8 de febrero de 2009

Retrato de Mendoza.

MENDOZA, los caminos del vino.
Por Waldemar Verdugo.

La ciudad de Mendoza es amigable, entretenida y culta. Hace muchos años, en la época modesta y singular de la juventud, estudié un año en la Universidad Nacional de Cuyo cuando su sede estaba en calle Las Heras, y fue un tiempo en que hice amigos y me hice mejor. Varias otras veces la crucé viajando entre Santiago y Buenos Aires. El paso entre Chile y Argentina por la cordillera de Los Andes es uno de los paisajes más hermosos de América, según creo. Ahora he vuelto a la inauguración del flamante hotel Sheraton Mendoza, donde fuimos recibidos con centolla, bar abierto y una habitación espectacular por pura cortesía trasandina. En el lobby estaban las fuerzas vivas de la ciudad, el clero, empresarios con sus esposas, políticos con sus esposas y artistas. Con Joseph Ubando, el fotógrafo que me designaron para cubrir el evento, y el staff de modelos que enviaron desde la agencia en Buenos Aires, con el equipo de filmación de Rudolf Epstein para rescatar el evento, trabajamos sin contratiempos: jóvenes vestidas al estilo charleston, de negro y rojo, con accesorios al tono y cabelleras carré, dieron la bienvenida a los invitados, entre quienes se encontraba el vicepresidente de Argentina Julio Cobos,con orgullo de mendocino, junto a su esposa Cristina Cerutti, y el secretario de Turismo, Luis Böhm, que mucho hace en una zona que debía ser la principal fuente de recursos por todo lo que tiene para mostrar. En el lobby la banda de Kusselman Jazz Quintet deleitó a los presentes con su música, mientras mimos vestidos de negro y rojo sonreían, gesticulaban y animaban a los invitados. También el grupo Freeway ofreció el show “Broadway Musicals”, con una selección de canciones del cine. Hay un excepcional Mirador Lounge Restaurant en el piso 17, que es ahora el punto más alto de la ciudad. Observando desde esa terraza, asombra el genio de los pobladores locales para convertir cada lugar posible en árboles. Todo gracias a las acequias que administran con sabiduría el agua, que aquí no abunda porque es tierra de desierto, más propicia para los cactus que para las flores. Porque la vegetación cubre las avenidas con una guía vegetal que se extiende hasta la plaza Independencia y el parque General San Martín, creación del arquitecto francés Carlos Thays.
Desde lo alto viendo la ciudad desde Plaza Italia a Plaza España hay varios puntos imprescindibles de visitar, como el Museo del Pasado Cuyano, que fuera vivienda de los ex gobernadores de Mendoza Francisco y Emilio Civit; ésta junto a otras casas en el tramo de la calle Montevideo conforman uno de los espacios de mayor identidad, conservando viviendas de corte italiano en excelente estado junto a añosos plátanos a orillas de sus acequias con aguas cordilleranas. Los numerosos cafés de la Avenida Colón ofrecen a toda hora la posibilidad de la conversación, anunciando el Barrio Cívico emplazado en los terrenos que ocupara la Quinta Agronómica, de la cual heredó su profusa vegetación y el Parque Ecológico. Destacan la Casa de Gobierno, que conserva la bandera original del legendario Ejército de Los Andes bordada por religiosas y damas de la aristocracia mendocina, y la Municipalidad de Mendoza, con su terraza-mirador, el jardín cultivado más alto de la provincia, donde entre coloridas especies florales se puede observar este lado de la cordillera de Los Andes a través de visores con cincuenta kilómetros de alcance y un ángulo de giro de 360 grados. En la Plaza España misma llama la atención las mayólicas y pisos relucientes con la fuente central de agua que brota de las arboladas. En la Iglesia de la Compañía de Jesús, sobre la Avenida San Martín, se venera la imagen de la Virgen del Buen Viaje, a quien los vecinos encomiendan al visitarla junto a sus amigos afuerinos.
Mirando hacia la plaza Chile el paseo se inicia en la Plaza Independencia, el área principal de comercio mendocino, de cuatro manzanas proyectadas como centro de la Ciudad Nueva luego del terremoto de 1861. A su alrededor y en forma equidistante, completan la cuadrícula original cuatro plazas: San Martín, Chile, Italia y España. Realzan la Plaza Independencia pérgolas, fuentes y el escudo lumínico de la Provincia, y alberga el Museo de Arte Moderno, el Teatro Julio Quintanilla y la Plaza de las Artes. Los alrededores concentran importantes edificios como el Colegio Nacional, el Teatro Independencia, la Legislatura Provincial, construido en 1889, y anuncia la Peatonal Sarmiento, que conjuga negocios, pérgolas, fuentes y sus numerosos cafés al aire libre, junto a la Iglesia San Nicolás y Santiago Apóstol, Patrono de Mendoza, cuya festividad se celebra el 25 de julio. Siguiendo por la Avenida San Martín resaltan otros edificios como el Pasaje San Martín, la Subsecretaría de Turismo que anuncia cruzando a la Plazoleta Pellegrini, una postal única de la ciudad. Siguiendo por la Plaza San Martín destaca la fachada neoplateresca del Banco Hipotecario y la Basílica de San Francisco, Monumento Histórico de Argentina, donde se encuentran los restos de Merceditas, la hija del general San Martín, y la imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo, patrona del Ejército de Los Andes, la misma a quien el hombre brindó su bastón de mando antes de iniciar el cruce histórico. Aquí sigo por Avenida Las Heras, de histórica memoria, entre otras cosas por surgir allí la sede original de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, a cuyo alrededor se creó toda una zona de influencia artística en esta parte de Los Andes que traspasó fronteras desde su fundación a comienzos del siglo XX hasta ahora, y a cuyo alrededor ha nacido un paseo con casas de comercio que ofrecen artículos regionales, joyas, libros, música, pinturas y otros recuerdos. Siguiendo se llega al Mercado Central, con todas las delicias comestibles que se pueda uno imaginar y anunciando el Museo Popular Callejero, donde se preserva recuerdos en especial de esta histórica avenida que termina en la Plaza Chile. Mirando en linea desde la Plazoleta Vergara al Parque San Martín la refinada Avenida Arístides Villanueva combina casonas tradicionales con una exclusiva zona comercial entre espacios verdes y sofisticados cafés, cruzados por plazoletas como las de la República de Eslovenia o la bella Anzorena, que invitan a sitios como el Rincón de los Poetas.
De noche estuvimos en el casino Enjoy del segundo piso del hotel nuevito con sus 300 tragamonedas estrenando, al igual que las 24 mesas de juego, por los mismos invitados a ocupar por una noche las 180 habitaciones de este flamante edificio convertido en el más alto de la ciudad (aunque me dicen que fueron invitadas más de mil personas... unas dos mil más, yo creo.) Mi cuarto está en el piso 12, que aquí en la cordillera de Los Andes es como estar elevado en el aire mismo, la construcción tiene 87 metros hacia arriba y 37 hacia abajo, con cuatro subsuelos antisísmicos; descubro las cortinas que abre a la ventana amplia de pared a pared que da a las montañas y las nieves eternas del Tupungato. La luminosidad llega hasta el baño gracias a otro ventanal de vidrio arenado para mantener la intimidad, lo que es inapreciable porque los baños de estos hoteles cinco estrellas generalmente sólo tienen luz artificial; es una suite con todo lo imaginable y la vista es incomparable también de noche: miro hacia las luces de Chacras de Coria mientras converso por teléfono con Estela y Aníbal que se encuentran en su casa; veo las luces del barrio de Gutiérrez, donde hace muchos años viví junto a Lisette en el hogar de la venerable Ana Sánchez, nuestra sabia amiga numeróloga y conocedora de secretos andinos. Abajo veo que estamos situados a una calle de la Avenida San Martín y en el terreno donde antes se encontraba la antigua Terminal de Autobuses, que varias veces ocupé. Pienso en que la fiesta en este hotel es una fiesta a todo dar, pero que, por alguna razón extraña, igual me devuelve ahora con nostalgia a una época en que éramos felices apenas con una pizza para cuatro repartida entre seis u ocho, y vino de a litro, cuando terminábamos las clases vespertinas en la Facultad de Artes. ¿Por qué será que en los sitios donde hemos sido felices las circunstancias externas son lo de menos? Entonces fue que alguien del grupo tenía un pariente con refugio y cancha de esquí en Vallecito, y nos íbamos todos para allá a trabajar los fines de semana y en las vacaciones de invierno; el lugar es de fábula, se encuentra a ochenta kilómetros del centro de Mendoza y a 2900 metros de altura: es el majestuoso paisaje de la Cordillera de los Andes, al pie del Cordón del Plata, que alcanza los 6300 metros de altura en su cumbre principal. En Verano, sus refugios son ocupados por andinistas de todo el mundo para realizar escaladas a la cumbre del Plata o a sus montañas vecinas. También utilizan Vallecito como punto de aclimatación que exige la altura a aquellos andinistas que aceptan el desafío de ascender el cerro Aconcagua, el más alto de Occidente (6962 metros). Se considera que es uno de los lugares más propicios de Argentina para aprender esquí y ascenso. La proximidad de sus refugios a montañas de diferentes grados de dificultad, lo convierten en una escuela natural. Pertenecientes también a Mendoza, ahora está de moda Las Leñas, otro de los grandes centros de esquí sudamericanos, así como las canchas de Penitentes en la frontera con Chile, antes del Cristo Redentor, que marca la línea. También trabajábamos en el grupo de Humberto Pravata, uno de los empresarios teatrales pioneros de la ciudad: con él y su grupo Comedia y Arte, varios compañeros de la Escuela hacíamos montajes en las pérgolas de las Plazas mendocinas, en el mismo Teatro Quintanilla o en algún café-concert, que entonces estaban de moda: hice de tramoyista, pintor de escenografía, ayudante de iluminación y actúe de comparsa en “Sueño de una noche de verano”, en una versión teatral genial de Pravata que presentamos en las afueras de la Iglesia de San Nicolás y Santiago Apóstol en una celebración de la ciudad, y que debió dejar a Skakespeare muy contento.
Ahora observo la ciudad nocturna. Veo el Museo del Área Fundacional y la llamada Cámara Subterránea en la Plaza Pedro del Castillo, y como brotando de álamos blancos las Ruinas de San Francisco donde estuvo el templo de los jesuitas hasta su expulsión en 1767. Diviso la Biblioteca y el Museo Sanmartiniano, que albergan en especial elementos relacionados con el Libertador General San Martín, ubicado en el mismo sitio que el hombre eligiera para vivir, sueño que nunca concretó. Se aprecia iluminada la cúpula azul y blanca de la Iglesia de la Merced. Abajo mismo a mi izquierda veo el Parque O’Higgins, un remanso verde perfectamente alineado con forma de animal vivo echado a un costado del soberbio Teatro Gabriela Mistral, escenario de espectáculos memorables aquí en Mendoza. Más allá cruzando la Plaza Sarmiento y el brillante Acuario Municipal, se levanta solemne envuelta en luz amarilla la Catedral de Mendoza, sobria construcción de comienzos del siglo XIX.
De madrugada envié los textos pertinentes desde la conexión a Internet de mi cuarto, y al medio día han venido a buscarme Estela y Aníbal quienes me llevan a su hogar: ellos me enseñan todo lo nuevo en una estadía de una semana que se irán en un instante para cualquiera que llegue a la ciudad en el puro afán de verla. Porque siempre el tiempo es poco para disfrutar todo lo que ofrece Mendoza. Como algunas de las 100 bodegas vitivinícolas abiertas al público, de las 1200 que existen en la zona, siendo 552 de ellas bodegas elaboradoras, que no por nada aquí se produce alrededor del setenta por ciento de los mostos argentinos, lo que confirman a la ciudad como una de las capitales mundiales del vino. En los caminos del vino de Mendoza se pueden visitar bodegas de gran producción, con altos niveles de tecnología y a la vez visitar pequeñas cavas atendidas por sus propios dueños. Estuvimos en la Viña Salentein, situada en el valle de Uco, a unos noventa kilómetros desde el centro de la ciudad, que destaca por su interesante mezcla de bodega, restaurante y museo de elegantes lineas arquitectónicas, donde estatuas y esculturas dan la bienvenida al sitio que alberga obras de arte contemporáneo de Argentina y pinturas de artistas holandeses de los siglos XIX y XX. La viña y bodega resguarda los frutos del especial microclima de la zona rico en oscilaciones térmicas que permiten, por ejemplo, probar su vino Numina, resultado de los sabores del malbec y el merlot, cuya cosecha 2004 ha sido catalogada como el mejor vino argentino que se puede encontrar. Lo probamos con algunos platos que allí se pueden saborear, salmón con crema de aceitunas negras, filete de ternera con puré de arvejas y aderezo de jamón crudo. También probamos un rico puré de zapallo mendocino con hierbas. La comida en la zona es famosa en Los Andes. En el restaurante de la bodega O. Fournier, en el mismo valle de Uco, y a una hora y media por carretera desde el centro de la ciudad, está el restaurante Urban, donde ofrecen platos que han rescatado de la antigua cocina Argentina, como el salmón con tiras de berenjena y los ravioles fritos rellenos de salsa de hongos. Aquí se puede aprender a cocinas algo guiado por el chef quien indica su llamada degustación en seis pasos que mezcla platos con sus tres líneas de vinos, lo que es toda una experiencia. Por supuesto que la ciudad ya no vive sólo de la mejor pizza posible, la empanada o el bife chorizo, que marca un punto y aparte, y se pueden encontrar los mejores en sus restaurantes, sólo entrando a alguno de los que hay en las calles centrales, Las Heras o en los alrededores de la Plaza España con sus azulejos antiguos. En el restaurante Allure en calle Belgrano probé una rica salsa de camarón; en la Sarmiento, en el Azafrán con su aspecto de viejo almacén de barrio hay a disposición cerca de 500 marcas de vino. A media tarde, como es un rito en Mendoza, probamos el rico helado en Perín, justo en la esquina de Sarmiento y Belgrano, donde se puede combinar el postre y bajativo tomando el de algunos frutos al whisky, lo que repetimos en la noche calurosa, porque esta heladería abre hasta las tres de la mañana.
Mis amigos afirman que hoy en Mendoza destacan en vinos las uvas blancas, Chardonnay, Sauvignon, Chenín y Riesling. Yo sólo bebo vino tinto porque el blanco se me sube a la cabeza, como se dice, y de las uvas negras aquí destacan las Malbec, Merlot, Syrah, Val Semina y Borgoña. Y las Cabernet, Sauvignon y Pinot, que he probado y me resultan de dioses, semejantes a estas mismas cepas chilenas. Estos caminos cordilleranos argentinos sorprenden con el contraste entre el acero inoxidable y la calidez de los tradicionales techos de caña. Aquí todo el año es bueno para llegar. Un tiempo especial sigue siendo el de la Vendimia, a principios de otoño, la fiesta más linda que se puede ver y viví una vez, cantando al fin de un año de trabajo, con sus atractivos carros alegóricos y espectáculos públicos, culturales y artísticos, en que toman parte todos los vecinos, y se eligen reinas y el gran show multitudinario en el Teatro Griego y en todos los hogares la Bendición de las Frutas y el Vino. Que aquí en Mendoza el vino es bendito, por eso quien lo bebe embriaga sus sentidos y siempre quiere volver.

