe de los políticos, el más grande economista de su tiempo, un no colaboracionista, el más activo de los resistentes no violentos de la humanidad.
“¿Qué es la verdad?”, se pregunta Gandhi, para responderse a sí mismo: “Es una pregunta difícil. La he resuelto diciendo que es lo que nos dicta la voz interior”. Para él cada hombre es él y su interioridad, donde se le revela un aspecto del misterio global de la verdad. Así, nadie puede ser intérprete total del ser, porque todos somos partícipes, protagonistas y antagonistas al mismo tiempo. Por eso anuncia como regla de oro la “mutua tolerancia”, porque la verdad suprema es compartida por todos, pues en todas las religiones hay una sincera búsqueda así como una conciencia de revelación verdadera, que sólo en la unión convergente brota el ser total, la sustancia verdadera humana; que no es un pensamiento abstracto, desarraigado de la realidad, por el contrario, es la reencarnación del hombre concreto donde adquiere su relieve y valor formado de comportamiento y acción, de carne y espíritu. El pilar fundamental de Gandhi, por supuesto, viene del antiguo hinduismo, uno de cuyos grandes principios es el llamado “Ahimsa”, lo que está privado de hacer el mal; no dañar vida alguna; no usar la violencia, principio también afirmado particularmente por Buda. Para Gandhi: “La no-violencia es mi primer artículo de fe; es también el último artículo de mi credo. En que la libertad del mundo, forma ciertamente, parte de la búsqueda de la verdad”. En que la fe es una roca firme donde se arraigan la totalidad de los pensamientos y acciones del hombre no-violento. Porque lo que es imposible o enormemente difícil para el hombre, la fe en Dios lo hace posible, y para mantener una estrecha relación con Dios, es necesaria la oración, que no es una simple petición: “Es una aspiración del alma”, por eso se trata de practicar esta fe de corazón, aunque sea sin palabras. Porque el silencio no es un vacío sino pura plenitud estratégica revolucionaria que insinúa hablar sólo cuando las palabras sean tan dulces como el silencio, instando a sus interlocutores a buscar por sí mismo la respuesta adecuada en su propia reflexión. La obra de transformación social, política y económica la presenta así Gandhi también como una obra de relación espiritual con Dios a través de una relación respetuosa con el semejante.
Hace muchos años, en Buenos Aires acompañé al maestro Jorge Luis Borges a cobrar unos derechos de autor que le debían en una editorial. Le pagaron con un cheque que fuimos a cambiar al banco y luego volvimos a su departamento en la calle Maipú; él tenía la costumbre de dejar dinero entre las páginas de sus libros ubicados escrupulosamente en la biblioteca, que no era una habitación en especial de su casa, sino anaqueles en las paredes, donde una mesa sencilla diaria en un rincón de la sala le servía de comedor, porque él vivía muy sobriamente. Entonces estaba viva aún su madre, doña Leonor Acevedo de Borges, a quien conocí dos años antes de que se devolviera a la distancia y era una anciana muy dulce: ambos eran atendidos por la señora Epifanía Uveda de Robledo, a quien los Borges llamaban “Fanny” de cariño, luego de haberlos servido más de treinta años; era también quien atendía los almuerzos familiares, cuando le visitaban Norah Borges, hermana del escritor, y su familia; y era quien atendía a quienes, como quien esto escribe, llegaban a verlo. Debo decir que muchas veces tomé desayuno o almorcé con el maestro Borges atendido con la excelente disposición que la señora Fanny siempre tenía: vaya en su agradecimiento este recuerdo. El maestro Borges me hizo mejor, yo tenía veinte años y era un estudiante extranjero con quien él fue esencialmente protector: me regaló un par de zapatos y una máquina de afeitar eléctrica que era lo más lujoso que tenía, también, cuando se daba cuenta que yo andaba sin dinero, me mandaba a abrir un libro específico de su biblioteca y me decía que tomara algo que me había dejado allí, y que lo tomara como un intercambio de valor por valor, por la lectura que le hacía de cosas que necesitaba leer o por tomarle algún apunte que me dictaba. Algunas veces me regaló paquetes con libros que a él le enviaban y que no le habían gustado, que eran envueltos con mucho cuidado por doña Fanny, diciéndome él que los vendiera en la librería de usados y que me dejara lo que dieran: así lo hacía y nunca guardé uno de esos libros. Cuando salíamos, a veces estábamos mañanas enteras conversando en el café Florida o en el de la Galería del Este frente a su departamento, o en el café El Cisne de la calle Charcas: siempre él estaba preocupado de que junto a mi café comiera un sandwich, aunque él mismo rara vez comía fuera de su casa. En su hogar el maestro Borges, era de lo más austero, no tenía televisión, ni tocadiscos ni radio, sólo libros muy precisos, vivían con lo justo él y su madre y no necesitaban más. Alguna vez le oí decir que era una canallada vivir con el lujo que algunos lo hacen, existiendo gentes sin tener qué comer.
A mi entender, Jorge Luis Borges era un asceta, y una lectura de su obra desde este punto de vista entregará insospechados conceptos. A la manera que caracteriza la obra, justamente del Mahatma Gandhi, que exalta la idea y práctica de la no-posesión. Para los no-violentistas tener más de lo necesario es un atentado a la humanidad, es contrario a la verdadera revolución en que la posesión mayor que la necesaria para todos distrae de la actividad esencial que es de orden espiritual. En todos los grandes hombres y mujeres que han abogado por la no-violencia vemos un ejemplo de austeridad. Cuando Gandhi escribe a sus discípulos desde la cárcel, anota enfáticamente: “Es un robo tomar algo que pertenece al prójimo, incluso con el permiso del dueño, cuando no se necesita realmente. No siempre conocemos nuestras necesidades reales, y gran parte de nosotros multiplicamos nuestras necesidades sin justificación; de esta manera nos convertimos inconscientemente en ladrones... El rico posee montones de cosas superfluas que no necesita y, por tanto, descuida y derrocha, mientras que millones de personas mueren de hambre por falta de alimentos. Si cada uno guarda lo que necesita, a nadie le faltará nada, contentándose cada uno con lo suyo. Si queremos ser auténticos adeptos de la no-violencia, no hemos de desear nada de esta tierra que no pueda tener el más mísero de los seres humanos”. Para Gandhi, si bien la propiedad más allá de lo necesario constituye un robo, la ausencia de trabajo también lo es, porque el trabajo justifica la responsabilidad del hombre en la sociedad. Al respecto, el mismo Gandhi se reconoce deudor de fuentes cristianas, reconociendo que en su lectura de Leon Tolstoi descubrió la validez universal del trabajo, como medio de comunicación con Dios y los hombres. Ganarse el pan con el sudor de la frente lo entendió como una revelación y como un principio elemental de conciencia humana. En que no está ajeno el dejar de trabajar si es necesario, porque el “satyagraha” da como un derecho reconocido desde tiempo inmemorial, el que todo individuo puede negar su colaboración al amo que gobierna mal. Porque nadie está obligado a envilecerse. La no-cooperación a la manera planteada por Gandhi es más que un movimiento político; es una conducta de purificación que pertenece al orden de las realidades religiosas, es un arma espiritual, es borrarse a sí mismo en el orden de relación con Dios a través del trabajo, a manera de expresar la pasión por la verdad y la confianza en que el hombre debe entender porque está preparado para ser mejor.
(Fragmento)
(c)Waldemar Verdugo Fuentes, 2009.
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