© Waldemar Verdugo Fuentes.
Fragmento de “América de mis Amores”, crónicas de viaje.

28 de enero de 2009

Retrato de Panajachel.

Con el reflejo de las montañas circundantes en el agua dorada del lago de Atitlán, pido al botero detenerse en medio del remanso. María Elena acomodada toma sol muy relajada. Veo las callosas manos del hombre estancando con firmeza los remos y el pequeño bote quedó clavado entre las ondas vacilantes que por un momento se hicieron verde y espuma debido a la maniobra. Al aquietarse retomaron su tinte oropel y mis ojos quedaron fijos en los rústicos remos carcomidos que el hombre sacaba de las aguas, para ubicarlos a ambos lados de la frágil embarcación. Así mecidos por las suaves olas, divagué en torno a Atitlán y sus misterios. Se cuenta que en el fondo del lago todo es arena de oro; los reyes mayas bañaban aquí sus cuerpos vestidos sólo con el polvo dorado más caro que cubría sus cuerpos.
Al correr de los años el lugar era un búcaro de oro con todo el ancestro de la raza aborigen de Guatemala, que tuvo en Atitlán y este lago el mejor espejo de la fantasía. A su alrededor brotaba la magia como de una cajita encantada. En el fondo, los grandes volcanes como atalayas inamovibles. Allí despertaban las mañanas y dormían los crepúsculos de rosa. Tranquilo a su orilla está este pequeño pueblo de Panajachel; su tierra sembrada de milpas es como un gran jardín con bouquet de selva. A fin de calmar las lluvias tempestuosas, los rayos rojos, el relámpago de fuego, se cumplían los ritos religiosos con grandes desfiles de doncellas, plumas de quetzales y textiles multicolores enmarcando la llegada de los reyes a purificar su cuerpo en las aguas sagradas. Universo lleno de secretos fascinantes, de luz de candela y luna llena. En fila india invocaban sus favores, como una promesa de evasión en aquél baúl de imágenes que tenía su propia clave filosófica... es que el hombre es un creador que danza entre dos mundos... cavilaba, cuando un ruido desvió mi vista hacia el modesto hombre que estaba frente a mi, vestía camisa blanca y ancho pantalón amarillo anudado a la cintura con una faja de muchos colores y adornos. De piel morena y rasgos cortados a cincel, las facciones de su rostro eran calcadas de algún dios de piedra de sus antepasados. Sus pies mulatos y rústicos vestidos con sandalias de cáñamo. El pequeño sombrero sobre sus sienes daba sombra al libro que el remero comenzó a leer con atención. Sentí curiosidad por saber qué libro le solicitaba con tal esmero... Si Dios no lo hubiera hecho remero -pensé- este hombre hubiera sido poeta... Sus callosas manos aprisionaban con firmeza un ajado volumen de "Ternura" de Gabriela Mistral. Al ver mi interés por su lectura, dijo:
- Siempre leo lo que ella escribe. Es muy lindo y sabio lo que ella dice. ¿Sabía usted que un rey la invitó a su país y le dio un gran premio? El Premio Nobel, así se llama. Todos acá la queremos y estamos felices de que la maestra haya vuelto a vivir entre nosotros.
- ¿Vive acá? -pregunté sonriendo sorprendido de la afirmación del botero, que daba por viva a la escritora muerta ya hacía varias décadas. Y el hombre afirmó, seguro:
- La maestra Gabriela vive en aquella casa sobre las rocas.
Y levantándose de la tabla que era su asiento en el bote, indicó una gran casa blanca de ventanas rojas que, rodeada de plantas silvestres plagada de flores multicolores, estaba a orillas del lago, justo frente a nosotros.
- Cada mañana -prosiguió- ella sale a tomar el sol, y nosotros, sus amigos, la saludamos desde nuestras embarcaciones. Ella responde con un ademán gentil nuestro gesto silencioso.
Mudo y perturbado por lo que oía no supe cómo enfrentar sus palabras. Decidí no sacarlo de su error y solo atiné a comentar algo de sus libros, pero el botero era obviamente un conocedor más profundo de la autora de los “Sonetos de la Muerte”, pues se largó a hablar diciendo a ratos poemas y noticias de la obra de Mistral que nunca oí antes. Felizmente impresionado había visto en varios países centroamericanos los escaparates de las librerías sin que nunca faltara un libro de ella, pero no podía imaginar que su paso por estas tierras había dejado huella tan profunda que aquí aún la daban por viva. Cuando finalmente regresamos a tierra firme, la conversación con el botero embargaba mi espíritu y si acaso fue lo que gatilló cuanto he vivido aquí.
Aquel día llegó la tarde lloviendo a Panajachel. A la hora del crepúsculo y entre chubascos inconstantes, salí con María Elena y sus hermanos a caminar por las calles empedradas del pequeño pueblo frente al lago. Era noche de baile de diablos, rito con el que tradicionalmente celebra la gente del lugar un culto a Judas Iscariote, creado -según dicen- con alma de madera. Andábamos sin rumbo cuando nos envolvió la procesión de gentes que alumbradas apenas con candelas parecía un séquito espectral arrancado de quizá qué pasado remoto. Caminaban al son de la música peculiar de las matracas, llevando la figura de madera y envueltos en tejidos autóctonos en medio de incienso humeante. Iban rumbo al lago. Nos unimos a ellos.
A orillas de las aguas dejaron pendiendo de una viga cimbreante la figura de Judas que nombraban Maximón. Allí vi su cabeza. Era la de un ahorcado, los ojos inmensos de horror y la boca abierta con una gran lengua colgando. En un segundo todo quedó en silencio, que fue roto por triste música de marimbas, tambores y cornetas. Alguien tocó mi hombro, sobresaltado me volví y era un cuerpo humano con cachos de proporciones gigantescas. Había comenzado la danza ritual. Era una lucha entre las fuerzas del mal y del bien; el diablo y sus súbditos intentaban aumentar la legión de los condenados, y los arcángeles bajados del cielo iniciaban su lucha para salvar almas. Amenazadores gestos hacían unos contra otros. Mientras se latigueaban con ferocidad alguien puso en mis manos una botella con pulque, la leche del maguey. Bebí. Los movimientos engendrados por el ritual del diablo y sus huestes eran infernales mientras los ángeles con espadas de fuego partían en dos cuanto tocaban. Los danzantes me envolvieron con sus largas cintas azules, blancas, rojas, amarillas, con sus rostros desproporcionados de cartón pintado que semejaban bichos repulsivos, con rasgos entrecruzados de criaturas fantásticas y toda clase de alimañas saliendo por sus narices, alargando sus lenguas, desorbitando sus ojos; de la frente de algunos tres cachos en formas de ramas de árboles salían disparados al cielo; hombres con cola, vestidos de rojo, negro, verde... los otros rostros que me envolvían eran los de arcángeles, que siendo menor cantidad, siempre triunfaban, porque el bien al final vence al mal, y la luna llena reflejaba sobre las quietas aguas del lago la casa sobre los roqueríos; allí donde aseguraban que vive Mistral. De inmediato llamó mi atención la figura entrecortada en la distancia de una mujer que leía en esa casa a la luz de un débil farol: todo era espectral desde donde yo observaba. Y un escalofrío recorrió mi espalda... Bebía de otra botella el pulque con que se brindaba cuando alguien susurró a mi oído:
- “Baila, baila como todos. Sólo la muerte espera al que no baila. Si no bailas ya estás muerto... ¡baila!”
Y bailé, seguro de que moriría si no cumplía con el sagrado rito de la danza que todos practicaban. Todo me envolvió y me perdí entre ellos, entre sus caras deformes, entre sus juegos, en medio de los diablos y arcángeles luchando a muerte, que se atacaban sin tregua, con furia rabiosa, dando salida a siglos de dominación, cortando cadenas de represión que en la zona no tienen fin, con furia desbocada... y todos bailábamos... ¡danzar para no morir!... en un instante volví nuevamente a ver hacia la casa, y la mujer se había levantado de su silla y había salido a la terraza desde donde observaba la procesión en que íbamos. La vi tan sola en esa casa tan grande, que una pena larga inundó mi alma... alguien me dijo que los dioses estaban agradados con mi baile y que podía pedir de ellos lo que quisiera. Al instante mi mente se llenó con la figura de la mujer observándonos desde la distancia, sola, emergiendo débilmente iluminada, y pedí a los dioses por ella, para que no siguiera allí apresada por la muerte en esa región perdida de las montañas de Guatemala, para que pudiera descansar al fin. Bailaba y bebía a su salud, mientras pedía por ella a gritos y a nadie importaba. Sonaba la marimba muy dolorosa, monódica, cuando caí de rodillas, dos me levantaron en vilo y seguí bailando, estremecido de fuerzas nuevas, y el sonido de la marimba retumbando en mis sienes, con su canto alegre que nunca paraba de animar, retumbando en mis sienes, como una campanilla suave dentro de mi cráneo que se agrandaba cada vez más como queriendo taladrar mi cerebro, y la marimba me envolvió hasta no permitirme oír otro sonido en el mundo que me rodeaba, un sonido cada vez más fuerte que terminó por envolverme... y corrí, corrí rápido como alma que se lleva el viento, corrí por la orilla del lago hasta llegar exhausto frente a la casa blanca de ventanas rojas; tomo aire frente al portón y toco furiosamente, con ira, con temor y angustia por esa realidad que se agolpaba en mí y quería entender, asustado de que todo el ensueño, de que el encanto acabara allí pero también íntimamente satisfecho de haber llegado a aquél punto, cuando iba a saber que Gabriela Mistral no estaba detrás de esa puerta, de que mi mente iba a quedar tranquila cuando la razón me obligara a reaccionar.
Toqué, ahora con suavidad, una y otra vez. Se abre la puerta y ella es quien sale a recibirme, es efectivamente Gabriela Mistral, ella vive en verdad en Panajachel, sin duda es la maestra de Neruda, alta, majestuosa, enigmática. Mis ojos se fijaron en los suyos y eran sus ojos verdes bellísimos, y caí de rodillas ante ella, sobrecogido, cuando sentí su mano acariciando mi cabeza que no intenté jamás volver a levantar, sólo veía hasta sus pechos resguardados como escudo por una medalla de Santa Teresa de Avila que colgaba de su cuello con una fina cadena dorada. No pude hablar, solo balbuceé palabras sin sentido y volviéndome caminé de regreso hacia el pueblo, por la orilla del lago, en otra dimensión, entre sombras de colores, plantas vivas que abrían camino solas a mi paso, caminé sin llegar jamás a la procesión de luces que seguía, gritos y música de marimbas que se alejaban de mí en la distancia.
Amanecí tarde, durmiendo en mi hamaca afirmada de las rocas a la orilla del lago, en la casa de María Elena, aún borracho de pulque, música y algarabía. Caminé lentamente por las luces reflejadas del lago por el sol que envuelve todo cuanto allí existe, enfilé por las calles empedradas de la entrada del pueblo, con una sed endemoniada que me obligó a entrar al primer negocio a mi paso y beber de una zampada el agua de tamarindo fresco y helado que aplaca mi garganta. Más despejado, caminando con lentitud, detengo mi andar frente al escaparate iluminado de una librería a mi paso. Con emoción mis ojos vieron de inmediato la imagen de Gabriela Mistral en un libro con sus obras, fijé mi vista en la foto de la maestra que el volumen reproducía: de su cuello pende la fina cadena dorada que sostiene la medalla en que se ve a santa Teresa de Avila.
(C)Waldemar Verdugo Fuentes.

4 de enero de 2009

PARABIENES.

PARABIENES CON REYES MAGOS.

Hoy es Noche de Reyes, cuando los Reyes Magos llegan ante el recién nacido Nuestro Señor Jesucristo Hijo de María y le presentan sus respetos. La Pascua de los Negros le decimos en Chile, donde se celebra en la zona rural con gran jolgorio en algunos lugares y en Santiago puertas adentro, con la familia y los amigos y los últimos rezagados que no alcanzamos a ver en Navidad o en la noche de Año Nuevo. También es el día en que se entregan los regalos a los adultos, a manera de parabienes por el nuevo año que se ha iniciado. Y valgan estas lineas inmediatas a manera de conversación y parabienes al lector, aunque el placer de una conversación perfecta es necesariamente raro, parodiando a Lyn Yutang, porque los que son sabios rara vez saben hablar y los que hablan rara vez son sabios. Pero es necesario también esta cuenta sencilla, para hablar de amigos y compartir sus deseos inmediatos. Contar que todas las bendiciones multiplicadas por 100, me envía María Elena desde el Palacio de Jade en la Antigua Guatemala. Que Silvia la pasó en Japón, Jenny en Orlando y Pau en México, allá en Cancún, hacia donde le envío un beso con estas líneas. Fraternalmente, el honorable amigo Juan Antonio Massone del Campo me escribe que “para el inminente 2009, quiero que el vivir se traduzca en experiencia y espíritu siempre positivo, para bien de quienes tienes en rededor.” Paul Thurston me envía hartas felicidades. La querida Karen Doggenweiler hartos cariños y muchas bendiciones. El poeta amigo Jorge Montealegre, rememorando nuestro trabajo en los Juegos Deportivos y Florales Literarios de Cartagena, me envía un abrazo y felicidades y que los juegos florales sean todo el año 2009!(En el alma al menos). El honorable amigo Manuel Zavala y Alonso del arts-history de México, en una foto magnífica me recuerda que como una sombra el tiempo marcha: Demos la bienvenida al año nuevo, con la determinación y valor que los vientos de la historia nos exigen.
Díganme, ¿no es para estar feliz rodeado de amigos? Una buena amistad es una suerte muy grande que nos acompaña durante toda la vida, y que la Red se presta decididamente a fomentar. Una buena amistad es una persona para la cual nuestra vida no tiene secretos y que, a pesar de todo, nos aprecia. Debo aquí anotar que recibí muchos regalos en estas fiestas, y uno de ellos es que Internet me ha devuelto a dos de estas personas muy queridas, y a quienes la crítica ubica en su especialidad entre las artistas más importantes, de las más innovadoras, y yo digo que amigas como la mejor, Nadine Markova y Gerda Gruber. Y digo lo que digo no porque uno se quiera inflar con la gente y ande levantando a sus amigos o se quiera colgar de laureles ajenos, o porque Nadine me haya presentado a muchos de sus propios amigos en Norteamérica y México y que ahora también son mis amigos o porque trabajáramos varias veces juntos para revista Vogue, nada de eso, sólo a las pruebas me remito, su trabajo con la fotografía y de creadora visual está vivo también en medios como Life, Forbes, Playboy, National Geographic, Newsweek, Times, People, Rollingstone... Se puede ver algo del trabajo de Nadine Markova en:
http://nadinemarkova.com/
De Gerda Gruber se sabe que nació en Checoslovaquia pero también México es como su patria, de su trabajo como escultora se sabe que ha trabajado sin interrupción como maestra y con la porcelana, con el barro, plata, vidrio, bronce, que su obra se encuentra en numerosos museos, como en el Victoria and Albert Museum en Londres, en el Musee Ariana de Ginebra, en Hetjens Museum en Dusseldorf, en el Museo Internazionale della Ceramiche en Faenza, en el Museo de Arte Moderno, y el Museo del Vidrio, en México, donde hay una gran colección de piezas suyas... es decir, de Gerda Gruber se sabe también que es una artista reconocida mundialmente, pero yo sólo quiero anotar aquí que es una amiga leal con sus amigos, cálida, honesta y cuando lo mira a uno con sus grandes ojos celestes parece que nos limpia. Entonces, vayan estos parabienes a manera también de alegría por las noticias de ellas, de Nadine que hizo la fotografía de la portada de uno de mis libros que tenía como centro una escultura de Gerda, que reprodujeron en fragmentos en Vogue y que ahora se recorta contra el mar de mi ventana y me alegra.


Así con alegría, lector, mi semblante, recibamos al nuevo año con un beso y digamos con el sabio Lao-Tze que, en verdad, todo está bien y seguirá bien, y no nos demos prisa en intervenir en las cosas ni en adquirir nuevos amigos, ni menos en dejar los que tengamos. Que el consejo de un buen amigo es como vino generoso en copa de oro. Que el buen amigo es quien nos recuerda que no sacamos nada con lavar cada mañana las alas de los cisnes porque los cisnes son naturalmente blancos.
(C)Waldemar Verdugo Fuentes.Enero 4 de 2009.

24 de diciembre de 2008

DE EL MUNDO QUE AMO

CANTO A DIOS MISMO
(fragmento de "EL MUNDO QUE AMO")

Argumento

Por mucho tiempo anduve errante en la Tierra,
para recrearme. Y en todas partes, confieso,
la belleza se deslizó en mi vida como un ladrón.
La belleza me llegó en diferentes formas,
encantando mi alma de inmediato, sin edad,
súbita, fugaz, repentina, con nuevas vestiduras.
Sumergiéndose en mi a la medida que fui viendo.
Vi la belleza en medio de la noche,
al amanecer, en la tarde, por el mediodía.
Vi belleza en las iglesias y en cantinas,
la vi porque no manifesté incredulidad
y mi oído no se negó a oír: Yo también soy Dios.

1
Me muevo cuando Tu quieres que me mueva.
Mis palabras son aquéllas que Tu determinas,
entonces, ¿cómo hablarte? ¡Oh, Dios!
¿Si no hay camino fuera de Tu camino?
Das todo por nada porque Tu eres todo,
no hay más: todo somos Tu mismo.
¡Oh Tu!
Que no tienes cuerpo y eres todos los cuerpos
¿cómo he de alabarte?
Porque eres todo lo que puedo ser
y todo cuanto puedo decir. Lo eres todo.
Eres lo nacido y lo no nacido.
Eres el bien y el mal de todas las cosas
¿cómo he de alabarte?

2
El deseo de ti
me ha absorbido de tal forma
que en mi corazón se agotó todo.
Ni amor u odio guardo a nadie.
Puedes regalar a mis enemigos cuanto poseo.
Da a mis amigos lo mejor que me tienes reservado.
Yo contigo tengo más que suficiente.

3
Dios, no hay más Dios que Tu.
El amor es Tu don y procede de Tu gracia.
Nunca oí el canto de las gaviotas,
el temblor del viento, la risa graciosa,
la música del mar o el estampido del trueno,
sin saber que todo era testimonio de Tu presencia.
Nada se Te asemeja y todo se Te parece.

4
¿Cómo adorar a quién no se ve?
Eres un rayo de luz que se proyecta súbito,
un rayo de color claro oscuro, que no veo.
Oh Dios, hazme bienaventurado, y no Te ocultes
porque si no Te veo me apago, irremediablemente.
Pero si no Te ocultas, Oh Justo, en el camino,
el sendero es pura luz por Tu sola contemplación.
Pero si Te me ocultas, todo se parece a la muerte.
No sé qué es aflicción o desdicha
cuando se revela a mi corazón Tu hermosura.
Que nada vea sin que en ello Te vea, Oh Altísimo.

5
Me han preguntado qué edad tengo.
"Un año" -respondí.
-¿Cómo puede ser? -dijeron.
Y expliqué:
"Es que durante toda mi vida anterior,
Dios estuvo oculto a mis ojos. Pero Le he visto
durante este último año, y el tiempo que estuve
cegado a Su luz, en verdad, no pertenece a mi vida."

6
En la calle y en mi hogar, sólo a Ti veo.
En el mar y en la cordillera, sólo a Ti veo.
Te veo a mis espaldas y en mi frente,
en la risa y el silencio. En el sol.
No veo alma ni cuerpo, espíritu o materia,
causas o efectos... sólo a Ti siempre veo.
En la escasez y en la abundancia, a Ti veo,
en la contemplación, en el ayuno y la plegaria,
en la tribulación y en el favor a Ti veo.
Abro mis ojos y Eres todos los otros ojos.
Te descubro en todas las miradas y en los ciegos.
Oh Hacedor, sólo a Ti veo siempre.
Me derrito en Tu fuego y el frío no hiela.
Me desvanezco en la nada, me hago niebla,
espuma, rocío, humedad, diamante del agua.
Y Tu estás en todas partes. Así no más es.

7
Todo, excepto Tu, perece.
Dime,
Cuando vienes, ¿cómo he de verte?
Con tus ojos, no con los míos.
Pues nadie Te ve, sino Tu mismo.
En la noche oscura a veces de mi alma,
dime,
¿cómo he de tener Tu luz sin que me ciegue?
Sin verte, que al no mirarte, Te presiento,
y con eso basta a mi corazón.
Que todo es Tu: Uno y lo mismo.

8
¡Oh final de mi designio!
Eres todo mi todo. Aquí estoy.
Señor, soy a tus pies. Heme aquí.
¿Cómo acercarme si Tu no lo haces antes?
¿Cómo hablarte si no me hubieses hablado?
Oh Confidente, Oh Esencia.
Eres mis párpados, mis ojos,
mi vista y lo que veo.
Oh Centro de mi existencia.
Eres mi cuerpo cada parte de él,
mi destino inequívoco y su expresión propia,
el sumo éxtasis y mi alimento todo.
Eres mi huésped y a Ti solo me humillo,
que nadie más ha de verme jamás arrodillado.
Oh Razón interna y externa.
Sea mi vida Tu vida. Se en mí.
Oh Templo del pensamiento absoluto.

9
El universo no puede contenerte
pero -lo prometo- mi corazón, sí.
Es así mi amor y este anhelo.
Tu lugar está en mi corazón,
en mi corazón por entero.
Nadie más que Tu tiene sitio en él.

10
Oh Dios
hazme como la ostra
que llena de perlas
las manos que la quiebran.
O como el sándalo,
que perfuma el arma que lo hiere.

11
Que nada es verdad sino Tu.
Hágase Tu voluntad en mi fin y en mis actos.
Esencia de mi ser, eres mi oído y mis ojos,
mis palabras, los átomos que me forman.
Si hay alguien que te ama, ese soy yo.
Soy Tu amado, el fuego y la mano que lo enciende,
la sed y la alegría del bebedor, el error y
el acierto. Tu cuerpo y Tu alma soy yo.
Soy la verdad y la mentira, el agua,
la Tierra, lo fácil y lo difícil,
lo primero y lo último, la ignorancia y
el conocimiento, el incrédulo y la fe.
Soy el infierno y el paraíso, todo
cuanto en la vida se contempla. Yo soy.
Dios, cuando algo me toca, Te toca.
Tu eres yo. Y yo soy tu barro moldeado y Tu soplo.

12
¡Mi Dios, Te he visto en los ojos de quien amo!
Ahora soy Tu esclavo y Tu oculta voluntad mi senda.
Te estaré sumiso porque soy la obra de Tus manos.
Soy en mi totalidad Tuyo y Tu eres las flores.
Eres las raíces y la Tierra y los designios.
¡Abrazas Oh Grande como el mar abraza la playa!

(c)Waldemar Verdugo Fuentes.

17 de diciembre de 2008

AMÉRICA MIA, fragmentos.

UN MAGO.

En diversas ocasiones
Los viajes en la vida
Muchas veces aparecen
Ante nuestros ojos con
Gran claridad; como ya
Ocurrido. Y entonces
Dudamos en si todo no es solo
Eco de algo hace mucho
Olvidado en una lejana
Zona de nuestra memoria.

EL CÓNDOR CHILENO.

Al universo un cóndor lo gobierna
blanco y negro acechante, de mármol, férreo.
Rey sol quieto, detenido, entero
macho-cachorro sagrado, imperial.
El de alas que dibujan la luz,
y captura hasta el almizcle fugitivo,
que se nos aparece como un sueño,
y se mantiene al acecho en la copa de los
más grandes árboles, inventándose,
que ni el azufre rojo ayuda en la captura
de aquél que sigue el curso del viento.
El envuelto en nieve de la tarde.
Por quien los grandes pumas tropiezan
y los caballos caen,
por quien todos los perros aúllan a la vez.
Te pareces al rayo interminable,
llegas con el silencio de lo secreto.
Alado sueño de la incógnita sombra,
esa sombra que también me está soñando.

CARTAGENA
1
Tengo una casa pequeña junto al mar.
Es pura roca de la que corona acantilados
frente a las aguas del mar de Santiago.
Fijáos en lo que digo:
y el Amado, el Señor de los Cielos
hizo el techo protegido de estrellas
con su propio sol y su luna más mil plantas,
que unas florecen de día y otras de noche,
el clima será, pienso.
No cae dentro la lluvia ni asola viento,
que afuera puede ser terrible.
La roca interior de mi casita
es toda mano artesana de trazo circular.
Aquí nadie teme los juicios injustos.
Y en torno no hay protección, solo el mar.
En esta casita bien se escribe, sí Señor.

2
El aire parece transparente,
tengo miedo hasta de pestañear.
Pienso hasta dónde terminan los gestos.
Tal vez si cambio la mirada,
provoco en el mar el nacimiento
de una caracola...lo hago.

3
A veces
juego con mi memoria
y dibujo la imagen de mi madre
o un barco en el horizonte del mar.
A veces
el barco se pierde entre las olas
y mi madre no es como es ahora,
es como era hace muchos años...

4
Indiferentes a toda cualquier inclemencia,
volando de roca en roca cantan las gaviotas.
Frío se vino este invierno. Levanta el viento.
Veo a la ladera helada del bosque junto al mar,
y diviso mujeres de pálido menguante, rápidas.
El lobo marino está bramando...
aúlla una manada. Pegada su piel a la roca,
se hacen como la roca misma.
Viven así los lobos,
como enterrados a la orilla del mar,
y sin sentir el hielo de las aguas...
Háblame como la lluvia y déjame escuchar.

MC ALLEN, TEXAS

El sol se vino huyendo
de los fríos del sur.
Este territorio y sus lagartos
las palmeras, tanta arena y luz...
yo mismo y el otro,
el que esto escribe,
ambos languidecen.
Tomo un libro de Faulkner y
mientras Babsy dormita en mis brazos,
bebo una cerveza a nuestra salud.

1
(Habla un campesino)
“Al crepúsculo de la mañana a trabajar
Al crepúsculo de la tarde a descansar
Para beber debo excavar un pozo
Para comer debo arar un campo.
El presidente y su poder, ¿qué me importan?
Pensemos que el destino nos concedió
el deseo de nuestro corazón, ¿y luego?
Imaginemos que hemos leído la gran obra,
el libro de los libros, ¿y luego?
Admitamos que somos felices y
dichosos para siempre, ¿y luego?”

HOLLYWOOD, L.A.

Es un aprendizaje que no está
al alcance del hombre.
Cada uno sigue su propio camino.
Y el camino es uno.
Quien dice dos, es que ve doble.
Aquí veo doble.
Quizás por eso amo tanto Hollywood.

1
(Notice)
Aquí se confía mucho en Dios
pero se ata la pata de la mula.

2
(Entrance)
Las diez mil criaturas nacen y mueren, suben
y luego descienden nuevamente a la Tierra.
Las ruedas de su transformación suman miles.
Siempre un día sucede lo inusitado y todo cambia,
en un instante el mundo cambia y nosotros,
nuestro alrededor desaparece en un instante.
Por eso aquí y allá es igual.
Lo que somos al fin siempre es.
Sí, esto también un día dejará de ser.
Los bien amados, nuestras mujeres no pueden acompañarnos
y en los sitios familiares se van olvidando y
nuestra huella va perdiéndose poco a poco
lentamente hasta desaparecer.
¿Existe la felicidad sin tristeza del corazón?

3
(Twilight)
Un hombre,
que no mora en un sitio material
sino en un tabernáculo espiritual
(sólo visible a las mujeres purificadas)
habla a la multitud reunida
que se vino a esta California siguiéndole.
Todos le ven en la costa,
cuando el hombre azota con cadenas el mar.
Y grita a viva voz:
“El pensamiento,
esas alas disparadas por Dios,
a cada momento nos renuevan
y con nosotros el mundo,
que dura solo un instante.”
Le he preguntado porqué azota el mar,
y dijo: “Las cadenas son un efecto, nada más”.

4
(Dawn)
La inteligencia de la abeja
está oculta para el lobo.
Así como el ánima de la secreción
del gusano de seda.

Las Flores del Xinantecatl

En Toluca supe la idea esférica de las cosas.
Todo el hoy es el profético ayer. Nada
será que no haya sido. ¿Quién ordenó esto?
¿Qué ángel es éste que viste todos los
colores y se refresca con mi experiencia?
¿De dónde viene esta sutil energía
que al mundo envuelve con celeste calma?
Todo el cielo se estremece y las nubes
incéndiase en llamas abismales. Y río.

El cielo... el cielo desciende presuroso.

Un alado pensamiento ensancha mi mente
y debo aferrarme a los tallos de la milpa
Que nacen de este surco en que yazgo.
Acariciadoras raíces me brotan fugándose
a lo más hondo de la Tierra. En las palmas
de mi mano rebota un pálpito que
arranca de todo cuanto toco. Porque
todo lo que vive es sagrado. No hay
una cosa que no tenga aquí su lugar,
en este espacio, si así puede llamarse.
Me han sacado de un eterno sueño las flores.
Hoy me causa contento saber que si hay
angustia, hay movimiento.

BAJA CALIFORNIA NORTE
TIJUANA
LA BUENA NOTICIA
Bebamos amigos, a
embriagarse sin prisa, con rigor.
Y ¡por Dios!
No me digan que nos vamos
“que luego hay tiempo para beber”
No. ¿Quién puede asegurar
otra buena nueva?

EL FRACASO
Señor, mi Dios querido,
Sé misericordioso conmigo
que bebo tequila y cerveza
(ya que has sido clemente
con los buenos abstemios
creándolos abstemios).
¡Compañeros,
hermanos de cantina
bebamos tequila rubí
por el misterio del alma!

LAS ADELITAS
“Se me hace que bebiste agua de la Presa” dice la mujer. Y sigue: “Aquí sabemos que Tijuana, como la Magdalena esa, está salvada, porque ha amado mucho. A mí se me hace que Dios actúa de acuerdo a sus necesidades. Y requiere de la infinita variedad de Sus atributos para producir infinita variedad de efectos sobre las cosas y los seres, allí donde se encuentren. De la apariencia de lo bueno y lo malo depende la posibilidad del conocimiento. Muchacho, bebamos y tómame, nunca temas, que el mal por sí mismo no existe. Que el infierno también es transitorio, y finalmente, todos nos salvaremos”.

EL D.F.
En esta cantina cierto día pregunté
(como se debe, a un anciano
sabio que allí siempre estaba)
-Dígame, ¿dónde están los que
se han ido?. ¿Dónde van los muertos?
Y él respondió, cauto y cumplido:
-Solo sé que no volverán. Calla y bebe.

LAS CHAVELAS
Matar a un hombre
es matar a todos los hombres.
Cierta noche salvé a uno solo
y fue como salvar al género humano.
Aquí alguien bebe a mi salud.

EL BOL CORONA
Libremos la mente de la lógica y la razón,
hagamos libre lo prisionero y bebamos
Y seamos justos: honremos esta cantina
Aquí, digámoslo, para quien va de paso
beber la sangre del maguey es de buen gusto.
¡Copero, hoy tengo nostalgia y voy a olvidar!
Pero sírveme en copa de cristal
para adivinar su rostro en la transparencia.

EL RÍO RITA
Bebamos amigos,
riamos, alegremos el corazón
y hablemos poco de lo que se fue.
Tú llama al copero y tú sonríe,
como si las cosas fueran perfectas,
que sólo se decepcionan de todo
quienes no esperan bastante de Dios
que no eres el primero ni el último
ahora no le busques excusa,
que si el tequila sabe áspero
es que solo imita a la vida:
primero duro y suave al fin.
Todo está bien y seguirá bien,
ahora tallemos versos alegres
en el borde mismo de las copas.
Sepa Dios con qué tierra nos hizo,
pero algo viene, algo bueno.

LA ZACAZONAMPAM
Veo transparente el vidrio
Veo transparente el tequila
-tan sutiles ambos-
es como si tuviera copa sin tequila
es como si bebiera tequila sin copa.
Bebamos y digámonos poesía, amigos,
que lo que se va no vuelve más.
Señor Dios amado, indícanos el camino.
Extraviados, es cierto, llegamos a la cantina
aquí los muros son bajos
pero ¡Te juro! solemos tocar el cielo.

1989
Que llore sobre sí mismo el que perdió su
existencia sin haberte visto alguna vez.
En ti olvidé la conciencia de todo,
incluso del alma. Entré en gnosis.
Es cierto: caminé tu noche y vi luz.
Fui pausadamente, con la calma del dragón.
Fui y vine entre los jacarandáes azules,
entre quienes aparentan que todo importa,
entre quienes en verdad no les importa.
Me dejé llevar como el agua en el mar
y supe del silencio estallando en carcajadas.
Cierta noche de año nuevo vi estallar el sol
y un árbol doblado por el viento, que
nunca se quebró. Nadie osó reprocharme.
Si me obligan a imaginarte de un modo,
te comparo al centro de la circunferencia
y al espacio comprendido entre éste y aquél.
El centro es la verdad.
El vacío exterior al círculo, la nada.
El espacio comprendido entre el centro y
dicho vacío exterior al círculo, lo posible.
Tijuana, tus cien años se me hacen cuento:
te juzgo eterna como el mar o el tiempo.

(c)Waldemar Verdugo Fuentes.

16 de diciembre de 2008

Palabras Al Amigo.

El mañana es definitivo cual férreo ayer
Lo que nos sucederá ya es sendero caminado
El Gran Pintor ha tendido su paleta
Pero no te asustes. Porque aún a oscuras
En el centro de la noche y el relámpago
Siempre te será dado ver la luz, un poco.
La vida es dura como el miedo
Pero siempre allí está Dios, que acecha
Pues aunque tú a El no veas, El si te ve.
Compórtate como si estuvieras en Su presencia.

¡Cruza el Torrente!

Todos los hombres hemos temido.
No desanimes. Busca refugio en ti mismo,
a veces hace bien ir a los templos.
A ti, el mundo nada puede reclamarte,
estás despierto y los dioses te admiran.
No tienes nada y a nada estas sujeto
No rompes la ley de la armonía
y sabes que el deseo es un río que se precipita.
Vigilas una tercera parte de la noche.
Eres puro y te concentras en los mejores pensamientos.
Tu eres tu propio mismo ¿Quién más en realidad?
Eres el que ha vencido su violencia
el que ha desechado las malas acciones
y ha convertido su agresividad en paz.
Eres fuerte y eres joven. Es tiempo de levantarse
así como el elefante logra salir
del pantano en que se ha metido
¡levántate a ti mismo!

Tu fuerza eres tú mismo: todo un ejército.
Has despertado y lo has hecho para siempre.
Todo está bien y seguirá bien. ¡Anda!

Sensación

Cierta hosca hora de la noche, camino por los desiertos, por pantanos pantanosos, por cementos milagrosos y por túneles abiertos. Un fantasma -imperioso y furibundo- que un rojo imperio habita cauteloso, invade el pensamiento en que me hundo.
Ese cierto fantasma (que es de lodo tan lodoso, de azabache, basalto, oscuro, gris, opaco, de mercurio y cobre tembloroso, de azufre sulfuroso) que pasea su sombra por el mundo, poderoso
está
tejiendo
una
jaula
en
torno
de
mi mismo.
Pero el Amigo
(el buen lobo del camino)
hace
pedazos
la
jaula.

El Loco

He visto a un loco llorando con grandísima amargura.
Me acerqué y dije: "¿Por qué lloras?"
Y el loco habló diciendo que clamaba,
lloraba "para mover a piedad Su corazón":
-Quiero volar y ruego a Dios -dijo el loco.
"¿Volar? Desdichado..." pensé, y dije aclaratorio:
-Aquel del que hablas no creo que tenga corazón.
-Te equivocas -afirmó-. Sólo Dios es el que hace.
El es el único dueño de todos los corazones.
Y -créame- ¡el loco salió volando!
¿No es como para pensar que el corazón es la Vía?

El amigo

Un hombre se encontró a un ángel.
El ángel sostenía un libro y algo anotaba.
Al fin el hombre preguntó:
-¿Qué haces?
Y el ángel anunció:
-Escribo los nombres de los amigos de Dios.
-¿Y pondrás mi nombre en ese libro?
-Tú no eres amigo de Dios -sentenció el ángel.
-Pero soy amigo de los amigos de Dios -dijo de inmediato el hombre.
El ángel, por un instante, no pronunció palabra, para luego sentenciar:
-Registraré tu nombre en la lista. Al fin que la unión del hombre también hace Su fuerza.

El Ciprés

Un discípulo propone al maestro esta cuestión:
-De los árboles creados por Dios el ciprés es estéril. ¿Cómo explicar la excepción del ciprés? ¿La razón del ciprés si no da frutos?
-Es cierto. De todos los árboles el ciprés no da fruto. Los otros árboles por sus frutos son amados, pero a la llegada del invierno están como muertos despojados de sus hojas, solo dan tristeza sus ramas secas. Sólo el ciprés nos alegra en el invierno. No da fruto pero está siempre verde. El verde entrega paz al corazón.

La Casualidad

Hay decisiones divinas:
El sabedor de arquería
por su técnica precisa
da en el blanco
a la mayor de las distancias.
Pero si en pleno vuelo
la flecha y un rayo chocan
la técnica perfecta
pierde toda su eficacia.

(c)Waldemar Verdugo Fuentes.

Palabras Para Atzimba

A usted, buena hada; Dios os conserve y vigorice. A usted, cintillo de topacios y siemprevivas, llanura, perla rara, honda y divina, brillo y sensación, éter, seráfica, rayo de Sol, viejo vino, serena como la santa naturaleza. A usted, señora radiosa muchas rosas, muchas rosas:
Sé indulgente, sé piadosa, sé suave.
Sé el aire y como los antiguos marfiles,
como un soplo de brisa. Sé luna.
Sé tierna entre todas las mujeres.
Dudo si las palabras sellen con
nobleza tal lo que a usted escribo;
soy el mismo, soy tu furtivo.

Oh tú, inefable Atzimba en mi conciencia; dime si en tu incógnita ribera no fui arcilla fresca, resina, tu quimera. Te evoco más misteriosa que otras veces, con tus ojos de infinito, con tu pasión por lo arcano, con esos tus perfumes de enigma. Te evoco altiva, rumor de soles, prisma; corno una gacela fugitiva cambiando el rumbo de las tempestades; como el color blanco de todos los colores, rojo de hibisco, verde vegetal, amarillo de los leones, nácar como las flores de las rocas:
Oh tú, no eres un vago recuerdo
que viene de lejos y cansado.
Emerges de mi tiempo definido.
Oh tú, ala de misterio, alma,
de piedad honda como el mar,
sueño y nube, cisne al alba,
fulgor que enceguece los fulgores,
enjambre de cometas, la encendida.
Rubí, esmeralda, zafiro, amatista,
que alguien nunca falte a tu cita.
Bella diosa de esta América mía,
de la misma Tierra, de igual mañana.
Mi huemulita alada con alas de cristal.

En la Extensión Del Mar

Erase una Princesa del fondo del mar,
de cortesía espiritual y sincera manera
a cuyos pies trajeron a un ángel cautivo.
El ángel, viéndola, dijo:
"He sido capturado porque el agua ha
trizado una de mis alas de diamante".
La princesa peinaba sus cabellos y
sus cabellos hacían las ondas del mar;
distraída, miraba vagamente, miraba
por donde transitan las caracolas, veía
hacia los barcos sumergidos en algas,
a los peces con corazas de esmeralda, veía
las flores de luz que crecen en la arena.
En una diestra tenía el peine de coral,
pálido y liso. Sus ojos dilataban honduras
de cierta mítica tristeza, bellísima.
Y el ángel agregó:
"Oh señora, el mar sólo es, pues,
espejismo. Sólo usted es cierto.
Permitidme serviros. En cuanto a mí
aquí estaré bien, sí, estaré bien".
La princesa peinaba sus cabellos y
sus cabellos hacían las ondas del mar...

(c)Waldemar Verdugo Fuentes.

15 de diciembre de 2008

Palabras A Elga.

(¡Mi Dios, Te he visto en los ojos de la Amada!
Ahora soy Tu esclavo y Tu oculta voluntad mi senda.
Te estaré sumiso porque soy la obra de Tus manos.
Soy en mi totalidad Tuyo y Tu eres las flores.
Eres las raíces y la Tierra y los designios.
¡Abrazas Oh Grande como el mar abraza a la playa!)

Argumento
Los antiguos aceptaban, como elementos complexivos de la naturaleza, la tierra, el aire, el agua y el fuego. De repente alguno denunció la existencia de un algo más sutil, otro habló: es etéreo. Lao Tse lo nombró TAO, otro lo dijo quintaesencia. Swedenborg insinuó: es todas las cosas reunidas en un punto. Permítaseme decir que he visto ese algo en los ojos de mi amada.

1
Subí a la cordillera y la he visto hoy.
Es dulcísima, bella mujer y joven aún.
Leía, recortando su figura un monte de plata.
La rodeaban muchos animales, absortos viéndola.
Al aproximarme todos los animales huyeron.
-¿Por qué se alejan? -dije. Y ella contestó:
-Tú has comido carne. Yo solo pan amasado,
algunas frutas y agua de la cordillera.
Huyen porque solo lo similar atrae a lo similar.

2
Dices que soy tu punto de referencia como nadie lo fue.
Hablas cosas de tu vida y dices nombres que te confirman,
repites no haber sido de otro en cuerpo y alma con testigo.
Quizás mientes. Puedes mentir y no me importa.
Te acaricio y puedes estar mintiendo.
¿Qué me importa?
¿Acaso tus labios son menos calientes?
¿O tu cuerpo es menos suave al roce de mi cuerpo?

3
Cuando me esté durmiendo para siempre,
amada, quiero que acurruques mi cabeza
entre tus piernas cobíjame, y susurra
nuestra historia aquella de amor.
Imprégname con tu voz y repite para mi,
repite los nombres que te doy
mientras mis manos acarician
tus formas frescas y ondulantes,
mi caballita de mar.

4
No soy oriental ni occidental
no vengo ni de la tierra ni del mar
ni del fuego ni del aire
tampoco del Paraíso ni del Infierno.
No soy vegetal, no soy mineral,
no soy animal ni vengo del Cielo.
No soy de este mundo ni del que pasó
no tengo rostro ni sombra ni nombre
no tengo ni cuerpo ni alma ni nada.
Soy sólo tu amor, mi amor,
imagen íntegra de mi vida.

Conclusión

Te veo y veo la verdad.
No nos hemos entregado al acaso,
estudiamos el tiempo y las circunstancias.

El momento ha sido propicio: hemos hablado
si no, hubiésemos callado.

El que tiene un tesoro no lo enseña, así
no revelamos nuestro lenguaje secreto al mundo.
Y con nuestros pensamientos construimos el mundo.
Nos hemos vencido a nosotros mismos
y es mejor que vencer a mil en mil batallas.
Ganamos. Y nadie nos quitará la victoria.
Ni cielo o infierno pueden volverla una derrota.
Nos haremos el bien cuanto podamos
y nuestra paz, como el alba, iluminará la casa.

Una Calle Amplia

Elga es una calle.
Una calle hecha de piedras juntas
en armazón contiguo
enfilada a ejercer dirección y
monumentalmente rodeada de edificios variables
sus piedras dan forma a otro recuerdo anterior,
una a una la hacen única y más amplia que
Yo-mi-me que había renunciado al matrimonio).
Elga es una calle que se camina sin torcer.

Ahora he iniciado otras cercanías
pero cualquier calle con nombre de mujer
significa tu rostro, Elga,
vaivén de calle a rostro de rostro a calle.
Este rostro que ya no poseo,
esta calle que ya no transito
ahora en sí misma es su fin.

Ahora te pienso
Siempre pienso en ti.
Ahora, debo confesar que este espectro mío
ya no tiembla ante tu ausencia
Venus de espeso bello en tu sexo.

Ahora que no eres ni quietud ni movimiento
que no eres ni objeto ni sujeto
pienso los dichosos tiempos aquellos, y no duros
en que a veces me equivocaba de puerta
entraba me sentaba y callaba.

Ahora que ya no eres el no que negaba
tú, Elga imprevista, eres mi conmoción
mi finito, un finito infinito: cerca y lejos.

Ahora, que yo creo con tal fuerza en la inmensidad
pienso que mientras menos te veo y no me vez
más nos parecemos, más te acercas.
Por eso no te he perdido ni me has perdido.

Regresaba yo a casa al Atardecer

Regresaba yo casa al atardecer y pensé
¿cuánto hay de increíble en nuestro cuerpo,
cuánto hay de increíble en nuestras mentes
si siempre vamos marchitándonos?

El aire parecía transparente y
de súbito tuve miedo de mirar.
Dejé de ser yo y es él -el otro
no soy yo quien esto escribe.

Me dirigí a la sombra en que se mueve
incierto el toro negro. Allí vi un
animal amarillo temblando en silencio
sonriéndome tanto tanto, que
su padre palidecía en el sueño.
Palpé la huida húmeda de la niebla
y calló la razón: el secreto allí no existía.
Luego me persuadió a la fuga cierto triste olor.
Ya en casa y con tu carta en la mano, pensé:
cuando ya no nos una solo infinita distancia
y nos rindamos desnudos, alegremente,
con tu risa a flor de piel y mi piel en tu piel,
Cuando no te busque como te busco, finalmente
no serás ya mi bien ni mi mal imposible.

Rompimiento

1
En un lugar abierto, luminoso y alto.
Dos amantes procuran distraer la eternidad.
Son discusiones inciertas de una noche cualquiera,
que esta noche es como será mañana, como ayer, como todas las noches.
Al mirarse a los ojos descubren, con asombro,
que lo que hubo ya no está.

2
Aquí es de noche y todo en calma
ahora alguna entra al cuarto éste
y lleva la bata que olvidaste.

3
Si me amabas como decías
aún debes estremecerte a mi paso.
O ¿qué clase de amor era el tuyo
que al verme no te sobrecoges?
Yo ante ti me agito,
mis entrañas aún se mueven
como el viento sacude los roqueríos.

Encuentro

Tu piel espléndida y clara como la luz
se abre en mi sangre y la detiene.
Nosotros somos tiempo. Tu cuerpo,
mi mente cuando piensa y las cosas
a nuestro alrededor.
Es fácil que el sentido nos engañe y
no seamos nuestro destino último,
pero no hemos impedido que el agua corra
o que lo bueno interfiriera con lo mejor.
¿De qué otra manera nos podíamos convencer
sino creyendo que esto es real?

Sí, todo está bien sí, y seguirá bien.
Todas las cosas están bien mi amor...
mira que estamos a un cuarto de distancia del alma
mira que te pareces al agua fresca.

Palabras A Usted

Todos los amores terminan un día.
Porque así está escrito y la palabra es la ley.

(Para ti, que no te nombro, amor mío
-y hablo en serio- para ti.)

Porque vienes de un pueblo de sábanas bárbaras.
Por eso, agua ardiente, he renunciado
y aquí juego lo que me queda de luz en el alma.
Apuesto a tu piel vigorosa de arena húmeda.

Soy el más ardiente de tus amantes. El más fiel.
Y por ser nuevo en esta mi nueva condición
(o se me iba a torcer la boca de tanto sonreír)
sólo ruego que en la entraña de la piedra no
ahúyen mis muertos...
pero es que delante de mí ya avanza su hálito
pero es que he caminado muchas veces solo,
a la orilla de los roqueríos costinos,
Con la angustia del amor y el rugido del mar.

Aviso
Hay días
en que estoy muerto como la luz de la luna.
Hay días
en que me asalta esa sombra que me sueña
y la eterna presencia en mi espejo negro
(desnudo enigma que consuela mis secretos).
Hay días
en que debo quedarme sin saber por qué
en que camino por la casa sin abrir la boca
resistiendo así, precisamente así.

Hay días
en que nada de cuanto existe me pertenece
nada de mi pasado, nada de mi futuro
si acaso tu mirada...
Hoy ten cuidado conmigo. Ven,
cerremos las ventanas y no me dejes salir
mira que ésta es una de esas mañanas
que sorprende a los guerreros sombríos.

(c)Waldemar Verdugo Fuentes.

14 de diciembre de 2008

Palabras Al Lector

(Fragmentos de “El mundo que amo”)

Di tiempo a mi memoria
para que cumpliera su primero y más
apremiante oficio: olvidar.
Aquí el aire parece transparente,
tengo miedo hasta de pestañear.
Pienso hasta donde terminan los gestos.
Tal vez si cambio la mirada
provoco en el mar el nacimiento
de una caracola... lo hago.

PALABRAS AL LECTOR.
1
Interior de mi mismo
Espíritu de este oscuro enigma
Supremo y misterioso
Fuerte y altivo porque me sueñas
Sabio porque permites que te sueñe
Tú, lector, cercano
-mi semblante-
cómplice de las noches que me robo.
Vamos cabalgando en un dragón.

2
Para ti me vestí esta mañana.
Por ti afeito el rostro de mi cuerpo
por ti emprendo jornadas sin término
por ti agoto mi alma en estériles esfuerzos,
en vanos deseos y ambiciones.
Por ti hago las cosas como si no las hiciera
por ti he renunciado a todo y a mi mismo.
Por ti medito sin cesar:
¿estoy acaso muerto
acaso vivo?
Por ti voy a la Escuela de los Adivinos,
por ti pongo música y quemo incienso
mientras voy destapando cofres.
Por ti sigo siendo un hombre libre
por ti me huyo en el sueño.
Por ti descubrí el movimiento de la puerta:
una vez abierta
una vez cerrada.
Por ti lector. Tú que terminas de leer
(me pregunto cómo será sin ti lo que escribo).

3
Yo, que siempre quiero huir
que he trabajado mis mejores años
que en verdad no estudio ni pienso y solo hago
que creí que la familia era eterna
que no acepto consejos casi de nadie
que me dejo influenciar rápidamente
que lloro cuando no debo hacerlo
que no soy tal cuál parezco ser
que llego siempre a la hora
que he amado sin ser amado
que me han amado sin amar
que me desespero por cosas
que enumerar sería terrible.
Que me invade un orgullo definitivo
que seguirá toda la vida así.
Que puedo estar quieto como una piedra
que he recibido y nada he dado en cambio.
Que si no escribo siento estar en prisión
que aún engrilletado del suelo me levantaré,
y me seguiré riendo de mí, y de ti, lector,
hasta el fin de nuestro tiempo.

4
Cuidemos bien este instante
porque nuestro momento es la vida,
la esencia misma de la vida.
En este leve transcurso se encierran
todas las realidades y las variedades,
toda nuestra existencia, el goce de crecer,
la gloria de la acción inteligente,
misterioso poder, delicia del corazón.
El ayer es un sueño y el mañana tan solo
una loca visión de la mente.
Pero este instante, este preciso instante
hace de cada ayer un sueño y
cada mañana sola ilusa visión.
En nuestro leve instante
encerramos el universo
formamos de puro placer este mundo
porque no existe lo que no trae placer
mi amor... mi vida...
¡ah! ¡mi pensamiento!

(c)Waldemar Verdugo Fuentes.

27 de noviembre de 2008

EL VERDUGO PERFECTO.

Eclipse del 11 de julio de 1991.

Estando en esta Ciudad de Cabo San Lucas, se convirtió el día en noche, tal como había sido profetizado por el oráculo Maya como “la profecía del día oscuro”. Aún deberán transcurrir entre cien y doscientos años para confirmar las innumerables pruebas científicas que se hicieron. Las encuestas populares indican que solo algunos se interesaron por observar el apagamiento del sol, que la televisión mexicana proyectó en directo al resto del mundo, sin embargo, quienes estuvimos en Baja lo calificamos “una maravilla”.
El interés por el eclipse fue mayor entre los niños y los hombres de ciencia. Aunque todas las agencias noticiosas dieron cuenta del hecho: la UPI, por ejemplo, anotó que “la Luna se interpuso al Sol en la Península de Baja California, en las Costas del Pacífico mexicano, primer punto de la tierra americana. La temperatura en Baja California comenzó a descender pero el cielo estaba completamente despejado en las ciudades de La Paz, San José del Cabo y Cabo San Lucas... El cielo oscureció en las ciudades conocidas por sus hermosos atardeceres, las cámaras comenzaron a hacer click, las aves enmudecieron su canto creyendo que había llegado la noche, las gallinas cacarearon y los leones marinos buscaron a gritos a sus parejas...”
“Es una experiencia mística”, dijo Jeff Cole, músico de Atlanta. “Tú sabes que el alineamiento gravitacional va a tener efectos. Esto es pura física.” Los científicos estaban emocionados. Jorge Ledesma Vásquez, de la Universidad Autónoma de Baja California, reconoció que este eclipse dio datos suficientes para mantener ocupados a todos los hombres de ciencia “en los próximos diez años”. Según la agencia EFE el eclipse “fue calificado como una maravilla por los centenares de astrónomos que lo observaron en el volcán Mauna Kea, de Hawai". NOTIMEX informó que “científicos mexicanos y estadounidenses lanzaron un cohete con una sonda -el Aztlán Víper III-A- que analizará efectos del fenómeno”. En Santiago de Chile (donde la Luna tapó apenas el tres por ciento del Sol) el astrónomo Herbert Wroblewski, de la Universidad de Chile, dijo a Radio Cooperativa que el eclipse, para los científicos que estaban en el área de ocultamiento total tiene enorme importancia, ya que lo que realmente interesa es analizar un apagamiento total. Cuando esto es posible, como experimentaron los científicos que se trasladaron a Baja California ahora, se recaban datos para conocer, por ejemplo, las causas que producen las tormentas y turbulencias en el astro. Es un eclipse total de gran importancia para el desarrollo de la astronomía, física solar o física terrestre. Se aprovecha la oportunidad de estudiar las fluctuaciones de la ionosfera y su efecto en las comunicaciones. También se analiza la corona solar, que se hace visible solamente en estas oportunidades, y la cromosfera solar. Además, es una oportunidad de estudiar el efecto Einstein, que se refiere a la desviación de la luz por efecto de un campo gravitacional poderoso”, acotó.
En la historia de la Naturaleza, este eclipse ocupa un sitio de privilegio. Otro fenómeno similar, hace 2406 años, marca el inicio de la ciencia astronómica. Y aún antes, como sabremos, enmarca el instante en que un semejante descubrió que la vida no es en vano. El de ahora duró siete minutos y dejó a oscuras una faja que incluyó Hawai, Centroamérica, Colombia y gran parte de Brasil, siendo esta zona de Los Cabos el sitio en que se centró el fenómeno. Por ser la Península de la Baja California la mayor altura de la columna terrestre Norte-Sur, en la zona de epicentro del ocultamiento solar, fue este el punto afectado. Y se ubicó entre la Longitud 0.100̊ de Greenwich, Meridiano Este 120, y el Paralelo Norte 31 y el Trópico de Cáncer, siendo su triángulo sostenido por el Cerro de la Encantada (3.069 metros) y el Pico Sierra Blanca de Nuevo México (3.659 metros) en dirección al Cerro de Santa Genoveva (2.406 metros), donde se encuentran las aguas del Golfo de California y el Océano Pacífico. Apunta en la ubicación 110-23.7 de la Falla de San Andrés, produciéndose el oscurecimiento álgido sobre esta Ciudad de Cabo San Lucas.
Desde hace algún tiempo los investigadores se preparaban para este eclipse, para estudiar sus efectos en la Tierra, en el mar. Y para aplicar la tecnología más adelantada de nuestra civilización y verificar aspectos cósmicos; como la distancia a que estamos de nuestra fuente de luz, calor y vida (150 millones de kilómetros) y su tamaño cien veces mayor que el de la Tierra. Este oscurecimiento transitorio de nuestra estrella más cercana, por interposición del Satélite Mayor, de hecho, marca la fuerza objetiva de razonamiento que creó el primer flujo de intereses astronómicos, que se produjo durante otro eclipse total de Sol ocurrido el 28 de mayo del año 585 antes del nacimiento de Jesucristo. Se dice que el punto neurálgico fue, entonces, el área del campo en que guerreaban Medos contra Lidios. Cuando ambos ejércitos antiguos combatían, en medio de la batalla, el Sol se apagó poco a poco sumiéndolos en la oscuridad unos instantes. La crónica asegura que cesaron de luchar de inmediato: tal fue el asombro de los hombres. Cuando ese mundo supo que este fenómeno había sido anunciado por el sabio Tales de Mileto, antes de que ocurriera, comenzó el estudio oficial de los cuerpos celestes y sus evoluciones.
Un eclipse similar se produjo en la última hora de la tarde del año 33 del calendario greco-romano, siendo, entonces, su punto neurálgico el encuentro de la Península Arábiga con el Mar Mediterráneo. En América, en la corte de la Gran Tenochtitlán, ante el emperador Moctezuma se hacía interpretar la Danza de la Pluma por varias niñas, y entre ellas a la representación de Sihuapille “cuya belleza cegaba a quien la veía”, según el códice zapoteco. En los códices, con la imagen de Sihuapille también designan al eclipse total del Sol. La voz “Sihuapille” pertenece al idioma del grupo Otomanque, tronco savizaa, familia Zapoteca, que se habla desde hace 4.000 años en regiones del sudoeste de México, y es una voz que encierra un concepto de dignidad y respeto a lo efímero de la naturaleza humana que algún día es eclipsada.
Se dice que Tales de Mileto (que nació en un puerto de la actual Turquía), luego de este eclipse comenzó a predicar que la Tierra era redonda, idea que apoyaron algunos de sus contemporáneos, como Pitágoras y Anaxímedes. Ellos dedujeron que si a simple vista era redonda la forma del Sol y de la Luna, así debía ser nuestro planeta. Aún debieron pasar 2000 años para que esto se comprobara. Hay mucha gente que teme a los eclipses, y se alarman pensando que trae calamidades consigo. Esto corresponde a cierto sentido trágico de la existencia, y a la asociación de nuestra vida con la luz del día y un eclipse es la sombra de la noche, que tememos. Su cariz misterioso es reflejo de la incógnita de la existencia antes del Gran Soplo, cuando todo estaba cegado a la Luz, o después, cuando naturalmente nos apagamos. Desde siempre el hombre ha combatido la oscuridad usando una sola arma de defensa: ascendiendo luz de artificio, como una hoguera o un foco eléctrico. Biológicamente la naturaleza terrenal solo soporta unos pocos días en penumbras, pero más allá se desintegra. O sea, físicamente un eclipse es contrario a la vida, pero es efímero y las horas de la noche o la sombra larga polar las iluminamos con nuestro propio ingenio. Este eclipse del 11 de julio de 1991 equivale al retorno de un mito en la memoria histórica de la humanidad, y nunca antes la ciencia estuvo tan preparada técnicamente para recibirlo. También es nuevo el espíritu de nuestra civilización, que recrea los mitos a imagen y semejanza de sus propios sueños, transmutándolos en el propio perfume del pensamiento de la época.
Para las ciencias oníricas, soñar un eclipse es indicio de cierta visión dolorosa de la vida dentro de la búsqueda del equilibrio. En las ciencias sicológicas llena una página importante del estudio de la mente humana y la causa de sus actuaciones, llegando algunos a decir que las disfunciones mentales son consecuencia de cierto elemento desestabilizador entre la luz y sombra que recibe el paciente. Para su sicoterapeuta el afectado está ciego a la luz de la realidad y se desenvuelve en un mundo oscuro, desconocido para nosotros. Es esto, justamente lo que ha hecho recomendable el uso de mucha luz en las clínicas siquiátricas, especialmente la de la claridad natural que da el aire libre. El eclipse de la luz también inspira actuaciones oscuras en la siquis humana, así hay hombres que se auto-cegaron, como Demócrito de Abdera, que en una plaza pública arrancó sus ojos “para no ver tanta belleza que no deja pensar”, y enseguida descubrió el átomo, diciendo que "todo lo vivo está compuesto de partículas indivisibles, demasiado pequeñas para reconocerlas a simple vista, indestructibles y eternas". Es poco verosímil, en verdad, que alguien pueda subsistir en la oscuridad más allá que la de la imaginación. Ya Borges señaló el error de creer que los ciegos no ven: ellos ven un color que puede ser azulado, verdoso o plomizo, nunca la oscuridad total. Otros ciegos ven el color amarillento o de la niebla, pero no el de la luz: una persona que estuviera obligada a ver siempre el blanco total o el negro total, terminaría por perder la razón. Fisiológicamente es la razón de la necesidad del sueño cada ciertas horas de actividad. Hay pensadores como Herman Hesse, para quienes el hombre encierra una justa medida de luz y sombra, y es dentro de ese equilibrio en el cual debemos intentar vivir. Ciertos gnósticos plantean que la vida del ser humano transcurre como un lento día hacia la noche, irremediablemente. Para Nietzsche los semejantes “viven en la oscuridad soñando el superhombre que nace del eclipse”. Para los humanistas el superhombre está ya antes, inmerso en la primera luz, un poco, hasta que debe enfrentarse a la Gran luz cara a cara, la luz alquímica que nombra la unión del día y la noche; la luz alquímica es ni blanca ni negra, solo luz. El conformismo actual religioso plantea que esa Gran luz se ve solo en el instante de la muerte, lo que es ciertamente peligroso como arma para sojuzgar que anula búsqueda del ideal, y por ser -según los mortalistas- algo imposible de comprobar. Las religiones antiguas dicen que el ser aún en medio del eclipse, no deja de estar inmerso en la luz primordial: en cualquier instante de la vida estamos inmersos según derivan las escuelas de pensamiento Positivistas. Todas las ciencias de la medicina sicológica y algunas de la física, como las químico-farmacéuticas, derivan de la idea ancestral de que la luz forma parte de nuestros componentes. Sin embargo, solo en el siglo XX se ha descubierto que hay ciertamente un elemento desconocido que abandona el cuerpo al final, y que pesa aproximadamente un 0,1 del peso total: se ha fotografiado y semeja un espectro de luz, ¿se le podrá manejar?. Quién sabe, se estudia. Hay quienes piensan que, francamente, somos manejados por la luz, otros se niegan a creerlo y buscan su propia luz, cualquiera que sea la idea de luz y sombra que se tenga.
Ahora, voy a recordar para usted, lector, mi amigo, una historia que leí, o quizás oí no sé dónde acá en Baja. El hecho ocurrió el primer día que hubo un eclipse total de Sol, o sea, como ha de suponer esto ocurrió hace muchos años. Tal imprecisión de la fecha no lo es en cuanto al escenario en que se desarrolló el hecho: la California interior, uno de cuyos pasadizos se encuentra en la Sierra de San Lázaro, donde reinaba el altivo Pericué Batur, cuyo nombre era temido a lo largo de la península, en el norte y entre las gentes de este y el otro lado de los mares. Su pueblo amaba todo en el soberano, excepto su desagradable afición a decapitar una veintena de personas por día.
El encargado de cumplir tan repudiables ordenes del rey, era el hoy recordado Pericué Gheghen, que en ese instante del eclipse primero inflamó de fe su corazón y salvó la cabeza del pueblo, sin, por ello, desobedecer las ordenes superiores. El Verdugo Gheghen se instalaba al pie del patíbulo recitando textos ya antiguos entonces, para desviar la atención del condenado a su espada. De súbito, decapitaba tan violentamente que el muerto apenas alcanzaba a enterarse del trance. Cuando transcurrieron veinte años de practicar su oficio, Gheghen descubrió que no era lo que se dice estrictamente feliz: pese a su trabajo decidido había algo que asediaba inoportuno su conciencia. El creía en la perfección absoluta. Y lograr dar un golpe de espada tan definitivo que la cabeza del condenado, por inercia, no alcanzara a caer de su tronco, lo consideraría perfecto. Quería ser tan rápido en su acción, que la misma naturaleza ni siquiera alcanzara a percibirlo. Siguió otros treinta días ejercitándose vanamente, buscando el golpe preciso. Cuando llegó el día del primer eclipse, Gheghen se levantó intranquilo, menos feliz que otros días, y se dirigió a su trabajo. Cuentan que llegó El Que a Sí Mismo se Inmortalizó (como lo nombran aún) y avanzó cantando versos, y, cuando iba a dejar caer su espada sobre el hombre condenado, en ese preciso instante, todo se oscureció. No vio nada pero se movió limpiamente y ¡oh dioses! En la huida de la luz supo que se había cumplido su sueño: sintió que su espada había traspasado la materia sin alterarla un ápice. Cuando llegó nuevamente la luz, una sonrisa agradecida cambiaba la severidad de su rostro. El condenado, entonces, le rogó que pusiera fin a su martirio de una vez, y que lo decapitara. Entonces, el Pericué Gheghen, con la más espléndida cortesía aprendida en la corte del rey, dijo al muerto:
"-Ya ha sido usted servido. Puede inclinar la cabeza... si lo desea. Pero recomiendo a usted esperar para hacerlo".
Desde ese día, en aquel reino de la California interior, los condenados a muerte por el rey, salían de su decapitación muy erguidos: confiaban en tal certero golpe. Lo demás lo dejaban al propio arbitrio de la naturaleza que en pocas horas restituía sin más las huellas de la espada.

Fragmento de Viaje a Baja California.
(C)Waldemar Verdugo Fuentes.

8 de noviembre de 2008

De Resiliencia.

DE RESILIENCIA Y ENERGÍA.
La Resiliencia es el proceso de adaptarse bien y superar la adversidad, las amenazas o fuentes de tensión que nos impactan a veces en la vida. Se aprende la resiliencia en un proceso que requiere tiempo y atención pues compromete a la persona a adoptar conductas, pensamientos y acciones para lograrla. Una manera de graficarla es comparándola con un mono porfiado: se cae cuando le pegan, pero vuelve a levantarse, sin daño. No es una característica que la persona tiene o no tiene: mediante dedicación todos pueden desarrollar resiliencia, y a todos le resultará mucho más sencillo de lo que imaginan. Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta dificultades, sino que sabe superarlas, especialmente aquellas señaladas como TEPT, que es un trastorno de estrés pos traumático que, según cálculos estimados, sufre una persona al menos dos veces en su vida. Es un tipo de problema relacionado con la ansiedad humana. Puede ocurrir después de una experiencia traumática, como un desastre natural o un accidente que amenaza la vida de la persona, o por una pérdida de ser amado o luego de descorrer un velo y descubrir un hecho que nos impacta profundamente. Es decir, la vida está llena de sorpresas y una persona lo comprueba, al menos, unas dos veces en su experiencia, con sus respectivos síntomas.
Un síntoma del TEPT es cierta impotencia, y la ubicación exacta del resorte que lo produce en nuestro sistema se desconoce, aunque sabemos que implica factores sicológicos, genéticos, físicos y sociales involucrados, que crean el trastorno que nos produjo el hecho cambiando la respuesta de nuestro cuerpo ante la situación, al afectar las hormonas de estrés y los neurotrasmisores, estos químicos que trasmiten la información entre los nervios. El TEPT dificulta el afrontar y reponerse al trauma y con frecuencia sus efectos se sienten meses después de ocurrido el hecho. Los síntomas son tener escenas retrospectivas en la mente del hecho traumático, apartarse de la gente que se lo recuerda, no ser capaz de recordar partes del suceso, no sentir nada o sentirse completamente desconectado de los demás, dificultad para dormir, estado irritable, enojo, pérdida de la autoestima, actuación que afecta el desempeño laboral o la interacción social, temor a estar solo, a perder el control en un lugar público, temor a estar en lugares de difícil salida, permanencia solitaria en el hogar por periodos prolongados de tiempo o su contrario: temor a estar solo en el hogar, sentimiento de indiferencia o alejamiento de los otros, sentimiento de abandono, sensación de que el cuerpo es irreal, dependencia de los demás, ataque de pánico inusitado, sentir que el medio ambiente es irreal, temperamento inusual o agitación o miedo a la muerte o a volverse loco o desinterés por la vida, consumo de alcohol o drogas para combatir la ansiedad. No todos estos síntomas denuncian el TEPT, pero si cualesquiera de ellos persisten se debe buscar la solución. Que la persona desarrolle o no este trastorno depende siempre de la fuerza con la que se le enfrente, por decir así, depende de la calidad de la fe con la que uno soluciona los problemas en la vida.
En cuanto a ejercicios efectivos para lograr resiliencia y superar cualquier trastorno de estrés pos traumático, una técnica recomendada por el viejo Carlos Castañeda era lo que se ha llamado “desensibilización sistemática”, que recomienda la utilización de la calma a través de la relajación y uso de la imaginación para enfrentar los componentes del hecho traumático, poco a poco enfrentando lo ocurrido con la perspectiva del presente, hasta concentrarse en las cosas que realmente importan y que se relacionan con el aquí y el ahora, “a lo pasado pisado” decía el maestro Castañeda. Tomando medidas para mejorar la autoestima y el entrenamiento en destrezas sociales pueden ser de utilidad. Desarrollando la capacidad para hacer planes realistas siguiendo los pasos adecuados para llevarlos a cabo. Trabajando una visión positiva de sí mismo y confiando en nuestras fortalezas y habilidades, siendo uno mismo rescatando o creando relaciones de cariño y apoyo dentro y fuera de la familia, conviviendo con personas que provean modelos a seguir y que ofrezcan estímulo y seguridad.
Algunos relacionan la resilencia con la fe y es así como yo la veo, lo que no significa no actuar, es hacerlo brindado al acto de hacer. Es cierto que no se puede evitar que ocurran eventos que nos producen la sensación de estar viviendo una crisis con obstáculos insuperables, los que se deben aprender a enfrentar cambiando la manera de interpretarlos y la forma de como reaccionar ante ellos. Para esto hay que insistir en no quedarse pegado en el pasado, viendo el presente mirando hacia el futuro, pensando que este será mejor. Aceptando que el cambio es parte de la vida, y no es posible alcanzar ciertas cosas, enfocándonos en alcanzar las metas que podemos lograr aquí y ahora, y moviéndonos hacia ellas viendo aquellas cosas que podemos lograr para llegar, una cosa cada vez. Nuestras acciones deben ser decisivas, manteniendo tranquilidad ante la situación adversa. Tomar decisiones ante un posible TEPT intentando la resilencia es siempre mejor que ignorar los problemas y esperar que desaparezcan solos. Tomar decisiones es buscar oportunidades para descubrirse a si mismo, que en general como resultado de la lucha contra la adversidad la persona crece internamente y aprende a cuidarse externamente. Debemos confiar en nuestro instinto, manteniendo las cosas en perspectiva, aún enfrentados a eventos muy dolorosos, cuando es mejor intentar considerar la situación en un contexto más amplio, abriendo nuestra perspectiva a largo plazo si es necesario. Nunca perder la esperanza. Una visión optimista permite esperar que ocurran cosas buenas en la vida. Tratando de visualizar lo que se quiere, en vez de preocuparse por lo que se teme. Cuidando de nosotros mismos, prestando atención a nuestras necesidades y deseos, adoptando una actitud física de atención que nos prepara de inmediato ante una situación que nos aflige.
Otra forma de actuar enfrentando un TEPT intentando conseguir resiliencia es aprender a lidiar con aquellos que se nutren de la energía ajena, esas ciertas personas que se caracterizan por creer que el resto sólo existe para satisfacer sus necesidades. Son personas-esponja que no absorben agua, sino la energía ajena, tienen egos enormes y pueden estar en la casa de al lado, en el escritorio de la oficina más próxima, bajo el mismo techo e incluso compartiendo la misma cama. Personas que una vez que han ganado nuestra confianza y afecto, pueden quitarnos toda la energía emocional. Estas esponjas en general tienen el poder de la seducción, son personas conversadoras y gentiles, pero capaces de absorber todo el ánimo vital de quien esté más cerca. Con ellos se hace necesario definir límites y practicar la discreción, porque utilizan vínculos de carácter utilitario, siempre predominando la búsqueda de solucionar sus propias necesidades utilizando a los demás. Se dice que siempre hay uno cerca, y debemos estar alertas para reconocerles, lo que se consigue por su inconstancia, porque tienen dificultades para asumir compromisos, siempre buscan nuevas parejas y son inestables profesionalmente, viven de la dedicación de los otros, pero abandonan cuando consideran que obtuvieron lo que podían conseguir; son teatrales y planean cuidadosamente cada palabra y gesto, hacen cualquier cosa para ser el centro de la atención y adulan a sus superiores, con la estratega de lograr la confianza ajena, que una vez conseguida, está listo para utilizar en su favor. Se creen la persona más inteligente y talentosa, persiguen los símbolos de estatus y de poder, son de difícil trato y despliegue de autosuficiencia, nutriéndose de la destrucción de la auto estima ajena, pues poco a poco se sentirán en la obligación dada la confianza que nos tiene de advertirnos nuestros errores, que será cada uno de nuestros actos en su presencia. Estas personas-esponja son aquellas que a veces llegan de visita a tu hogar, se beben tu vino y comen tu pan y luego se quejan de que no tienes cigarrillos. Son personas obsesivas, no admiten pequeños errores y sienten gran placer al sacarlos en cara, desean que todos sean perfeccionistas no siendo cosa alguna suficiente para ellos, que creen que hay segundas intenciones en todo lo que otros dicen o hacen, porque creen que nada en la vida es obvio o simple, obligando a las personas que conviven con ellos a ser muy cuidadosos, así consumiendo la paciencia y energía de los otros.
Se dice que estas personas-esponja no tienen solución clínica ya que no consideran que sus conductas son anormales, sin embargo, entre ellos se encuentran esquizoides, paranoides, histriónicos, obsesivos y narcisistas, entre otros, rasgos que constituyen trastornos cuando son la forma normal de enfrentar al mundo. Porque no es menoscabo tener un poco de obsesión para llevar a efecto la labor iniciada, ser un poco histriónico para comunicarse y entretener a los amigos o un poco paranoico para estar alerta contra agresiones y conflictos, y cierto narcisismo suficiente que permita ser independiente de los grupos y de su confirmación. Siempre manteniendo cierto sentido ético de la vida, lo que será suficiente para detectar a estas personas negativas, a quienes una vez identificados se debe dar crédito a sus actos, pero no a sus palabras o promesas, no aceptando sus excusas interminables, estableciendo reglas de convivencia, no transformándose en su confidente, estar atento a sus segundas intenciones en lo que dice y hace, no dando crédito a los hechos que relata sin pruebas fehacientes, no esperando de una persona-esponja favor gratuito alguno, ya que siempre va a querer algo a cambio, y no caer en la tentación de escudarlos que la única manera de aprender es experimentando las consecuencias de nuestros propios actos. A lo más encomendarlos a Dios, que Dios así como salva el metal salva la escoria. Se dice que los seres vivos percibimos la realidad a través de la energía que nos permite existir, desplazarnos y estar en sintonía con el mundo que nos rodea. Se coincide en decir que esta energía es la materia prima que compone todo lo que existe, y que en cada ser se expresa en forma única, lo que es como bendición, aliento u origen de vida. Es la esencia que unifica todo lo que existe y a la vez lo hace único, y en lo que a nosotros respecta, encerrados en nuestra piel humana, tangible pero sensitiva y emocional. ¿Quién no ha sentido alguna vez? Esta energía es la que debemos cuidar que no nos sea absorbida por ciertas personas.
Somos aliento, transmutación, composición, origen, ciclo, renacimiento y evolución. Sabemos que esta energía trasciende de cada uno y nos rodea, ocupando un lugar en el espacio que es posible capturar en imagen a partir de las investigaciones del ilustre Semyon Dadidovich Kirlian y su esposa Valentina, que inventaron en 1930 la cámara necesaria para fotografiarlo, mejorada por otro investigador ruso ilustre, el doctor Konstantin Korotkov, del Departamento de Física de la Universidad Estatal de San Petersburgo, que ideó las cámaras computacionales GDV (Gas Discharge Visualization), que aporta pruebas suficientes para afirmar que esta cierta energía que rodea a los seres humanos posee características propias, que fluctúan de acuerdo con el estado de salud emocional, física y mental individual, imperceptible a muchos de los receptores sensoriales y perceptivos humanos, que en verdad sólo conocemos a nuestros semejantes como ellos a nosotros: a través de nuestras obras, tal cual está escrito: Por sus obras los conoceréis. Sin embargo, según me decía el doctor Octavio Barona en México, es posible que todos los animales inferiores tengan la capacidad de percibir esta energía individual que envuelve a cada persona, según es cada cual, en especial aquellos más cercanos al hombre, como perros, gatos y caballos. Para él era importante esta cierta relación entre el aura o energía que hermanaba a todos los seres desde un punto de vista espiritual y de igualdad, pero también le parecía que su mayor conocimiento a través de la tecnología y la experimentación era posible ocuparla como herramienta para diagnosticar cualquier enfermedad humana, porque es la fuerza vital, la existencia misma del cuerpo en nuestro paso por la vida, donde la almacenamos, la utilizamos, la desperdiciamos y de ella depende la capacidad de ejecutar cualquier acto, evento, pensamiento y demás, en que se incluye el todo y sus partes. Consideraba que la salud humana descansaba en el equilibrio de esta energía, y la ciencia debía ponerse al servicio de la búsqueda de este equilibrio sanador. A él se deben los primeros bocetos a partir de la cámara de los Kirlian, y que hoy inspiran máquinas como el TAC (Tomografía Axial Computarizada) y la resonancia magnética. Para el ilustre doctor Barona, en su campo de investigación, ocupaba un lugar importante el estudio de esta resiliencia a través del despertar de la energía individual, posible de medir y controlar, algo que lo llevó finalmente a vivir muchos años en China y acercarse al camino del Tao, el eterno no impedir que el agua fluya libre y generosa, sin afán innecesario en lavar cada mañana las alas de los cisnes que son naturalmente blancos y limpios.
Es cierto que cada ser vivo en el universo tiene su propia frecuencia vital, que desde siempre se susurra que los seres humanos somos los seres más perfectos de la creación, y en algunos libros sagrados está escrito, no en vano en el libro bíblico de Génesis se lee que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. Quizás de ahí mismo viene esta energía resiliente que parece no ser positiva ni negativa, pero de tal poder que puede mover a un solo ser humano a causar caos y destrucción o equilibrio y construcción. Es decir que esta energía humana parte junto con la naturaleza original, anima todas las funciones: físicas, mentales, emocionales y sicológicas; su nivel y poder dependen del estado general de cada uno; nos conecta con todo lo que existe y existe en todo. Se comporta como una energía vital particular de lo cual se hace universal, actuando y cohesionando el todo y sus partes. Es corazón, soplo, vapor de agua, y motor constituyente y esencia que se transmuta pero no se crea ni se destruye, sólo cambia pues nace de alguna fuente y retorna a ella.
La resiliencia es más que un término, un concepto sobre la energía invisible que circula por el cuerpo y lo alimenta, pero no circunscrita a este sólo propósito, pues es una energía evolutiva que permite el cambio aspirando a un mayor grado de conciencia. En verdad, gran parte de las técnicas de sanación energética de hoy están basadas en las culturas antiguas, que sustentan su conocimiento en esta energía humana buscando el equilibrio y la armonía de la misma. Insinúan que las tres fuentes principales afines al cuerpo humano son los rayos del sol, el aire, la tierra y el agua. Se dice que basta con apuntar al sol las palmas de nuestras manos abiertas para recargarnos, por decir así. Como un buen baño limpia el cuerpo y anima. La Madre Teresa lo primero que hacía a quien llegaba a su presencia era ofrecerle un vasito con agua: decía que el agua era sanadora por excelencia. Ella enseñaba a ser agradecido, con Dios, con la vida que nos da la oportunidad de experimentarla. Enseñaba a gozar la naturaleza, al que nada tiene con cosas tan sencillas como levantar la cabeza y mirar las estrellas o los arreboles en el cielo, a escuchar el sonido del agua, a percibir el olor de una flor, a caminar descalzo si es posible, a sentir la tierra que pisamos. Hablaba de aceptar la realidad como es buscando la manera positiva de relacionarse con ella, disfrutando los buenos momentos y sobrellevando los malos. Hablaba de compartir, no solo las cosas buenas sino también las malas, por eso hizo saber al mundo entero que había gente muriendo de soledad y niños de hambre en las calles. Cuando hay problemas y se pueden compartir con alguien se hacen más livianos, y en ocasiones en este proceso nos damos cuenta de que nuestro TEPT particular es una minucia, y de hecho podemos manejar como una herramienta para lograr la santa resiliencia, que me han pedido describir muy brevemente y termino con este punto final.
© Waldemar Verdugo Fuentes.